martes, 29 de julio de 2025

A la nada y a la mar

 


              
A la nada y a la mar, los silbatos chiflan: nos dicen que es ya la hora de embarcar. El viento golpea suavemente la embarcación y la brisa nos muestra el horizonte. Pero muchos me hablaron de la interminable travesía que nos iba a acontecer. ¿Acaso eras tú la que me esperabas? Todavía no encuentro en mis pensamientos qué podría decirle al amor que siento en mi pecho y que siempre supe atesorar. Quizás sea el más caro de mis sueños, o quién sabe… ¿Qué será aquello que tú tienes para mí?
 
Yo no sé lo que me espera, pero eso a mí no me importa: serán simplemente los días de mi gran aventura, porque tú eres mi eterna novia, la que nunca me abandonó y tampoco yo. Así pasen todos los temporales que se formen en el mar, y aunque este mundo no pudiera darme nada importante, hoy estoy contando poco a poco las horas porque sé que no debo tardar…
 
A la nada y a la mar, porque te descubrí en mis anhelos; y al ser tú la dueña de mis pensamientos, tendremos que estar juntos por esos caprichos que nos muestra el destino. ¿Será en el mundo de mis deseos? ¡Muéstrame tú las evidencias!
 
Sin embargo, cuando te vea, siete llaves te guardarán, porque tú eres mi eterna compañera en el interminable abrigo de mi regazo y de mi azarosa vida. Por eso, creo que debes saber que si se oscurecieran los cielos y si se acrecentaran las terribles tormentas de verte desnuda, tú serías mi mujer...
 
Roque Puell López - Lavalle


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