Eres tan frágil como una mariposa y tan sensible que escuchas el murmullo de las aves que habitan el bosque. Sin embargo, estás enamorada del amor, pues eres una mujer intensa, que sabe sonreír a voluntad y callar en el momento justo, incluso si no es el debido.
Buscas sin cesar respuestas al amor, abiertas en la nostalgia del vasto firmamento. Dejas así libres tus fantasías, ignorando la tormenta que ruge desde siempre, amenazando con romper las conquistas de la esperanza. ¿Te habías dado cuenta?
Ansiosa, quisiste encontrar una flor en el abismo, y aun así se asomó el trovador, sencillo y enamorado. Pero ni por un grito al cielo ni por esas garúas del desconcierto, cederás en tu empeño de no valorar las promesas verdaderas y los motivos sinceros de un corazón errante.
Por eso, me iré a vivir a las frías montañas de la Ermita. Cansado estoy de amores infructuosos y comedias a medias. Ya no viviré entre falsos capitanes que no avivan el fuego de mi ego solitario, ni iré con aquella que, hoy mismo, no me dará el amor anhelado.
Roque Puell López - Lavalle

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