Roque Puell López - Lavalle
Mis Páginas Libres
Nuestra existencia está llena de diferentes momentos que a veces no alcanzamos a entender. Sin embargo, podemos disfrutar de días felices y también de algunos días sombríos pero siempre hay un propósito y al final hay una esperanza en Aquél quien nos creó. Dependerá solamente de nosotros. ¿Qué piensas de todo ello? ¿Nuestra vida es un azar?
sábado, 1 de agosto de 2026
Todavía
jueves, 23 de julio de 2026
Ildelfonso
Te aferras a una y otra vez, al mismo ritmo, a las mismas melodías sin camino y sin respuestas, sin hallar razón a por qué tuviste que partir. Ahora compruebas que la Valquiria no cambia ni modifica su postura; porque los mismos fantasmas del pasado vuelven a acosarla, como si fuera una barrera sin importancia, y su ser sigue reclamando su lugar, para no perderse jamás.
¡Ah, compañero! Tú habrías hallado otros manantiales que podrían regar tus sentimientos áridos, o quizás calmar tus pensamientos amargos. Porque todos tenemos malos recuerdos, pero depende de cuánto los acariciemos o de cuántas legiones se hayan asentado en lo más profundo de tu corazón, que se muestra tan reservado.
Vi cómo la habilidad de tus manos seguía firme, esculpiendo las piedras como el artista consumado que eras. Sabía que la nostalgia ya no tendría motivo, y que eran tus esculturas magníficas las que más te llenaban de satisfacción. Apenas si te importaban todos los honores que te otorgaban por tus creaciones; porque eran obra tuya, surgían seguras, sostenidas por tu voluntad férrea, sin más fundamento que tu propia capacidad de crear. ¿Acaso no habrías logrado liberarte del yugo infiel, quizás del egoísmo de quien dice amar sin sentir de verdad?
Y encima de todo, cargas con el peso de infamias que no te dejan siquiera encontrar alivio ante los dolores de una sociedad impenitente, condenada por actos viles que se ocultan a la luz. ¿¿No sabes que quien vive lejos de su patria, siente la necesidad de demostrar su carácter? Porque al estar separado de lo que amas como su hogar, te ves obligado a estar solo frente al mundo y frente a todos. Para eso necesitas serenidad, quizás sensibilidad, pero sobre todo valentía a toda prueba; y solo entonces podrás volver a amar sin fronteras, cuando hayas comprendido que debes alcanzar lo que deseas, aunque ella no haya sabido entenderte.
Ahora logro comprenderte, cuando me lo cuentas con franqueza, sin rodeos, sin buscar gloria ni compasión; y todo eso se ha convertido en tu verdad. ¿Sabes? Tu resentimiento habla más fuerte que cualquier explicación, más que el laberinto de tus propias palabras, incluso más que las campanas que llaman a defender lo que crees justo.
Busca en lo profundo de la tierra; eleva tu alabanza al Santo. Mira los caminos del atardecer, en aquellos lugares que no alcanzas a ver, porque desde lo alto se abrirá el sendero de tu nuevo despertar. Imagina que estás en la inmensa oscuridad de las cumbres cubiertas de estrellas, donde la conciencia se halla libre, sin dueño que la guarde ni ataduras que la limiten. En ese lugar misterioso, amigo, eleva tu espíritu y aleja de ti los obstáculos que te impiden triunfar.
Cuando entiendas que la libertad significa también dejar atrás lo viejo para entrar en un mundo de esperanza sin pretextos ni cadenas, comprenderás que vale la pena sembrar lo que no se ve, para recibir luego una cosecha de felicidad constante. Pero recuerda: no serás tú quien lo logre por sí mismo, sino que será Él quien te muestre el camino. No te detengas, sigue perseverando.
Con el tiempo, tu figura se convertirá en una leyenda; quizás un murmullo hable de tus ojos, que parecían no creer en lo que veían, pero serás una estrella radiante, que brilla con luz propia sin cegar a quienes buscan consuelo. Tal vez aparezcas entre los comentarios de la gente, o en medio de las tormentas terribles del desierto: esas que son oscuras, lejanas, incontrolables, que no forman parte de nuestra esencia. Y tal vez te encuentren en las aspiraciones de quien se alejó de todo, de un soñador olvidado o de alguien que nunca quiso regresar… aunque, en el fondo, nunca habría dejado de intentarlo.
Roque Puell López - Lavalle
miércoles, 22 de julio de 2026
Nobles apariencias
Parecían ser, el uno para el otro, la oportunidad hallada y, sin importarles demasiado, se rindieron sin enfado a las circunstancias. Que se ocultaran siempre en la oscuridad para alimentar sus ansias parecía confirmarlo. Era un secreto a voces que su unión ya había comenzado, pero son las desventuras y los trompicones los que se juntan siempre, más aún si se trata de consumar lo que antes estuvo pensado. Se buscaba también lo que no se había disfrutado en mundos dispares que nunca se cruzaron.
Cuando los deseos del corazón descansan en los encuentros furtivos, se comprende lo que anhela la fuerza de la pasión en medio del torbellino. Las noches fueron testigo del apasionamiento, las palabras que se dijeron fueron las que nunca se expresaron y las lisonjas solo vivieron en el instante. Sin embargo, el devenir de las miradas no garantiza el hecho consumado. Unos confunden el amor con la mortaja; otros, el deseo con las fantasías de grandeza; pero ninguno la dicha que une al sublime sentimiento.
Ocurre que algunos se ilusionan mientras los otros ya están muertos: no conocen el amor y simplemente lo condenan. La fe —que todo lo cree y todo lo soporta— solo alimenta la esperanza de que alguna vez todo cambie, aunque nada hay más incierto. Cuando el cauce de un río crece y está destinado a ser inconstante, nada lo detiene, nada bueno le importa. Es como el yugo de los bueyes: unidos en una sola dirección, en un solo surco, en un camino directo al matadero.
El tiempo pasa y los desencuentros de uno se van forjando en el otro. Las ilusiones se transforman en pretextos; los deseos, en negaciones. Tal vez porque la esperanza se acaba cuando termina el hechizo que alguna vez fue suficiente. No hay otro camino, no hay otra algarabía: el cariño se topa con la indiferencia y esta se enfrenta a la obligación de decir que fue ultrajada. ¡Tremenda indecencia!
No valen las palabras ni hay respeto en las acciones; mientras más se espera, más se ignora, pues cuanto más se sufre, mayor es la discordia. Lo que un día fue la belleza del presente hoy se pierde en nostalgias y amarguras. Entonces, ¿Por qué tantas ilusiones?, ¿Por qué se soñó en la esperanza?, ¿No era mejor vivir el momento? Recién entonces supieron la verdad oculta: en el uno yacía la mentira escondida y al otro le correspondió descubrir el ídolo roto.
Pequeños fueron los secretos y grandes crecieron los desencantos. Aparecieron las palabras ociosas que se hicieron realidad; florecieron las falsedades disfrazadas de verdad. Nada quedó en el lecho: solo el inmenso vacío de una profunda soledad.
Por eso, así como la muerte no discrimina, el ser humano recorre el camino del barquero que lleva finalmente su cuerpo por el lago del más allá. Entonces, quienes fueron estrella rememoraron las palabras del pasado o quizá las ilusiones de los deseos truncados; pero, más allá de eso, solo quedó la desazón por los tiempos no concluidos. Tampoco imaginaron que todo esto alcanzaría a sus viejos amigos, pues a muchos de ellos jamás volverían a encontrarlos.
A fin de cuentas, solo fueron mentiras habladas que lucieron bien presentadas. Tal vez algunas fueron dichas con mucha elocuencia, pero otras si fueron, sencillamente, nobles apariencias.
Roque Puell López - Lavalle
sábado, 18 de julio de 2026
Mare Nostrum
En la quietud del remanso, en la marea creciente de la orilla y en la brisa fresca que me invade el rostro, encuentro mi paz, mi deseo, encuentro mi nombre. Al pasar las horas, los minutos, quizás los años que cuentan, enciendo mi hoguera para saber que no estoy solo, admirando las estrellas que adornan el firmamento...
Cuando se oculta el sol en el horizonte, cuando lánguida muere mi fe y nace mi descontento —tal vez medio muerto—, vivo de nuevo porque siempre crezco cuando vuela mi pensamiento. En la tempestad, la ira del mar me congela; las olas encrespadas amenazan mi vida y el rugir del gigante me estremece al oírlo. El vuelo de las aves me resulta indiferente, y hoy recuerdo la huida del amigo cobarde...
Veo el mar en silencio y me agrada su color tan profundo: ese azul intenso que me cautiva, y la fuerza de su inmensidad es lo que me sobrecoge. Las formas de su espuma me intrigan, pero se van pronto cuando las ignoro y desaparecen como las burbujas que brotan de la arena. Así quiero conquistarlo, porque no le tengo miedo y me gusta desafiarlo. Pero él siempre me responde con su bravura cada vez que lo intento...
Si soñara que es mío el Mare Nostrum, como dicen algunos, nunca alcanzaría a ser su Señor, aunque así lo quisiera. No podría ser el dueño de sus dominios, y menos aún podría contener su tremenda fortaleza. Pero desearía ser un poquito como él... aunque eso sea solamente una utopía. Es más: sería una locura vivir sin ataduras, pretendiendo tal vez ser libre como el viento...
Roque Puell Lóoez - Lavalle
domingo, 12 de julio de 2026
Noche de luna entre ruinas
jueves, 9 de julio de 2026
Las flores amarillas
martes, 16 de junio de 2026
Un querer queriendo
No puedo combatir lo que
siento, porque no sé llamarte por teléfono sin que una nerviosa sonrisa me
acompañe cuando te saludo con un simple «hola, ¿Cómo estás?» o me despido con
un «hasta pronto», sin tanto aspaviento. ¡Qué locura!
No puedo luchar contra el deseo de verte, porque mi corazón se entristece cuando estás lejos; y, al ausentarse tus palabras, mis sentidos dejan de deleitarse y ya no puedo acompañar con mi vieja guitarra una alegre melodía.
No puedo vencer este sentimiento porque, al despuntar un nuevo día, pienso en ti. Quisiera huir de todo lo que me rodea para contemplar tus ojos grandes y expresivos, negros como la noche, y deslizarme hacia la profundidad de tu alma sin que presientas lo que siento.
No puedo resistir el deseo de estar a solas contigo, mirando el horizonte, para que mi tristeza y la tuya se fundan en un beso; en una unión de amor y consuelo, en una interminable poesía de momentos maravillosos que esperan el instante de ser vividos.
No puedo controlar este amor, aunque lo conciba inalcanzable. Pero cuando surge en mí la esperanza de un destino distinto para los dos, me siento desconcertado, prisionero de una celda de sentimientos que no puedo expresar, por más que lo desee.
No puedo contradecir lo que siento porque, aunque acepte que lo nuestro sea un imposible, una quimera o un cuento de hadas, me alienta el deseo de acercar mi corazón al tuyo, aunque sea rozando tu etérea presencia, pues encuentro en ella dicha y alegría.
No puedo negar que en mí habita el anhelo de que lo nuestro sea algo mejor para los dos, como el sonido lejano de un mar apacible o como un querer queriendo que vive en la intimidad de mi conciencia, enamorada de ti, pero condenada al silencio.
No puedo ir en contra de lo que siento; sin embargo, me alegra atesorarlo. Tal vez, de esta manera, pueda robarle un instante a tu inocencia; quizá pueda soñar con tenerte para siempre conmigo o, acaso, vivir algún día el milagro imposible de mirarte a los ojos y decirte: «Te amo».
Roque Puell López - Lavalle
jueves, 11 de junio de 2026
Sin darse cuenta
Vi que su memoria sería una luz que se extingue en mi universo. Sus palabras que resonaron como verdades en ese momento, yacerán rotas en el fondo del mar porque la marea que juega con los pensamientos, no tendrá ya sustento para seguir creciendo.
¡Ah, la naturaleza! Por eso, el oleaje antes incierto en las playas, fue el presagio claro de una tormenta. Quizás sea de esas que traen un torbellino de vientos y aguas heladas o tal vez vuelvan a aparecer los guijarros brillantes de sus palabras cariñosas y vacilantes.
Mas el recuerdo de aquella hazaña quedó guardado bajo el cielo oscurecido y en el vano resplandor de su corazón. Surgieron preguntas inquisitivas pero un fulgor de razonamientos sin sentido, inundó el desván de sus secretos. Más una lágrima pesada resbaló por los profundos surcos del tiempo y la vida prohibida de aquella relación incierta, terminó desapareciendo. Entonces, la melodía cantada por un niño caló hasta los huesos, calmó su inquietud y disipó las dudas sobre lo que creyó verdadero.
Así las cosas, no hubo reposo para el alma que permanecía inquieta y en continua agitación. En ese momento, se impuso un rotundo no a la tímida paz que intentó asentarse. Parecía ser un estorbo en el silencio del gigante embravecido que estuvo decidido a desterrar las mentiras de una mala actitud. Quizás no hubo causas justificables pero sí estuvo la traición de quien, equivocado, siguió los pasos de una ninfa injusta y desmedida que a todos engañó.
Por eso pienso que los ojos que antes solo veían fantasías —como un arcoíris en un atardecer gris— ahora disfrutan del gran espectáculo de la felicidad que aguarda un mañana mejor. O tal vez no. De pronto, escuchó a lo lejos el canto de un ruiseñor… o quizás fueran los graznidos de un intruso.
Pero prefiero creer que fue la melodía de quienes murieron sin darse cuenta de que todos, estaban fuera de este mundo.
Roque Puell López - Lavalle
martes, 9 de junio de 2026
Hazaña
Roque Puell López - Lavalle
No te lo confesé
Roque Puell López - Lavalle
Todavía
Todavía puedo sentir el viento golpeando los surcos de mi rostro; y tal vez ahora dé por cierto lo que cuentan algunos: que este fenómeno ...
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Me hablaron de surcar los cielos en un viaje próximo, cruzando costas donde el aire huele a sal y espuma marina, y los Andes cuyas...
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Para algunos, volar es un placer y para otros es pensarlo dos veces si uno lo hace en una avioneta pequeña para cuatro pasajeros que sirvi...
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El largo camino de la indiferencia se parece a las interminables procesiones de antaño. Más era la demora del paso perdido que el inicio d...






