martes, 3 de febrero de 2026

Amor anhelado

 


  Eres tan frágil como una mariposa y tan sensible que escuchas el murmullo de las aves que viven en el bosque. Sin embargo, estás enamorada del amor porque tú eres una mujer intensa, que sabes sonreír cuando quieres y callar, en el lugar que no debes.

  Buscas sin cesar respuestas al amor abierto en la nostagia del vasto firmamento. Dejas así libre a tus fantasías ignorando a la tormenta que ruge desde siempre para romper conquistas de esperanza. ¿Te habías dado cuenta?

   Ansiosa quisiste encontrar una flor en el abismo, aun así se asomó el trovador sencillo y enamorado. Pero ni por un grito al cielo o alguna de esas garúas del desconcierto, tú no cejarás tu empeño de no valorar las promesas verdaderas y esos motivos sinceros de un corazón errante.

    Por eso, me voy a vivir a las frías montañas de la Ermita. Cansado estoy yo, de amores infructuosos y comedias de media tinta. Ya no viviré entre falsos capitanes que no me dan fuego a mi ego solitario y tampoco iré con ella que hoy mismo, no me da el amor anhelado...

Roque Puell López - Lavalle

   

  

sábado, 31 de enero de 2026

Te encontré sola frente al mar

 


Te encontré sola mirando el mar, expresando acaso tus pensamientos o de repente, tus más caros deseos. También recorrías con la mirada el misterio de los martinicos que no conocías en la inmensidad del gigante. ¿Qué pensarías? El grito del viento envolvía tus cabellos y sin embargo, me di cuenta que tus palabras convertidas en plegarias; fueron hechas por tu alma en pena pero después, experimentarías la paz…

Al contemplar esta inmensidad, te vi como si fuera yo porque antaño lo visitaba en silencio. Era como el amigo que algo más debía de contarme. Hoy pasado el tiempo, lo contemplo igual, sobrio, cálido, lleno de esperanzas para decirle sin aspavientos que todavía te extraño, que todavía te quiero, que quisiera acariciar tu bello rostro y verte sonreír nuevamente sabiendo que algún día yo te lo habría de contar o quizá, debería de callar...

Te pienso hablando al Eterno, me pregunto si estarás entre los nombrados ángeles fulgidos del mensaje o de la broma más divertida. ¿Dónde te podría encontrar? Solo me responde el silencio, tu respuesta inconclusa o tu amor negado para mí fue por ser un complicado. Solo ansío saber si es verdad que estoy en el mundo de los vivos porque todas las intenciones que tenía, ya entristecieron mi corazón.

Yo soy un ser mágico pero apasionado y profundo, un todo o nada si estuvieras entre mis brazos porque fuego o trueno sería mi amor por ti. No creo en palabras sensibleras y conductas principescas. ¡Qué me importa! Pero así lo considero, vivir en la guerra más sublime, en la que pueda destruir o edificar mi propia existencia si así lo quisiera, para morir después en mi gloria plena…

No obstante, pasaron muchos meses que me parecieron años porque grande fue la soledad que sentí en la tormenta que nos enseña a entender que no estamos solos y que el amor siempre regresa, pero de otra manera. Pronto seré libre de lo que antes me aquejaba y volaré a mejores oportunidades. Aprendí que está bien perder con el enemigo más nunca debemos hacerlo con el miedo, por eso pienso que por una rosa negra, no se acabarán las estrellas y después, la vida será diferente...

Pero no te sorprendas, en mis horas más sombrías, yo clamé al cielo por tu compañía, tú lo sabes. Quizá quiero ahora parlotear contigo como si fuéramos unos niños y quisiera que vengas a jugar conmigo, tal vez para seguir escribiendo o para contarte historias, para decir que te amo y que iremos a soñar juntos, como aquella vez que te encontré sola mirando al mar….

Roque Puell López - Lavalle

 

 

 

 



lunes, 26 de enero de 2026

La procesión va por dentro



    El largo camino de la indiferencia, se parece a las interminables procesiones de antaño. Más era la demora del paso perdido que el inicio del triunfo en una batalla sangrienta. El cántico que acompaña a la masa de los inocentes, pareciera ser las largas oraciones que esperan una respuesta pronta a sus clamores. Pero sus pasos lentos, se asemejan al constante pensamiento que espera una semblanza de recuerdos, en un inútil sacrificio.

   Y los movimientos del anda obedecen a los serenos cargadores. Las supuestas voces de la esperanza, son las que aguardan a la fe "milagrera" de los falsos cristos negros de mi antigua ciudad. Rompen el protocolo para caer nuevamente en el tedio del silencio. "Avancen hermanos" se pregona andando, pero mejor sería ignorarlo porque inútiles fueran los rezos en el camino.

    Solamente el camastro es testigo de la frialdad del sentimiento, de las esperanzas que al final son un cuento. Mudos e indiferentes son los cirios que alumbran el cuadro, por gusto están si no brindan contentamiento. ¿Y los sahumerios? Ellos ofrecen  el ambiente sagrado del dios del tiempo y dedicado al gentío ignorante con los aromas que se dieron en el pasado y con las supuestas alabanzas que solo son címbalos sin sonido.

    ¿Acaso las flores tuvieron un mejor destino? No. No pueden alegrar a un solo pajarillo, menos a un bosque de almas perdidas. Una flor no emociona a un ser herido porque cae orgullosa cuando no hay ni un panecillo. Así es el bocado en secreto, solo son migajas pero su vida espera la redención de sus deseos. Las oraciones dichas al final y los rezos que recuerda el peregrino, son las despedidas en el rostro del santo, pero esa es su queja porque las respuestas no le han amanecido.

    Al final, la masa variopinta y cansada de las caminatas en las polvorientas calles, llevan las esperanzas rotas, quizás guardando las efímeras alegrías para que de esta manera, vuelva a su casa sin consuelo. Tanta fue la modorra, tanto llegó el lloro, tanta la invocacióno ¿Para qué? Para que al final la tibieza de la tarde y las tinieblas de la noche, se acerquen con el frío para recorrer el cuerpo cansado.

     Luego le dirán al fervoroso, que mejor sería que se olvide de ello, que lo eche sin reparos por la ventana. Así tal vez estará mejor,  más tranquilo o quizá descansará entre la duda y la mediocridad de lo que recuerde. Después de todo, la procesión va por dentro...

Roque Puell López - Lavalle

viernes, 23 de enero de 2026

La francesita

 

Era un nuevo y radiante día. La capital despertaba tranquila, serena, seguramente visitada por la calidez del arte, y la voz de los poetas, habida cuenta que las expresiones del alma asomaban para el beneplácito de los propios y extraños. En aquél momento, entre apremiado y expectante, el compilador vio volar a la mañana porque sintió rápidamente que se iban las horas así que esos minutos escasos que lo acompañaban, ya no los podía esperar un momento más...

Él vivía a pocas cuadras de la Plaza Mayor, cerca al Boulevard de las flores, llamado así porque sus dueños expendían una variedad de hermosas flores del campo. En esos instantes, creyó percibir el aroma de una rosa que impregnaba la habitación convirtiéndose en el recuerdo de aquella mujer que vivía intensamente en su corazón. Los cabellos de su amada los visualizaba negros, ensortijados, largos como la noche y sus ojos melancólicos eran como los que duermen, así como alguien que esperaba un sueño inesperado. Su figura era elegante, esbelta y sus manos eran tan blancas como una tela de terciopelo. Ella vivía enamorada del compilador, pero no sabía a ciencia cierta si el destino los había unido o quizás eran reservados para algo más grande convirtiéndose solamente en un sueño.

Sin embargo, el orgullo del padre de ella aparece y despierta de su letargo pensando mil veces mal acerca del comportamiento de ellos. Para él, esa relación, no tenía ni pies ni cabeza, un futuro sombrío para su hija. Ofuscado luego de algunos meses, le preparó a su hija un viaje en avión del nunca jamás. Ella se opuso tenazmente a los deseos de su padre, pero ya no pudo hacer nada sino obedecer. Su madre pensaba lo mismo.  En el día menos pensado, el vuelo sin escalas se la llevó y el compilador no pudo hacer nada para impedirlo. Entristeció grandemente por tal acontecimiento y fueron muchas las veces que anheló el regreso de ella, pero tuvo que esperar algunos años para que volviera. Ella triste, se fue a hablar sola con sus pensamientos y tampoco intuyó si alguna vez su ausencia sellaría su dicha completa o sería condenada con él a vivir una existencia rota y sin ilusiones.

Pasaron cerca de los cinco años, él se había convertido en un escritor famosos y sus publicaciones lo hicieron triunfar aun fuera de su país. Fue reconocido como uno de los mejores escritores de la historia de su país. Ella estudió el arte de la fotografía y el diseño, reconocida también en la composición y en la difusión del arte expresivo. Justamente le tocaba exponer su arte en la ciudad donde vivía el escritor. Para ese entonces los padres de ella habían dejado este mundo y el regreso de ella, le constituía una nostalgia y a la vez una melancolía porque toda su niñez y parte de su adolescencia había vivido allí.

Sin embargo, él supo que ella vendría y sin más, fue corriendo al Aeropuerto para recibirla. El vuelo venía retrasado, pero él, escabullido entre la gente y con el corazón hecho pedazos más un ramo de rosas, esperó pacientemente hasta el último pasajero. Y conforme iban bajando, el encuentro era un imposible pare él. Sudaba frío y no podía ver a quien tanto anhelaba, ¿Se habrá dado cuenta que quizá era una falsa noticia? Persistió en encontrarla y los minutos seguían pasando, hasta que, resignado y triste, volvió lentamente sobre sus pasos.

En ese instante, le pareció escuchar entonces, su nombre en una débil y angustiada voz, pero no fue capaz de reconocerla. Solo el instinto salvaje y fiero de un depredador, puede reconocer el humor de su contrincante. Y también, solo el amor sincero y leal puede reconocer al fiel y verdadero. Levantó su rostro y se encontró con el de ella. Habían pasado años, pero su amor estaba intacto, como el ayer de aquellas mañanas. ¡Terribles soñadores los dos porque otra vez afloraron sus sentimientos!

Se abrazaron mutuamente, él le dio un beso. Y le preguntó mirándola a los ojos:  

-       ¿Pero cómo es posible que no te vi bajar? - insistió incrédulo él entregándole así sus rosas algo maltratadas por su angustia…

Ella sonrió delicadamente y le dijo besándolo en la boca:

-       “Allí estaba, viendo y contemplando tus apuros, mi amado, ¡¡Solamente que tú viniste a esperarme en la salida del avión equivocado!!

Roque Puell López Lavalle

 

martes, 20 de enero de 2026

La alevilla

 

 

Entre los cánticos de la noche y aromas de las flores, en tal delicado capullo, encontré una alevilla. De alas blancas tan brillantes y desplegadas, que su belleza asomaba a la luz de mi mirada. Extrañado le pregunté: ¿Qué haces aquí entre las criaturas de la noche? ¿Estás en el murmurar de los grillos? Ellos no reconocen tus intenciones ni tu estancia, solamente sé que la mañana es quién te da la bienvenida y quien te llena de alabanzas…

 “A mí me gusta volar entre las dalias, los jazmines y las rosas. Me gozo en el cantar de los pajarillos y en el zumbido de las abejas, pero te confieso que también me atrae la nostalgia de la noche. Ella no me juzga, solo me mira azorada, no comprende que mi vida es un regalo, es un adornar con mil colores las oscuras rendijas del silencio” – me respondió --

¿Pero no te das cuenta que en la mañana eres una reina? ¿No es por el astro rey que te admiramos? Es que la noche, sabes, tiene a la oscuridad como su eterna compañera y tu belleza sin duda peligra, tus alas delicadas pueden quebrarse con la niebla y aunque yo te mire asombrado, es preferible que te vea adornando el cielo entre las quebradas...

“Es que a veces me siento triste y quiero sentirme libre, quiero dirigir mi canto a todo aquél que esté despierto entre las soledades de su laberinto. Quiero formar las sonrisas espontáneas con tan solo pasar revoloteando y que la luna me ayude para fijar mis calores en la esperanza. Así las alegrías las puedo descubrir pensando y la felicidad puedo derrochar, sin miedo al quebranto. Eso me dice el corazón ahora.”

Me quedé pasmado y le dije: Motivo de encontrarte entonces en el embrujo de tus palabras. Momentos de saber lo que encierra tu corazón y lo que buscas entonces, sin cuidados ni reproches. Es un secreto a voces querer encontrarte siempre. Quizá con tu alegría me despiertes y con tu belleza me sorprendas. Pero de repente con tu corazón tan grande puedas hacer que yo te quiera...

“¿Tú crees? No valen las palabras cuando el corazón no está dispuesto. No valen las voluntades cuando solo de promesas baila el sueño, las intenciones y los hechos son los que demuestran que la batalla está ganada, cuando la distancia se acorta con un beso”.

Entonces la mariposa sonriendo, desplegó sus alas nuevamente. Yo quedé entonces boquiabierto. Luego revoloteó por mi jardín como un gigante e hizo de su vuelo una pirueta. Yo sabía, sin embargo, que ella me había escuchado. Después de alejarse por el camino, se sintió feliz y nunca más habló conmigo…

Roque Puell López - Lavalle

El hijo del Diplomático


 

Las anécdotas de los estudiantes pueden ser muchas en el transcurso de su carrera hacia la obtención de su galardón más preciado. Pero también se ve forjado el carácter que tendrá que manifestar. No siempre será igual desde el comienzo del primer día de clase. Habrá circunstancias, pero aquello determinará si el individuo podrá enfrentar la vida o no porque la fama que obtendrá, será de acuerdo a lo que hizo o dejó de hacer.

Era fornido y de buen parecer porque según algunos, su futuro se miraba prometedor el dizque defensor de los derechos humanos. Tenía el hablar elocuente, grave y modulado de una persona educada que lo hacían digno de estar en nuestro salón de clase. Y hasta eso porque la nomenclatura de sus nombres y apellidos podrían estar entre los más ilustres hombres sencillos del país. Así las cosas, el improvisado “hijo del Diplomático”, como se lo conoció podía demostrar cuando quisiera, sus grandes dotes de buen estudiante.

En algunos paseos del aula se comportaba como cualquiera, había logrado conjugar las dos cosas, ni la una ni la otra podrían mermar sus sentimientos o sus aficiones por determinados gustos del quehacer de moda en esos momentos. Eran los 80s y el país vivía una inestabilidad política. Pero lo que le había llamado la atención a una compañera de clases era que, en una de esas salidas en el auto del más popular, el hijo del Diplomático había juzgado una casa palaciega en una avenida muy concurrida y antigua, como la más bella, pero con una nostalgia que rayaba en lo sublime. Pero ella se preguntó el por qué esa manera de decirlo, si lo hubiese dicho cualquiera de nosotros bueno, pero no fue así. Alguien con aparente intelectualidad y educación decir eso significaba ignorancia o tenía ínfulas de gran conocedor. Todos nos quedamos con esa interrogante y todos le siguieron la corriente, no había más que pensar, pero no para mi desconfiada compañera.

Pasó un poco el tiempo y alguien dijo que lo vio en una moto, okey, cualquiera va en una moto, pero era alguien conocido dijo nuestro amigo Juan. Entonces él aseguró que era el hijo del Diplomático. ¿Cómo? – no puede ser, dijeron algunos -  pero Juan replicó que él iba con un casco blanco y como tal. no se le podría reconocer. - Cubre gran parte del rostro y se acompaña con, los anteojos oscuros de los ojos. No sé pero hubo un momento que se lo tuvo que sacar entrando a un importante Hotel de cinco estrellas y ahí me pareció reconocerlo mejor y ver dónde entraba, agregó Juan. Dame la dirección --dijo la desconfiada— y con una compañera fueron las dos al día siguiente a averiguar lo que había ocurrido. Tenían un poco de miedo, pero lo tomaron como la aventura más importante del año y todos participamos de la alegría y la chacota de lo que pasaría si en verdad fuera lo que estábamos pensando.

La desconfiada y la aventurera, fueron allá luego de una corta espera y lograron divisarlo, pero él sí se dio cuenta. Pero cómo decimos, “se hizo el loco” y no las quiso ver. Para esto la desconfiada lo vio primero en semejante actitud y siguió conversando con la aventurera no dejando de ver a su “víctima” como si nada hubiera pasado. Con la mirada puesta en él descubrieron que él entraba en el susodicho Hotel de 5 estrellas. Ingresaron algo temerosas y el hijo del Diplomático, le dio la espalda a ellas asentando una fingida conversación a un grupo de hombre de negocios como si fuera el protagonista. Llegó la hora de la verdad y, avanzando un paso más, la desconfiada tiró de la manga de su camisa del brazo derecho y con gran fuerza le dijo: “¡¡Holaaaa cómo estás!! ¿¿Aquí es donde trabajassss??” Él muy sorprendido y de todos los colores, avergonzado, tuvo que confesar que sí además que se desempeñaba allí hacía tiempo.

Se supo entonces que no era el “hijo del Diplomático” sino el hombre que hacía los mandados del Hotel y que por su notable presentación era muy bien considerado. Algunos de nosotros reímos y otros se quedaron pensando el porqué del engaño o de la supuesta presentación de un compañero que a todas luces tenía una reputación de ser entre los más encumbrados y no, pues era solamente era un hombre sencillo. Había tenido influencia en muchos profesores y en muchos compañeros, pero menearon sus cabezas incrédulos y en poco tiempo esa fama se esfumó. Más bien, en los años que pasaron, todavía se le recuerda como el hijo del Diplomático a secas, el palangana bueno y misterioso, de original estampa y elocuencia, que sí pudo terminar la profesión y recibirse de Abogado.

Roque Puell López - Lavalle

 

lunes, 19 de enero de 2026

El hombre cano

 


        El hombre cano caminó lento y pausado, incluso sin mirar atrás para encontrarse con lo suyo. Nada verdaderamente había cambiado alrededor de él, excepto las formas humanas que día a día se repartían en un concierto de luchas y vanidades. El saludo, el mirar extraño de algunos y el hablar de las necedades de la gente, convertían así a la rutina en la comidilla de siempre sobreviviendo él, en un mundo de locos.

       Sus temores le dieron la bienvenida, las dudas empezaron a minar su entusiasmo y el amor esperado había sido trastocado en una suerte de altas y bajas. Su alma, encerrada entre dos mundos significativamente opuestos, parecían haberlo dominado. "Más todo en la vida, --pensaba él-- tiene un peculiar significado". Para su manera de pensar, era difícil hallar sosiego entre tanta hipocresía porque era complicado asirse de lo aprendido cuando no estaba la esperanza de lo que está por venir. Pero el instinto no quedó ahí dormido, algo le decía que no todo quedaba en la cárcel dorada de las frustraciones y desengaños. Esto tiene que ser diferente para los que tienen mucho que dar. Pensaba que la sola voluntad no era suficiente para un sueño abrigado que podría comenzar.

       Entonces, las antorchas apagadas y contrarias se encendieron y empezaron a dar su luz, los variados inciensos impregnan el ambiente de una nueva fragancia, de un nuevo despertar. Los dioses rechazaron furiosos los vientos de la renovación, las columnas de humo empezaron a crecer mientras el fuego atizaba un sin fin de voluntades. El dios de este mundo se levantó de su largo sueño sorprendido por este raro manifiesto que desafiaba el orden de la melancolía impuesta, pero pronto sucumbió porque no era capaz de tener el poder de la satisfacción.

       Así quedó en su espíritu la semilla germinada de los valores, aquellos de los que no se rinden ni de los que iniciaron el atrevimiento de los que intentaron cambiarlo. Era quienes todos lo olvidaron y muchos lo menospreciaron pero él siempre siguió adelante. Pero no pocas fueron las campanas que tañeron su canto de victoria y no todas las manifestaciones del hombre mediocre le rindieron tributo a su historia. Sin embargo, en ese momento, creció y creció. También se diversificó triunfante como las muchas vidas que vuelven a elevarse en el infinito mundo de los grandes. Buenos comienzos y pobres finales son los que algunos en ese momento, no valoraron el inicio del nuevo acontecer de este personaje.

Roque Puell López - Lavalle

sábado, 10 de enero de 2026

En el paraje de los sueños





  Quisiera salir muy pronto de aquél aciago encierro, que envuelve mi existencia. Debo ser libre como el tiempo y sembrar mi semilla en tu alma simple para que crezca y florezca como debiera. Te contemplo en mi recuerdo pero todavía me quedan delicados besos para mimarte y fijar mis ojos en los tuyos sin que nada puedas hacer al respecto. Sin embargo, sé que por ahora, moras en los valles de mi mente, aun en el desierto de la noche, pero no puedo hablarte por más que lo desee y menos tampoco, el querer dejarte...

  Mucho camino se ha hecho al andar entre el mar y el largo de mis pasos, pero desearía saber dónde estás, si en el mejor atardecer que hoy contemplas o en la más fantasiosa ocurrencia que siempre piensas. No lo sé, dímelo tú que solo tengo nimios pensamientos para tí pero luego comprenderé tu misterio, quizá adivine lo que imaginas y a sabiendas, veré entonces que tú ya no te acordarás de mi...

  Me agradó tu voz melodiosa y tu sonrisa que dibujó tu rostro. Extraño a ratos tus temores infundados cuando estás conmigo,  alegras mi vida cuando me cuentas tus historias sin finales, tan sencillas como las palomas pero así que las tomo todas, en mis manos. Tienes un encanto especial cuando veo a tus ojos que brillan y cuando escucho siempre a tus sentimientos, son tan fieles y verdaderos, que no alcanzo a comprender...

  El espíritu libre domina tu voluntad férrea, tus metas inalcanzables las vives como quieres, timidona y sin reparos, adquieres lo que realmente sueñas. Algo que a mí me agrada, algo que deseo con todo mi corazón, es vivir, volar, contar, amar, tenerte pronto en mi vida y en mi cinturón, donde fulge mi espada. Pareces una niña y sin embargo, no lo eres...

  La soledad ahora me embarga cuando tus ojos me confunden en una extraña ironía del destino. ¡Increíble confesión! ¿Podrías conocerme? Quizá no porque otros recuerdos atesoras, otros mundos te apasionan y no sería mi intención la que te sostenga en tu solitaria existencia. Pensé que sería tu incertidumbre y que no sabrías luego interpretar pero ¿Sabes? los corazones que se entienden hoy, se unen para poder afianzarse, los corazones como el nuestro vuelan en la promesa de sembrar con una sola raíz, un amor verdadero. 

  No es un secreto a voces mujer, que me inspiras una profunda ilusión. No es una falsa confesión el que te dijera que podríamos lograr el firmamento, sin tiempos ni sobresaltos. Seríamos como las hadas del cuento, aquellas que convertían las ilusiones en una realidad, transformaban una alegoría en una verdad y un amor entre dos, sería suficiente para dejar pronto el trágico mundo de la incredulidad...

  No quisiera demorar tu silencio, no desearía que pienses que esto es un invento, es solo el soñar de mi pensamiento que vuela muy alto y brilla intenso como un cometa lejano dejando centellas. Pero queriendo abrazarte para vivir un deseo, al final te llevarías mil recuerdos en tu corazón ardiente pero así aguardaría tristre mi redención, en un cementerio sin oferentes.

  Así pues, están las cosas, así es, como vive el mundo poblado de ilusiones rotas y deseos incompletos. Aflora ahora el instante del poeta cierto y enamorado, el aliento de un hombre enfadado, solitario, que espera con ansias en el paraje de los sueños, que lo tomes en cuenta para ser yo finalmente, tu compañero...

Roque Puell López - Lavalle




martes, 23 de diciembre de 2025

El mar y la rosa



  Esa mañana, el mar estaba inquieto y juguetón, sus idas y venidas denotaban su vigor y alegría. No era para menos, tenía un día espléndido. Entonces, una rosa apareció frente a él sin darse cuenta. Ni la llovizna, la brisa o el sol se dieron por enterados. Tampoco los crustáceos y las gaviotas que ahora sí se encontraban sin respuesta. Había la sospecha que algunos rosales se habían enredado en los acantilados porque quizá habrían sido arrancados por los vientos del sur.

  Pero el mar no se inmutó, más bien, haciendo gala de su majestad y gentileza, más sorprendido por la belleza de la flor, le dio una bienvenida cálida como amigable. La rosa respondió agradecida pero ella reaccionó tímidamente por las atenciones recobidas quedándose muda porque no estaba acostumbrada a tanto. Todos vieron boquiabiertos estas deferencias de un rey hacia una frágil flor que no conocía así, la grandeza de su anfitrión ni la fortaleza de sus colores.

. Los testigos nunca pudieron comprender aquello y los comentarios no se hicieron esperar. No era posible que una rosa pudiera ser de tal influencia para el mar soberano y sus habitantes. Los rosales mencionados, no se atrevieron a intervenir y se hicieron de la vista gorda ocupándose solamente de su propia existencia.

  Con el tiempo, la rosa se hizo mar y el mar se hizo rosa, la fuerza con el amor se hicieron un solo corazón. Ellos se amaban y compartían momentos inolvidables, la fragilidad se convirtió en sentimientos y el mar se mostró complacido. Todo ello marcó el cántico de sus noches estrelladas, soñaban viviendo el mágico mundo de un tiempo sin retorno que se perdía en el oscuro cielo y en el silencio del horizonte. 

  Pero luego, las tormentas, los rayos, y relámpagos hicieron peligrar su amor. Vino entonces la lluvia y sin misericordia, le daba de latigazos a la rosa quien vivió muy acongojada, sin una luz que la guiara. El mar la protegía pero él también sufrió los fuertes embates del clima. Ahora estaba embravecido, deprimido, furioso y las circunstancias dieron paso a las tristezas, las iras y los temores. El inclemente tiempo azotó con furia la costa, todos estaban guarecidos y solo se escuchaba el golpe de las olas contra la orilla arrastrando la espuma todo a su paso sufriendo el asedio del trueno.

  Pasaron muchos días y la tormenta iba amainando, poco a poco dejó de llover y un tímido sol parecía asomarse por el horizonte para luego ser las nubes que se abrían paso para mostrarlo radiante. Más en los acantilados, nacieron  misteriosamente muchas rosas. Algunas estaban en botón todavía, pero otras con sus hojas enormes de rojo oscuro, estaban muy frescas por el aguacero anterior. Ahora, se encargaron de esparcir las fragancias que la ventisca llevaba por doquier por toda la playa. ¿Cómo pudo ser eso? Nadie lo sabía...

  El mar estaba calmado pero muy triste, continuaba sus esfuerzos por recobrar lo que penosamente según él, había perdido. Pensó que su rosa había muerto en la tormenta pues no sabía tampoco dónde estaba y tanto era su pensamiento en ella, que comenzó a extrañarla sin mesura. Sus sentimientos empezaron a aflorar y su corazón comenzó a recordar que muy poco tiempo atrás, él vivía feliz. Le dijeron todos que la flor estaba bajo unas piedras del boquerón a unos pocos km.

  Presuroso entonces, fue hacia donde supuestamente ella estaba. La llamó con mucha dulzura, con temor y con pocas esperanzas porque las horas transcurrían pareciendo infructuoso el rescate. En eso, en la creciente angustia del mar, salió de entre las piedras la rosa asomando sus pétalos maltratados. Lánguida y nerviosa, sonrió levemente y sorprendida al mar que no lo terminaba de creer. Una lágrima brotó del gigante, otras más de la flor y emocionados, se unieron en un cálido abrazo.

  No pasaron muchos días y recuperaron el tiempo perdido, comenzaron las alegrías, el romance y los juegos, el amor había renacido otra vez entre los dos. Se fueron los temores y habían cesado las dudas que el mal tiempo se encargó por un momento de nublar. Ambos habían aprendido el arte de la vida misma, el saber que después de un vendaval vendría siempre la calma. Sabían que para bien o para mal, lo emprendido valdría la pena vivir y la supervivencia no quedaría inerme ante los desafíos que se les podría presentar. Los cambios serían necesarios, habría momentos difíciles y las experiencias nuevas las sabrían afrontar ahora con una serenidad a toda prueba. Ahora, todos en la playa reían contentos de ver cómo el amor de ellos había triunfado. 

  No dejaron de estar los "sabihondos" que nunca llegaron a comprenderlos. Tampoco se fueron los comentarios del ayer, pero para el mar y la rosa, aquello, no les importó. Y así vivieron muchos años, él vibrando alegre y la rosa perfumando su vida. Mudo fue el inmenso amor que se profesaban y fueron testigos, el cielo y el sol, los únicos amigos de su gran felicidad. 

  No faltaron las tormentas y sin embargo, ellos permanecieron juntos. Tremenda lección para el alma noble o temorosa q puede efrenter lo mismo pero que el espíritu del Creador puede levantar al más impávido.

Roque Puell López - Lavalle








martes, 16 de diciembre de 2025

¿Vamos al mar?

 


  La pasión que vives por la vida, no necesita crecer más si es que ya existe por dentro. ¿No dices que la amas? Hazlo como ella te enseña que es, no como tú quieres que sea ni como tú creas que deba de ser. Déjate llevar, permite que vuelen tus pensamientos y dile al mar que te enseñe el camino, con él puedes hablar pero con el viento, solamente cantarás...

  ¿Podrás entender la grandeza del universo y conocer a las estrellas que no tienen nombre? Inspirarte ahora en los nobles propósitos que Dios tiene para ti, sería bueno que ahora lo hagas porque sin ellos no prosperarás, pero si están contigo, tendrás una hermosa verdad que siempre te hará feliz...

  ¡Cuán grandiosa es una travesía cuando tú sabes que no termina! ¡Qué profundo es un regresar desde muy lejos cuando tus sentimientos comienzan nuevamente a amar! Pero es más hermoso cuando te guías por las brillantes estrellas del cielo y por lo misterioso del horizonte ya que seguramente, ellos, te habrán de conquistar…

  Escucha el ruido estrepitoso de las olas rompiendo contra la roca, el encrespar altivo de ellas y el sonido profundo cuando se estrellan en la orilla. Siente la brisa que nos invade así como el aire frío que nos sopla en el rostro, pero que no te dice finalmente a dónde va y verás sorprendida cuál es la diferencia…

  Nunca le falles a alguien que te pretenda en serio y quiere ser parte de tus días. Cuando pasen los años te darás cuenta que nunca encontrarás a la misma persona dos veces en la vida. Así es el mar, hoy día lo verás hermoso, fuerte, esplendoroso pero al día siguiente, ya no será el mismo porque entonces, habrá cambiado…

  ¿Vamos al mar? No te arrepentirás…

Roque Puell López - Lavalle

Amor anhelado

     Eres tan frágil como una mariposa y tan sensible que escuchas el murmullo de las aves que viven en el bosque. Sin embargo, estás enamor...