Roque Puell López - Lavalle
Nuestra existencia está llena de diferentes momentos que a veces no alcanzamos a entender. Sin embargo, podemos disfrutar de días felices y también de algunos días sombríos pero siempre hay un propósito y al final hay una esperanza en Aquél quien nos creó. Dependerá solamente de nosotros. ¿Qué piensas de todo ello? ¿Nuestra vida es un azar?
Roque Puell López - Lavalle
Hoy preparo sereno, la munición de mi arma y limpio mi
fusil orgulloso para dejarlo reluciente, listo para la contienda. Hoy arengo a los
que me escuchan, la voz de mi protesta, así como también veo el libre ondear mi
bandera. Es roja como todas las sangres de mi pueblo y es blanca como la paz
que nace de mi conciencia. No obstante, en el estandarte está mi rabia
contenida y en los símbolos patrios, se encuentra mi libertad.
Se da como siempre, el discurso de la demagogia y el de
las vanas promesas. Ellas son las palabras inútiles que se lleva el viento y la
conocida doble moral que pretenden mejorar, pero todo es con el discursillo y
la patraña. Hay que renovar el armamiento, pero hay que traducirlo en los
hospitales y en escuelas. Entonces, ¿Cuándo?
Ahora está corrompida su responsabilidad y se han quedado
sin la memoria. Pero así son ellos compañero, los que disquen
"querer" cambiar ¿Y cuándo pues, surgirá el trabajo digno y el pan
con libertad? ¿Y regirá acaso el derecho a la vida y la salud de la sociedad?
¿Es verdad que la vieja indiferencia será la que rige hoy o serán las mentiras
del mañana?
El pasado los confronta, ya sufrimos lo indecible, ya los
muertos no pregonan la victoria, ya los muertos solo están mudos esperando se reivindicados.
Pero seremos libres cuando encontremos los valores perdidos. Será así si el que
gobierna y los que imparten justicia digan la verdad. Entonces, los grandes y
pequeños, los otros y fuereños se respetarán unos a otros y tendrán dignidad. Y
nacerá la Nación.
¡Grandes hombres y grandes hazañas! La conciencia acusa a
los ingratos y demuestra la sutileza de los maltratos. Energúmeno amenaza al
gigante que de un solo garrote colgarían las cabezas. El sueño de los
despiertos y la esperanza de todos, se cumplirá en el umbral de un país mejor
defendido. Por eso, hoy respiro la pólvora
porque sean las victorias de un país preparando sereno la munición de mis armas
y levanto orgulloso mi fusil.
Roque Puell López - Lavalle
En el secreto de mis pensamientos quisiera encontrarme
contigo. Las palabras de mi voz se encontraron con las tuyas y la curiosidad de
mi corazón creció porque me decías que tenías un temor por las noches por el
ruin desvelo y luego tu despertar intranquilo por tener un mal sueño. ¿Por qué
entonces, ya no sonríes? Pero si estoy contigo en el dormitar, ¿Por qué me
dices no en este momento? Si cuántas noches soy yo quien te escucho triste, ¿Y
no tengo acaso tus ojos llorosos hoy, para darte un consuelo?
No lo sé, tal vez yo pueda simplemente convencerme ahora
de que tú me olvidaste y ya no me buscas para recorrer juntos el camino. Tal
vez en el ocaso del sol enrojecido por la ilusión que mi alma vive o quizás por
la noche oscura que con su abrazo nos arrulla y se muestra para dormir un final
sin esperanza. Sí, porque ahora no concibo que la duda nos gobierne, no he
comprendido aun las razones del por qué me eres urgente... ¿Será porque eres
corajuda y delicada como la figura de una rosa?
Sin embargo, te alejas de mí a paso lento y pausado para
encontrarte con tus miedos. Te vas para no pensar que alguna vez hubiéramos
sido el valle fértil de una cordillera. ¿Qué es de esa flor solitaria que nació
fuerte entre las piedras? ¿No fuiste la que tenía los colores más intensos para
demostrarme que eras la única en el jardín de mis ilusiones? Mejor tendría al
mar inmenso para que se lleve mis pesares y mis sentimientos, pero, ¿Yo he de
aceptar el temor o la duda quizá, para no mirarnos como nos unió el tiempo?
Mis sentimientos se pierden entre el resplandor de la luz
y de las negras sombras que los ocultan y así sería para que mi corazón muriera
sin remedio por la desilusión y el espanto. Pareciera que te atrajera el
quebranto, quizás la inconformidad del sueño, la inquietud de que tu alma ame
otra vez o deseas que yo no exista en los impasibles instantes de tu soledad y
de tu silencio. No mujer, yo te conozco, tu pensar no es tan cierto, no puedes
terminar en una batalla sin las armas requeridas, no eres capaz de ser tan
esquiva porque tienes madera de ser intensa, incapaz de morir sin una bandera y
no rendirte, ante un cualquiera…
Aun así, veo que son tus sentimientos, los que vuelan sin
encontrarse y son como las luces que ceden a la noche entre la
incertidumbre y las penas de no juntarse. Pero sabes, yo no soy así, ven y te mostraré que mis farallones están firmes y llenos de un verdor
inmenso. Son tan fuertes que podrías cobijarte en ellos, luego la
montaña más alta podría ser tu casa y así, en las cumbres de mi gélido nevado,
me verías sonreír tomando tu mano abrigando tu desesperanza…
¿Soy una fortaleza? Sí, con un amor tan
grande que también espera ser correspondido. Más no te vayas ahora, busca en mí
ese valor que ahora te falta, pero no me hagas mella, podría haber un volar de
mis anhelos, pero quizá te quisiera solamente para mí. Sea para que por lo
menos me recuerdes por lo que soy o por lo que te di, no importa, solamente
búscalo dentro de mi corazón y te lleves si quieres, un pedazo de amor...
Roque Puell López - Lavalle
Eres tan frágil como una mariposa y tan sensible que escuchas el murmullo de las aves que viven en el bosque. Sin embargo, estás enamorada del amor porque tú eres una mujer intensa, que sabes sonreír cuando quieres y callar, en el lugar que no debes.
Buscas sin cesar respuestas al amor abierto en la nostalgia del vasto firmamento. Dejas así libre a tus fantasías ignorando a la tormenta que ruge desde siempre para romper conquistas de esperanza. ¿Te habías dado cuenta?
Ansiosa quisiste encontrar una flor en el abismo, aun así se asomó el trovador sencillo y enamorado. Pero ni por un grito al cielo o alguna de esas garúas del desconcierto, tú no cejarás tu empeño de no valorar las promesas verdaderas y esos motivos sinceros de un corazón errante.
Por eso, me voy a vivir a las frías montañas de la Ermita. Cansado estoy yo, de amores infructuosos y comedias de media tinta. Ya no viviré entre falsos capitanes que no me dan fuego a mi ego solitario y tampoco iré con aquella, que hoy mismo, no me dará el amor anhelado...
Roque Puell López - Lavalle
Te
encontré sola mirando el mar, expresando acaso tus pensamientos o de repente, tus
más caros deseos. También recorrías con la mirada el misterio de los martinicos
que no conocías en la inmensidad del gigante. ¿Qué pensarías? El grito del
viento envolvía tus cabellos y sin embargo, me di cuenta que tus palabras
convertidas en plegarias; fueron hechas por tu alma en pena pero después,
experimentarías la paz…
Al
contemplar esta inmensidad, te vi como si fuera yo porque antaño la visitaba en
silencio. Era como el amigo que algo más debía de contarme. Hoy pasado el
tiempo, contemplo este mar, igual, sobrio, cálido, lleno de esperanzas para decirle
sin aspavientos que todavía te extraño, que todavía te quiero, que quisiera
acariciar tu bello rostro y verte sonreír nuevamente sabiendo que algún día yo
te lo habría de contar o quizá, debería de callar...
Te
pienso hablando al Eterno, me pregunto si estarás entre los nombrados ángeles
fulgidos del mensaje o de la broma más divertida. ¿Dónde te podría encontrar?
Solo me responde el silencio pero tu respuesta inconclusa fue
por ser yo, un ser complicado. Solo ansío saber si es verdad que estoy en el mundo, porque todas las intenciones que tenía, ya entristecieron mi corazón.
Yo
soy mágico, apasionado y profundo, un todo o nada si estuvieras
entre mis brazos porque fuego o trueno sería mi amor por ti. No creo en
palabras sensibleras y conductas principescas. ¡Qué me importa! Pero así lo considero, vivir en la guerra más sublime, en la
que pueda destruir o edificar mi propia existencia si así lo quisiera, para
morir después en mi gloria plena…
No
obstante, pasaron muchos meses que me parecieron años porque grande fue la
soledad que sentí en la tormenta que nos enseña a entender que no estamos solos
y que el amor siempre regresa, pero de otra manera. Pronto seré libre de lo que
antes me aquejaba y volaré a mejores oportunidades. Aprendí que está bien
perder con el enemigo más nunca debemos hacerlo con el miedo, por eso pienso
que por una rosa negra, no se acabarán las estrellas y después, la vida
será diferente...
Pero
no te sorprendas, en mis horas más sombrías, yo clamé al cielo por tu compañía,
tú lo sabes. Quizá quiero ahora parlotear contigo como si fuéramos unos niños y
quisiera que vengas a jugar conmigo, tal vez para seguir escribiendo o para
contarte historias, para decir que te amo y que iremos a soñar juntos, como aquella
vez que te encontré sola mirando al mar….
Roque Puell López - Lavalle
Era un
nuevo y radiante día. La capital despertaba tranquila, serena, seguramente visitada
por la calidez del arte, y la voz de los poetas, habida cuenta que las
expresiones del alma asomaban para el beneplácito de los propios y extraños. En
aquél momento, entre apremiado y expectante, el compilador vio volar a la
mañana porque sintió rápidamente que se iban las horas así que esos minutos escasos
que lo acompañaban, ya no los podía esperar un momento más...
Él vivía a
pocas cuadras de la Plaza Mayor, cerca al Boulevard de las flores, llamado así
porque sus dueños expendían una variedad de hermosas flores del campo. En esos
instantes, creyó percibir el aroma de una rosa que impregnaba la habitación
convirtiéndose en el recuerdo de aquella mujer que vivía intensamente en su
corazón. Los cabellos de su amada los visualizaba negros, ensortijados, largos
como la noche y sus ojos melancólicos eran como los que duermen, así como
alguien que esperaba un sueño inesperado. Su figura era elegante, esbelta y sus
manos eran tan blancas como una tela de terciopelo. Ella vivía enamorada del compilador,
pero no sabía a ciencia cierta si el destino los había unido o quizás eran reservados
para algo más grande convirtiéndose solamente en un sueño.
Sin
embargo, el orgullo del padre de ella aparece y despierta de su letargo
pensando mil veces mal acerca del comportamiento de ellos. Para él, esa
relación, no tenía ni pies ni cabeza, un futuro sombrío para su hija. Ofuscado
luego de algunos meses, le preparó a su hija un viaje en avión del nunca jamás.
Ella se opuso tenazmente a los deseos de su padre, pero ya no pudo hacer nada
sino obedecer. Su madre pensaba lo mismo. En el día menos pensado, el vuelo sin escalas
se la llevó y el compilador no pudo hacer nada para impedirlo. Entristeció
grandemente por tal acontecimiento y fueron muchas las veces que anheló el
regreso de ella, pero tuvo que esperar algunos años para que volviera. Ella
triste, se fue a hablar sola con sus pensamientos y tampoco intuyó si alguna
vez su ausencia sellaría su dicha completa o sería condenada con él a vivir una
existencia rota y sin ilusiones.
Pasaron
cerca de los cinco años, él se había convertido en un escritor famosos y sus
publicaciones lo hicieron triunfar aun fuera de su país. Fue reconocido como
uno de los mejores escritores de la historia de su país. Ella estudió el arte
de la fotografía y el diseño, reconocida también en la composición y en la
difusión del arte expresivo. Justamente le tocaba exponer su arte en la ciudad
donde vivía el escritor. Para ese entonces los padres de ella habían dejado
este mundo y el regreso de ella, le constituía una nostalgia y a la vez una melancolía
porque toda su niñez y parte de su adolescencia había vivido allí.
Sin embargo,
él supo que ella vendría y sin más, fue corriendo al Aeropuerto para recibirla.
El vuelo venía retrasado, pero él, escabullido entre la gente y con el corazón
hecho pedazos más un ramo de rosas, esperó pacientemente hasta el último pasajero.
Y conforme iban bajando, el encuentro era un imposible pare él. Sudaba frío y no
podía ver a quien tanto anhelaba, ¿Se habrá dado cuenta que quizá era una falsa
noticia? Persistió en encontrarla y los minutos seguían pasando, hasta que, resignado
y triste, volvió lentamente sobre sus pasos.
En ese
instante, le pareció escuchar entonces, su nombre en una débil y angustiada voz,
pero no fue capaz de reconocerla. Solo el instinto salvaje y fiero de un
depredador, puede reconocer el humor de su contrincante. Y también, solo el
amor sincero y leal puede reconocer al fiel y verdadero. Levantó su rostro y se
encontró con el de ella. Habían pasado años, pero su amor estaba intacto, como
el ayer de aquellas mañanas. ¡Terribles soñadores los dos porque otra vez
afloraron sus sentimientos!
Se abrazaron mutuamente, él
le dio un beso. Y le preguntó mirándola a los ojos:
- ¿Pero
cómo es posible que no te vi bajar? - insistió incrédulo él entregándole así sus
rosas algo maltratadas por su angustia…
Ella sonrió delicadamente y
le dijo besándolo en la boca:
- “Allí estaba, viendo y contemplando tus
apuros, mi amado, ¡¡Solamente que tú viniste a esperarme en la salida del avión
equivocado!!
Roque Puell López Lavalle
Entre los cánticos de la noche y aromas de las flores, en tal delicado capullo, encontré una alevilla. De alas blancas tan brillantes y desplegadas, que su belleza asomaba a la luz de mi mirada. Extrañado le pregunté: ¿Qué haces aquí entre las criaturas de la noche? ¿Estás en el murmurar de los grillos? Ellos no reconocen tus intenciones ni tu estancia, solamente sé que la mañana es quién te da la bienvenida y quien te llena de alabanzas…
“A mí me gusta volar entre las dalias, los jazmines y las rosas. Me gozo en el cantar de los pajarillos y en el zumbido de las abejas, pero te confieso que también me atrae la nostalgia de la noche. Ella no me juzga, solo me mira azorada, no comprende que mi vida es un regalo, es un adornar con mil colores las oscuras rendijas del silencio” – me respondió --
¿Pero no te das cuenta que en la mañana eres una reina? ¿No es por el astro rey que te admiramos? Es que la noche, sabes, tiene a la oscuridad como su eterna compañera y tu belleza sin duda peligra, tus alas delicadas pueden quebrarse con la niebla y aunque yo te mire asombrado, es preferible que te vea adornando el cielo entre las quebradas...
“Es que a veces me siento triste y quiero sentirme libre, quiero dirigir mi canto a todo aquél que esté despierto entre las soledades de su laberinto. Quiero formar las sonrisas espontáneas con tan solo pasar revoloteando y que la luna me ayude para fijar mis calores en la esperanza. Así las alegrías las puedo descubrir pensando y la felicidad puedo derrochar, sin miedo al quebranto. Eso me dice el corazón ahora.”
Me quedé pasmado y le dije: Motivo de encontrarte entonces en el embrujo de tus palabras. Momentos de saber lo que encierra tu corazón y lo que buscas entonces, sin cuidados ni reproches. Es un secreto a voces querer encontrarte siempre. Quizá con tu alegría me despiertes y con tu belleza me sorprendas. Pero de repente con tu corazón tan grande puedas hacer que yo te quiera...
“¿Tú crees? No valen las palabras cuando el corazón no está dispuesto. No valen las voluntades cuando solo de promesas baila el sueño, las intenciones y los hechos son los que demuestran que la batalla está ganada, cuando la distancia se acorta con un beso”.
Entonces la mariposa sonriendo, desplegó sus alas nuevamente. Yo quedé entonces boquiabierto. Luego revoloteó por mi jardín como un gigante e hizo de su vuelo una pirueta. Yo sabía, sin embargo, que ella me había escuchado. Después de alejarse por el camino, se sintió feliz y nunca más habló conmigo…
Roque Puell López - Lavalle
Las anécdotas de los estudiantes pueden ser muchas en el
transcurso de su carrera hacia la obtención de su galardón más preciado. Pero
también se ve forjado el carácter que tendrá que manifestar. No siempre será
igual desde el comienzo del primer día de clase. Habrá circunstancias, pero aquello
determinará si el individuo podrá enfrentar la vida o no porque la fama que
obtendrá, será de acuerdo a lo que hizo o dejó de hacer.
Era fornido y de buen parecer porque según algunos, su
futuro se miraba prometedor el dizque defensor de los derechos humanos. Tenía
el hablar elocuente, grave y modulado de una persona educada que lo hacían
digno de estar en nuestro salón de clase. Y hasta eso porque la nomenclatura de
sus nombres y apellidos podrían estar entre los más ilustres hombres sencillos
del país. Así las cosas, el improvisado “hijo del Diplomático”, como se lo conoció
podía demostrar cuando quisiera, sus grandes dotes de buen estudiante.
En algunos paseos del aula se comportaba como cualquiera,
había logrado conjugar las dos cosas, ni la una ni la otra podrían mermar sus
sentimientos o sus aficiones por determinados gustos del quehacer de moda en
esos momentos. Eran los 80s y el país vivía una inestabilidad política. Pero lo
que le había llamado la atención a una compañera de clases era que, en una de
esas salidas en el auto del más popular, el hijo del Diplomático había juzgado
una casa palaciega en una avenida muy concurrida y antigua, como la más bella,
pero con una nostalgia que rayaba en lo sublime. Pero ella se preguntó el por
qué esa manera de decirlo, si lo hubiese dicho cualquiera de nosotros bueno, pero
no fue así. Alguien con aparente intelectualidad y educación decir eso
significaba ignorancia o tenía ínfulas de gran conocedor. Todos nos quedamos
con esa interrogante y todos le siguieron la corriente, no había más que pensar,
pero no para mi desconfiada compañera.
Pasó un poco el tiempo y alguien dijo que lo vio en una
moto, okey, cualquiera va en una moto, pero era alguien conocido dijo nuestro
amigo Juan. Entonces él aseguró que era el hijo del Diplomático. ¿Cómo? – no puede ser, dijeron algunos - pero Juan replicó que él iba con un casco
blanco y como tal. no se le podría reconocer. - Cubre gran parte del rostro y se acompaña con, los anteojos oscuros de
los ojos. No sé pero hubo un momento que se lo tuvo que sacar entrando a un
importante Hotel de cinco estrellas y ahí me pareció reconocerlo mejor y ver
dónde entraba, agregó Juan. Dame la dirección --dijo la desconfiada— y con una compañera fueron las dos al día
siguiente a averiguar lo que había ocurrido. Tenían un poco de miedo, pero lo
tomaron como la aventura más importante del año y todos participamos de la
alegría y la chacota de lo que pasaría si en verdad fuera lo que estábamos
pensando.
La desconfiada y la aventurera, fueron allá luego de una
corta espera y lograron divisarlo, pero él sí se dio cuenta. Pero cómo decimos,
“se hizo el loco” y no las quiso ver.
Para esto la desconfiada lo vio primero en semejante actitud y siguió
conversando con la aventurera no dejando de ver a su “víctima” como si nada hubiera pasado. Con la mirada puesta en él
descubrieron que él entraba en el susodicho Hotel de 5 estrellas. Ingresaron
algo temerosas y el hijo del Diplomático, le dio la espalda a ellas asentando
una fingida conversación a un grupo de hombre de negocios como si fuera el
protagonista. Llegó la hora de la verdad y, avanzando un paso más, la
desconfiada tiró de la manga de su camisa del brazo derecho y con gran fuerza
le dijo: “¡¡Holaaaa cómo estás!! ¿¿Aquí es donde trabajassss??” Él muy
sorprendido y de todos los colores, avergonzado, tuvo que confesar que sí
además que se desempeñaba allí hacía tiempo.
Se supo entonces que no era el “hijo del Diplomático” sino el hombre que hacía los mandados del
Hotel y que por su notable presentación era muy bien considerado. Algunos de
nosotros reímos y otros se quedaron pensando el porqué del engaño o de la supuesta
presentación de un compañero que a todas luces tenía una reputación de ser
entre los más encumbrados y no, pues era solamente era un hombre sencillo.
Había tenido influencia en muchos profesores y en muchos compañeros, pero
menearon sus cabezas incrédulos y en poco tiempo esa fama se esfumó. Más bien,
en los años que pasaron, todavía se le recuerda como el hijo del Diplomático a
secas, el palangana bueno y misterioso, de original estampa y elocuencia, que sí
pudo terminar la profesión y recibirse de Abogado.
Roque Puell
López - Lavalle
Me hablaron de surcar los cielos en un viaje próximo cruzando las costas y cruzando los andes para terminar en una agreste vegetaci...