miércoles, 11 de febrero de 2026

Quién nos sostiene

   


    Me hablaron de surcar los cielos en un viaje próximo cruzando las costas y cruzando los andes para terminar en una agreste vegetación de la selva sojuzgada desde hace mucho tiempo y convertida ahora en la esperanza de tantos. Quizá será por corto tiempo, lo ignoro, pero sé que mi destino habría de enseñarme el lugar donde dejaré libre mis pensamientos para reconocer el nuevo y vasto horizonte que me aguarda hasta donde llegue mi voluntad e imaginación.

    Recuerdo los primeros años donde el cielo era parte de mi vida, mi aventura y mis desafíos por cumplir la Misión. Esperaba llegar para dar lugar a mis ganas y a la obra encomendada. Ahora pienso como el ayer, con la alegre inocencia de ser yo el protagonista cuando la realidad era que yo era un peón más en el juego de un tablero de vida donde tenía que honrar al Rey. ¡Qué tiempos aquellos!

    Mis palabras se convertirían en acciones, ellas me llevarían a formar el hábito de extender así mis emociones, ampliar la felicidad que me desbordaba para no quedar ensimismado en recuerdos vanos y grotescas frustraciones. Entonces, veo que el viaje tenía valor, convicción y coraje pues así yo no me quedaría solo con lo mío. Ya no ardería entonces solitario en mis brasas por no poderlo compartir.

    Antaño volaba de regreso a un pueblo lejano en el Pajonal. Pero luego de unas bellas horas de sol radiante, una impresagiable tormenta se presentó. Escuchábamos que las montañas se rompían en mil pedazos, después el cielo sin luz se alumbraba con relámpagos para terminar finalmente en una lluvia feroz con el ruido de los rayos. Éramos solo cuatro personas. Toda una aventura y un regresi impredecible.

    Yo emprenderé mi viaje ahora y conquistaré los cielos y superando lo que se presenta la vida. Quiero que mi corazón reviva las emociones del crepúsculo y las tormenta de la noche. De repente recordar y anhelar otra vez a aquella musa. Solo que ella tendría que recorrer al firmamento como yo y sellar finalmente el momento...

    Tendré que aprender a resurgir como el ave Fénix y no confiar en el corazón porque este es engañoso. Nadie así lo conoce y quizás algunos pensarán que los vacíos del cielo al volar, nos harán caer al vacío.. Más allí estará nuestra convicción de saber, Quién nos sostiene...

Roque Puell López - Lavalle


 

Hoy respiro la pólvora


Hoy preparo sereno, la munición de mi arma y limpio mi fusil orgulloso para dejarlo reluciente, listo para la contienda. Hoy arengo a los que me escuchan, la voz de mi protesta, así como también veo el libre ondear mi bandera. Es roja como todas las sangres de mi pueblo y es blanca como la paz que nace de mi conciencia. No obstante, en el estandarte está mi rabia contenida y en los símbolos patrios, se encuentra mi libertad.

Se da como siempre, el discurso de la demagogia y el de las vanas promesas. Ellas son las palabras inútiles que se lleva el viento y la conocida doble moral que pretenden mejorar, pero todo es con el discursillo y la patraña. Hay que renovar el armamiento, pero hay que traducirlo en los hospitales y en escuelas. Entonces, ¿Cuándo?

Ahora está corrompida su responsabilidad y se han quedado sin la memoria. Pero así son ellos compañero, los que disquen "querer" cambiar ¿Y cuándo pues, surgirá el trabajo digno y el pan con libertad? ¿Y regirá acaso el derecho a la vida y la salud de la sociedad? ¿Es verdad que la vieja indiferencia será la que rige hoy o serán las mentiras del mañana?

El pasado los confronta, ya sufrimos lo indecible, ya los muertos no pregonan la victoria, ya los muertos solo están mudos esperando se reivindicados. Pero seremos libres cuando encontremos los valores perdidos. Será así si el que gobierna y los que imparten justicia digan la verdad. Entonces, los grandes y pequeños, los otros y fuereños se respetarán unos a otros y tendrán dignidad. Y nacerá la Nación.

¡Grandes hombres y grandes hazañas! La conciencia acusa a los ingratos y demuestra la sutileza de los maltratos. Energúmeno amenaza al gigante que de un solo garrote colgarían las cabezas. El sueño de los despiertos y la esperanza de todos, se cumplirá en el umbral de un país mejor defendido.  Por eso, hoy respiro la pólvora porque sean las victorias de un país preparando sereno la munición de mis armas y levanto orgulloso mi fusil.

Roque Puell López - Lavalle


jueves, 5 de febrero de 2026

Un pedazo de amor


 

En el secreto de mis pensamientos quisiera encontrarme contigo. Las palabras de mi voz se encontraron con las tuyas y la curiosidad de mi corazón creció porque me decías que tenías un temor por las noches por el ruin desvelo y luego tu despertar intranquilo por tener un mal sueño. ¿Por qué entonces, ya no sonríes? Pero si estoy contigo en el dormitar, ¿Por qué me dices no en este momento? Si cuántas noches soy yo quien te escucho triste, ¿Y no tengo acaso tus ojos llorosos hoy, para darte un consuelo?

No lo sé, tal vez yo pueda simplemente convencerme ahora de que tú me olvidaste y ya no me buscas para recorrer juntos el camino. Tal vez en el ocaso del sol enrojecido por la ilusión que mi alma vive o quizás por la noche oscura que con su abrazo nos arrulla y se muestra para dormir un final sin esperanza. Sí, porque ahora no concibo que la duda nos gobierne, no he comprendido aun las razones del por qué me eres urgente... ¿Será porque eres corajuda y delicada como la figura de una rosa?

Sin embargo, te alejas de mí a paso lento y pausado para encontrarte con tus miedos. Te vas para no pensar que alguna vez hubiéramos sido el valle fértil de una cordillera. ¿Qué es de esa flor solitaria que nació fuerte entre las piedras? ¿No fuiste la que tenía los colores más intensos para demostrarme que eras la única en el jardín de mis ilusiones? Mejor tendría al mar inmenso para que se lleve mis pesares y mis sentimientos, pero, ¿Yo he de aceptar el temor o la duda quizá, para no mirarnos como nos unió el tiempo?

Mis sentimientos se pierden entre el resplandor de la luz y de las negras sombras que los ocultan y así sería para que mi corazón muriera sin remedio por la desilusión y el espanto. Pareciera que te atrajera el quebranto, quizás la inconformidad del sueño, la inquietud de que tu alma ame otra vez o deseas que yo no exista en los impasibles instantes de tu soledad y de tu silencio. No mujer, yo te conozco, tu pensar no es tan cierto, no puedes terminar en una batalla sin las armas requeridas, no eres capaz de ser tan esquiva porque tienes madera de ser intensa, incapaz de morir sin una bandera y no rendirte, ante un cualquiera…

Aun así, veo que son tus sentimientos, los que vuelan sin encontrarse y son como las luces que ceden a la noche entre la incertidumbre y las penas de no juntarse. Pero sabes, yo no soy así, ven y te mostraré que mis farallones están firmes y llenos de un verdor inmenso. Son tan fuertes que podrías cobijarte en ellos, luego la montaña más alta podría ser tu casa y así, en las cumbres de mi gélido nevado, me verías sonreír tomando tu mano abrigando tu desesperanza…

¿Soy una fortaleza? Sí, con un amor tan grande que también espera ser correspondido. Más no te vayas ahora, busca en mí ese valor que ahora te falta, pero no me hagas mella, podría haber un volar de mis anhelos, pero quizá te quisiera solamente para mí. Sea para que por lo menos me recuerdes por lo que soy o por lo que te di, no importa, solamente búscalo dentro de mi corazón y te lleves si quieres, un pedazo de amor...

Roque Puell López - Lavalle

 

martes, 3 de febrero de 2026

Amor anhelado

 


  Eres tan frágil como una mariposa y tan sensible que escuchas el murmullo de las aves que viven en el bosque. Sin embargo, estás enamorada del amor porque tú eres una mujer intensa, que sabes sonreír cuando quieres y callar, en el lugar que no debes.

  Buscas sin cesar respuestas al amor abierto en la nostalgia del vasto firmamento. Dejas así libre a tus fantasías ignorando a la tormenta que ruge desde siempre para romper conquistas de esperanza. ¿Te habías dado cuenta?

   Ansiosa quisiste encontrar una flor en el abismo, aun así se asomó el trovador sencillo y enamorado. Pero ni por un grito al cielo o alguna de esas garúas del desconcierto, tú no cejarás tu empeño de no valorar las promesas verdaderas y esos motivos sinceros de un corazón errante.

    Por eso, me voy a vivir a las frías montañas de la Ermita. Cansado estoy yo, de amores infructuosos y comedias de media tinta. Ya no viviré entre falsos capitanes que no me dan fuego a mi ego solitario y tampoco iré con aquella, que hoy mismo, no me dará el amor anhelado...

Roque Puell López - Lavalle

   

  

sábado, 31 de enero de 2026

Te encontré sola frente al mar

 


Te encontré sola mirando el mar, expresando acaso tus pensamientos o de repente, tus más caros deseos. También recorrías con la mirada el misterio de los martinicos que no conocías en la inmensidad del gigante. ¿Qué pensarías? El grito del viento envolvía tus cabellos y sin embargo, me di cuenta que tus palabras convertidas en plegarias; fueron hechas por tu alma en pena pero después, experimentarías la paz…

Al contemplar esta inmensidad, te vi como si fuera yo porque antaño la visitaba en silencio. Era como el amigo que algo más debía de contarme. Hoy pasado el tiempo, contemplo este mar, igual, sobrio, cálido, lleno de esperanzas para decirle sin aspavientos que todavía te extraño, que todavía te quiero, que quisiera acariciar tu bello rostro y verte sonreír nuevamente sabiendo que algún día yo te lo habría de contar o quizá, debería de callar...

Te pienso hablando al Eterno, me pregunto si estarás entre los nombrados ángeles fulgidos del mensaje o de la broma más divertida. ¿Dónde te podría encontrar? Solo me responde el silencio pero tu respuesta inconclusa fue por ser yo, un ser complicado. Solo ansío saber si es verdad que estoy en el mundo, porque todas las intenciones que tenía, ya entristecieron mi corazón.

Yo soy mágico, apasionado y profundo, un todo o nada si estuvieras entre mis brazos porque fuego o trueno sería mi amor por ti. No creo en palabras sensibleras y conductas principescas. ¡Qué me importa! Pero así lo considero, vivir en la guerra más sublime, en la que pueda destruir o edificar mi propia existencia si así lo quisiera, para morir después en mi gloria plena…

No obstante, pasaron muchos meses que me parecieron años porque grande fue la soledad que sentí en la tormenta que nos enseña a entender que no estamos solos y que el amor siempre regresa, pero de otra manera. Pronto seré libre de lo que antes me aquejaba y volaré a mejores oportunidades. Aprendí que está bien perder con el enemigo más nunca debemos hacerlo con el miedo, por eso pienso que por una rosa negra, no se acabarán las estrellas y después, la vida será diferente...

Pero no te sorprendas, en mis horas más sombrías, yo clamé al cielo por tu compañía, tú lo sabes. Quizá quiero ahora parlotear contigo como si fuéramos unos niños y quisiera que vengas a jugar conmigo, tal vez para seguir escribiendo o para contarte historias, para decir que te amo y que iremos a soñar juntos, como aquella vez que te encontré sola mirando al mar….

Roque Puell López - Lavalle

 

 

 

 



lunes, 26 de enero de 2026

La procesión va por dentro



    El largo camino de la indiferencia, se parece a las interminables procesiones de antaño. Más era la demora del paso perdido que el inicio del triunfo en una batalla sangrienta. El cántico que acompaña a la masa de los inocentes, pareciera ser las largas oraciones que esperan una respuesta pronta a sus clamores. Pero sus pasos lentos, se asemejan al constante pensamiento que espera una semblanza de recuerdos, en un inútil sacrificio.

   Y los movimientos del anda obedecen a los serenos cargadores. Las supuestas voces de la esperanza, son las que aguardan a la fe "milagrera" de los falsos cristos negros de mi antigua ciudad. Rompen el protocolo para caer nuevamente en el tedio del silencio. "Avancen hermanos" se pregona andando, pero mejor sería ignorarlo porque inútiles fueran los rezos en el camino.

    Solamente el camastro es testigo de la frialdad del sentimiento, de las esperanzas que al final son un cuento. Mudos e indiferentes son los cirios que alumbran el cuadro, por gusto están si no brindan contentamiento. ¿Y los sahumerios? Ellos ofrecen  el ambiente sagrado del dios del tiempo y dedicado al gentío ignorante con los aromas que se dieron en el pasado y con las supuestas alabanzas que solo son címbalos sin sonido.

    ¿Acaso las flores tuvieron un mejor destino? No. No pueden alegrar a un solo pajarillo, menos a un bosque de almas perdidas. Una flor no emociona a un ser herido porque cae orgullosa cuando no hay ni un panecillo. Así es el bocado en secreto, solo son migajas pero su vida espera la redención de sus deseos. Las oraciones dichas al final y los rezos que recuerda el peregrino, son las despedidas en el rostro del santo, pero esa es su queja porque las respuestas no le han amanecido.

    Al final, la masa variopinta y cansada de las caminatas en las polvorientas calles, llevan las esperanzas rotas, quizás guardando las efímeras alegrías para que de esta manera, vuelva a su casa sin consuelo. Tanta fue la modorra, tanto llegó el lloro, tanta la invocacióno ¿Para qué? Para que al final la tibieza de la tarde y las tinieblas de la noche, se acerquen con el frío para recorrer el cuerpo cansado.

     Luego le dirán al fervoroso, que mejor sería que se olvide de ello, que lo eche sin reparos por la ventana. Así tal vez estará mejor,  más tranquilo o quizá descansará entre la duda y la mediocridad de lo que recuerde. Después de todo, la procesión va por dentro...

Roque Puell López - Lavalle

viernes, 23 de enero de 2026

La francesita

 

Era un nuevo y radiante día. La capital despertaba tranquila, serena, seguramente visitada por la calidez del arte, y la voz de los poetas, habida cuenta que las expresiones del alma asomaban para el beneplácito de los propios y extraños. En aquél momento, entre apremiado y expectante, el compilador vio volar a la mañana porque sintió rápidamente que se iban las horas así que esos minutos escasos que lo acompañaban, ya no los podía esperar un momento más...

Él vivía a pocas cuadras de la Plaza Mayor, cerca al Boulevard de las flores, llamado así porque sus dueños expendían una variedad de hermosas flores del campo. En esos instantes, creyó percibir el aroma de una rosa que impregnaba la habitación convirtiéndose en el recuerdo de aquella mujer que vivía intensamente en su corazón. Los cabellos de su amada los visualizaba negros, ensortijados, largos como la noche y sus ojos melancólicos eran como los que duermen, así como alguien que esperaba un sueño inesperado. Su figura era elegante, esbelta y sus manos eran tan blancas como una tela de terciopelo. Ella vivía enamorada del compilador, pero no sabía a ciencia cierta si el destino los había unido o quizás eran reservados para algo más grande convirtiéndose solamente en un sueño.

Sin embargo, el orgullo del padre de ella aparece y despierta de su letargo pensando mil veces mal acerca del comportamiento de ellos. Para él, esa relación, no tenía ni pies ni cabeza, un futuro sombrío para su hija. Ofuscado luego de algunos meses, le preparó a su hija un viaje en avión del nunca jamás. Ella se opuso tenazmente a los deseos de su padre, pero ya no pudo hacer nada sino obedecer. Su madre pensaba lo mismo.  En el día menos pensado, el vuelo sin escalas se la llevó y el compilador no pudo hacer nada para impedirlo. Entristeció grandemente por tal acontecimiento y fueron muchas las veces que anheló el regreso de ella, pero tuvo que esperar algunos años para que volviera. Ella triste, se fue a hablar sola con sus pensamientos y tampoco intuyó si alguna vez su ausencia sellaría su dicha completa o sería condenada con él a vivir una existencia rota y sin ilusiones.

Pasaron cerca de los cinco años, él se había convertido en un escritor famosos y sus publicaciones lo hicieron triunfar aun fuera de su país. Fue reconocido como uno de los mejores escritores de la historia de su país. Ella estudió el arte de la fotografía y el diseño, reconocida también en la composición y en la difusión del arte expresivo. Justamente le tocaba exponer su arte en la ciudad donde vivía el escritor. Para ese entonces los padres de ella habían dejado este mundo y el regreso de ella, le constituía una nostalgia y a la vez una melancolía porque toda su niñez y parte de su adolescencia había vivido allí.

Sin embargo, él supo que ella vendría y sin más, fue corriendo al Aeropuerto para recibirla. El vuelo venía retrasado, pero él, escabullido entre la gente y con el corazón hecho pedazos más un ramo de rosas, esperó pacientemente hasta el último pasajero. Y conforme iban bajando, el encuentro era un imposible pare él. Sudaba frío y no podía ver a quien tanto anhelaba, ¿Se habrá dado cuenta que quizá era una falsa noticia? Persistió en encontrarla y los minutos seguían pasando, hasta que, resignado y triste, volvió lentamente sobre sus pasos.

En ese instante, le pareció escuchar entonces, su nombre en una débil y angustiada voz, pero no fue capaz de reconocerla. Solo el instinto salvaje y fiero de un depredador, puede reconocer el humor de su contrincante. Y también, solo el amor sincero y leal puede reconocer al fiel y verdadero. Levantó su rostro y se encontró con el de ella. Habían pasado años, pero su amor estaba intacto, como el ayer de aquellas mañanas. ¡Terribles soñadores los dos porque otra vez afloraron sus sentimientos!

Se abrazaron mutuamente, él le dio un beso. Y le preguntó mirándola a los ojos:  

-       ¿Pero cómo es posible que no te vi bajar? - insistió incrédulo él entregándole así sus rosas algo maltratadas por su angustia…

Ella sonrió delicadamente y le dijo besándolo en la boca:

-       “Allí estaba, viendo y contemplando tus apuros, mi amado, ¡¡Solamente que tú viniste a esperarme en la salida del avión equivocado!!

Roque Puell López Lavalle

 

martes, 20 de enero de 2026

La alevilla

 

 

Entre los cánticos de la noche y aromas de las flores, en tal delicado capullo, encontré una alevilla. De alas blancas tan brillantes y desplegadas, que su belleza asomaba a la luz de mi mirada. Extrañado le pregunté: ¿Qué haces aquí entre las criaturas de la noche? ¿Estás en el murmurar de los grillos? Ellos no reconocen tus intenciones ni tu estancia, solamente sé que la mañana es quién te da la bienvenida y quien te llena de alabanzas…

 “A mí me gusta volar entre las dalias, los jazmines y las rosas. Me gozo en el cantar de los pajarillos y en el zumbido de las abejas, pero te confieso que también me atrae la nostalgia de la noche. Ella no me juzga, solo me mira azorada, no comprende que mi vida es un regalo, es un adornar con mil colores las oscuras rendijas del silencio” – me respondió --

¿Pero no te das cuenta que en la mañana eres una reina? ¿No es por el astro rey que te admiramos? Es que la noche, sabes, tiene a la oscuridad como su eterna compañera y tu belleza sin duda peligra, tus alas delicadas pueden quebrarse con la niebla y aunque yo te mire asombrado, es preferible que te vea adornando el cielo entre las quebradas...

“Es que a veces me siento triste y quiero sentirme libre, quiero dirigir mi canto a todo aquél que esté despierto entre las soledades de su laberinto. Quiero formar las sonrisas espontáneas con tan solo pasar revoloteando y que la luna me ayude para fijar mis calores en la esperanza. Así las alegrías las puedo descubrir pensando y la felicidad puedo derrochar, sin miedo al quebranto. Eso me dice el corazón ahora.”

Me quedé pasmado y le dije: Motivo de encontrarte entonces en el embrujo de tus palabras. Momentos de saber lo que encierra tu corazón y lo que buscas entonces, sin cuidados ni reproches. Es un secreto a voces querer encontrarte siempre. Quizá con tu alegría me despiertes y con tu belleza me sorprendas. Pero de repente con tu corazón tan grande puedas hacer que yo te quiera...

“¿Tú crees? No valen las palabras cuando el corazón no está dispuesto. No valen las voluntades cuando solo de promesas baila el sueño, las intenciones y los hechos son los que demuestran que la batalla está ganada, cuando la distancia se acorta con un beso”.

Entonces la mariposa sonriendo, desplegó sus alas nuevamente. Yo quedé entonces boquiabierto. Luego revoloteó por mi jardín como un gigante e hizo de su vuelo una pirueta. Yo sabía, sin embargo, que ella me había escuchado. Después de alejarse por el camino, se sintió feliz y nunca más habló conmigo…

Roque Puell López - Lavalle

El hijo del Diplomático


 

Las anécdotas de los estudiantes pueden ser muchas en el transcurso de su carrera hacia la obtención de su galardón más preciado. Pero también se ve forjado el carácter que tendrá que manifestar. No siempre será igual desde el comienzo del primer día de clase. Habrá circunstancias, pero aquello determinará si el individuo podrá enfrentar la vida o no porque la fama que obtendrá, será de acuerdo a lo que hizo o dejó de hacer.

Era fornido y de buen parecer porque según algunos, su futuro se miraba prometedor el dizque defensor de los derechos humanos. Tenía el hablar elocuente, grave y modulado de una persona educada que lo hacían digno de estar en nuestro salón de clase. Y hasta eso porque la nomenclatura de sus nombres y apellidos podrían estar entre los más ilustres hombres sencillos del país. Así las cosas, el improvisado “hijo del Diplomático”, como se lo conoció podía demostrar cuando quisiera, sus grandes dotes de buen estudiante.

En algunos paseos del aula se comportaba como cualquiera, había logrado conjugar las dos cosas, ni la una ni la otra podrían mermar sus sentimientos o sus aficiones por determinados gustos del quehacer de moda en esos momentos. Eran los 80s y el país vivía una inestabilidad política. Pero lo que le había llamado la atención a una compañera de clases era que, en una de esas salidas en el auto del más popular, el hijo del Diplomático había juzgado una casa palaciega en una avenida muy concurrida y antigua, como la más bella, pero con una nostalgia que rayaba en lo sublime. Pero ella se preguntó el por qué esa manera de decirlo, si lo hubiese dicho cualquiera de nosotros bueno, pero no fue así. Alguien con aparente intelectualidad y educación decir eso significaba ignorancia o tenía ínfulas de gran conocedor. Todos nos quedamos con esa interrogante y todos le siguieron la corriente, no había más que pensar, pero no para mi desconfiada compañera.

Pasó un poco el tiempo y alguien dijo que lo vio en una moto, okey, cualquiera va en una moto, pero era alguien conocido dijo nuestro amigo Juan. Entonces él aseguró que era el hijo del Diplomático. ¿Cómo? – no puede ser, dijeron algunos -  pero Juan replicó que él iba con un casco blanco y como tal. no se le podría reconocer. - Cubre gran parte del rostro y se acompaña con, los anteojos oscuros de los ojos. No sé pero hubo un momento que se lo tuvo que sacar entrando a un importante Hotel de cinco estrellas y ahí me pareció reconocerlo mejor y ver dónde entraba, agregó Juan. Dame la dirección --dijo la desconfiada— y con una compañera fueron las dos al día siguiente a averiguar lo que había ocurrido. Tenían un poco de miedo, pero lo tomaron como la aventura más importante del año y todos participamos de la alegría y la chacota de lo que pasaría si en verdad fuera lo que estábamos pensando.

La desconfiada y la aventurera, fueron allá luego de una corta espera y lograron divisarlo, pero él sí se dio cuenta. Pero cómo decimos, “se hizo el loco” y no las quiso ver. Para esto la desconfiada lo vio primero en semejante actitud y siguió conversando con la aventurera no dejando de ver a su “víctima” como si nada hubiera pasado. Con la mirada puesta en él descubrieron que él entraba en el susodicho Hotel de 5 estrellas. Ingresaron algo temerosas y el hijo del Diplomático, le dio la espalda a ellas asentando una fingida conversación a un grupo de hombre de negocios como si fuera el protagonista. Llegó la hora de la verdad y, avanzando un paso más, la desconfiada tiró de la manga de su camisa del brazo derecho y con gran fuerza le dijo: “¡¡Holaaaa cómo estás!! ¿¿Aquí es donde trabajassss??” Él muy sorprendido y de todos los colores, avergonzado, tuvo que confesar que sí además que se desempeñaba allí hacía tiempo.

Se supo entonces que no era el “hijo del Diplomático” sino el hombre que hacía los mandados del Hotel y que por su notable presentación era muy bien considerado. Algunos de nosotros reímos y otros se quedaron pensando el porqué del engaño o de la supuesta presentación de un compañero que a todas luces tenía una reputación de ser entre los más encumbrados y no, pues era solamente era un hombre sencillo. Había tenido influencia en muchos profesores y en muchos compañeros, pero menearon sus cabezas incrédulos y en poco tiempo esa fama se esfumó. Más bien, en los años que pasaron, todavía se le recuerda como el hijo del Diplomático a secas, el palangana bueno y misterioso, de original estampa y elocuencia, que sí pudo terminar la profesión y recibirse de Abogado.

Roque Puell López - Lavalle

 

lunes, 19 de enero de 2026

El hombre cano

 


        El hombre cano caminó lento y pausado, incluso sin mirar atrás para encontrarse con lo suyo. Nada verdaderamente había cambiado alrededor de él, excepto las formas humanas que día a día se repartían en un concierto de luchas y vanidades. El saludo, el mirar extraño de algunos y el hablar de las necedades de la gente, convertían así a la rutina en la comidilla de siempre sobreviviendo él, en un mundo de locos.

       Sus temores le dieron la bienvenida, las dudas empezaron a minar su entusiasmo y el amor esperado había sido trastocado en una suerte de altas y bajas. Su alma, encerrada entre dos mundos significativamente opuestos, parecían haberlo dominado. "Más todo en la vida, --pensaba él-- tiene un peculiar significado". Para su manera de pensar, era difícil hallar sosiego entre tanta hipocresía porque era complicado asirse de lo aprendido cuando no estaba la esperanza de lo que está por venir. Pero el instinto no quedó ahí dormido, algo le decía que no todo quedaba en la cárcel dorada de las frustraciones y desengaños. Esto tiene que ser diferente para los que tienen mucho que dar. Pensaba que la sola voluntad no era suficiente para un sueño abrigado que podría comenzar.

       Entonces, las antorchas apagadas y contrarias se encendieron y empezaron a dar su luz, los variados inciensos impregnan el ambiente de una nueva fragancia, de un nuevo despertar. Los dioses rechazaron furiosos los vientos de la renovación, las columnas de humo empezaron a crecer mientras el fuego atizaba un sin fin de voluntades. El dios de este mundo se levantó de su largo sueño sorprendido por este raro manifiesto que desafiaba el orden de la melancolía impuesta, pero pronto sucumbió porque no era capaz de tener el poder de la satisfacción.

       Así quedó en su espíritu la semilla germinada de los valores, aquellos de los que no se rinden ni de los que iniciaron el atrevimiento de los que intentaron cambiarlo. Era quienes todos lo olvidaron y muchos lo menospreciaron pero él siempre siguió adelante. Pero no pocas fueron las campanas que tañeron su canto de victoria y no todas las manifestaciones del hombre mediocre le rindieron tributo a su historia. Sin embargo, en ese momento, creció y creció. También se diversificó triunfante como las muchas vidas que vuelven a elevarse en el infinito mundo de los grandes. Buenos comienzos y pobres finales son los que algunos en ese momento, no valoraron el inicio del nuevo acontecer de este personaje.

Roque Puell López - Lavalle

Quién nos sostiene

         Me hablaron de surcar los cielos en un viaje próximo cruzando las costas y cruzando los andes para terminar en una agreste vegetaci...