sábado, 30 de agosto de 2025

El diosito



 

En la vida de nuestros pueblos y de nuestras ciudades, cuántas historias raras y anécdotas pueden suceder. Nuestro padre o nuestros abuelos siempre nos relataron aquellos misterios de aquellos años que le tocó vivir. Y muchos sonríen o se asombran de buena gana de nuestra curiosidad, ya lo creo que si. 

Entonces, cierta vez, mi abuelo materno, nos contó una historia que me llamó mucho la atención y  la curiosidad. Era a fin de cuentas, un cuento. Así lo creí. Él me habló de un personaje humilde que le decían en su pueblo, allá por donde el diablo perdió du poncho, “el diosito”, que por su nombre tan extraño, me causó sorpresa. De tal suerte pues, que todos enmudecimos en casa y pensábamos que en los habitantes habrían de buscarlo ardorosamente por toda la comarca por esos favores recibidos al rezarle fervorosamente 

¿Qué sucedió? Ingenuamente ellos habían hecho largas peregrinaciones no faltando de esa manera, las promesas, los suspiros, los sacrificios así como las ofrendas por aquellos sueños vividos al revés. Pero ante la dizque fantasía ya pregonada en el lugar, no faltó alguien que se dio cuenta de algunas mentiras porque no se trató tampoco de tantas "presencias" o búsquedas de algún milagro acontecido. No, al señor Alcalde se lo contaron con pelos y señales, por ende, a todos sus regidores pero no podían hacer nada. No querían irse contra las creencias ni la fe del pueblo .

Todo esto se hizo una leyenda por las supuestas verdades u otras demostraciones espirituales no comprobadas por otros sabihondos. De esa manera, pasaron ellos también de la ignorancia atrevida a los chismes que se convirtieron en la comidills de todos. incluso de algunas autoridades más prominentes. Pensaban que el nombrecito de “el diosito” venía del Crucificado cuando era la patraña bien elaborada de un muchacho que no sabía de tanta alharaca. 

A pesar de que no tenía el nombre de un santo, este cuando se enteró, huyó asustado a otra aldea lejana y a cuántas leguas pudiera correr. No obstante, luego de un tiempo, los habitantes de la villa supieron un poco tarde la verdad y la farsa que habían sufrido. Se enteraron de que se trataba de la vida de un chico pobre pero muy vivaz que pudo estafarlos tontamente por su apariencia. 

Trabajaba en una carpintería a muchos km. de distancia. Era un caserío peligroso, accidentado y que solo se llegaba a lomo de bestia donde él se fajaba el día por tan solo unas monedas...

Roque Puell López - Lavalle

 




viernes, 29 de agosto de 2025

Cuna de lobos




  De las estrellas del firmamento a las tierras del frío extremo, mora siempre la jauría que respira, siente y hiela a la muerte.

 Pero por aquél entonces, un viejo lobo vivía con la gloria de su pasado, con el sentir de lucha que corría por sus venas, pero de repente cae herido en el bosque por un cazador furtivo.. Entonces, se mueve a rastras conociendo el peligro que lo acosaba pero sigue adelante sin remordimientos y sin importarle mucho dónde llegaba al final.. Pero entre sus congéneres, lo proclamaron héroe y él rechazó el honor por tanta habladuría o porque no quiso reconocer el discurso tan meloso de un estribillo absurdo

 Su descendencia también le reclamó pero ya no lo entiende, lo evita, lo difama, realmente no lo quiere. ¡¡Tremendo!! Así pues, la irrenunciable lo curaba de mil encuentros pero no concibía la daga en su interior y el aullido de esa esperanza fracasa e indefectiblemente, muere. El lobo no se amilana, levanta la espada de su espíritu pero es inútil, todo está perdido ahora, nada se pudo recibir, porque tampoco nada se pudo ganar.

 Pasaron las semanas, los meses y la vieja herida empezó a restañar floreciendo así una esperanza ¡¡Qué gran alegría!! Comenzaron los sueños, los proyectos y todo era nuevo al caminar. El cielo se había abierto, la ilusión no se había perdido, atrás quedó el fantasma de la indiferencia que así como era, murió de vieja. Aunque quedó algún rastro de lo vivido, los recuerdos de antaño se fueron olvidando... 

 Pero la soledad lo contempló de lejos y lo consoló, luego lo acogió dulcemente en su seno alargando los brazos de su felicidad. Entonces, el mañana del lobo volvió a renacer en el gozo y sus emociones volvieron al amor, a la paz, recobrando nuevamente lo que había perdido ¡¡Empezó a volar!!

 Cuna de lobos y de cuántas readades, cuna de todos nosotros que nunca esperamos nada porque nunca soñamos. No obstante, siempre creemos en nuestro ser que algún día bueno llegará y cambiará las sombras de nuestra historia...

Roque Puell López - Lavalle


martes, 26 de agosto de 2025

La cantaleta

 

                En un país de Europa, entre los viejos muelles de una caleta, dos niños se habían encontrado en el verano y los dos eran grandes amigos, Uno se llamaba Franz y era alemán, su compañera era una francesita muy elocuente que se llamaba Margot. ¡Menudo problema de comunicación! Parecería que el diálogo era imposible pero existía un lenguaje común porque sus padres venían de una playita escondida y apacible pues todos eran pescadores, lo cual conocían el dialecto de la comunidad. Vivían algo lejos el uno del otro pero jugaban en todas las estaciones, todos eran testigos de la diversidad de juegos que podían inventar pero fueron creciendo y ambos tuvieron una sincera atracción en su pequeño mundo al lado también de las tormentas del mar. Eran mudos testigos de los cambios de la naturaleza, pero mantenían el espíritu de ser los inseparables.

                Cuando niños, Franz le contaba a Margot que tenía una gatita turca que siempre le hacía la vida imposible porque el animal era incontrolable. Ella le compartía siempre los sin fin y un problemas que tenía con su hermanito menor y los líos terribles que con él tenía. Sus días eran imprevisibles y se unían con las “desgracias” comunes que ellos compartían. Franz le hablaba de su gata y ella solo sonreía.

Margot le aconsejaba:

                “Ten paciencia, pues los gatos tienen sus momentos, pero verás después que en muy poco tiempo cambiarán”

Y él le replicó:

                “Margot, ¿Acaso no se compran dos de ellos por cinco centavos y yo tengo ahora que soportar a una gata que no quiere comer siquiera? ¿Por qué ella quiere ahora dejarme por una mejor casa y un mejor dueño?”

            Ella paciente frunció el ceño y le decía vez por vez, casi lo mismo. Entonces, la gatita de Franz enfermó y murió de melancolía. Todos hicieron luto y quedaron constreñidos por ella porque Franz se hallaba ensimismado con tal acontecimiento. ¡Cosa de niños! Pero después de lo que ocurrió, pasaron los años, los chicos crecieron y Franz en su locura, se había acordado que su corazón latía muchas veces por Margot pero nunca le dijo nada. No obstante, reaccionó y sin pensarlo tanto, pronto se acercó a ella con una flor e insistió.

                Entonces Margot que también había crecido, sin más preámbulos le dijo:

                “Celebro tu trato gentil y digno de un caballero, me gustan tus atenciones a mi persona porque tienes buenos sentimientos. Qué no diera yo por estar contigo en el comienzo de la aurora, solamente que en estos momentos mi corazón y mi voluntad no te los puedo brindar. Es mi padre también que me envía a Suiza y que ahora mismo yo no lo podría tolerar”.

                Y Franz solo le dijo:

                “¿Por qué Margot? Si tú tienes el secreto que compartimos desde niños y en los momentos más difíciles de mi existencia, estuviste en las penas más importantes de mi vida y pensé que dentro de algunos días podrías ser mi pareja en el baile de todos los años en la Casa grande de la caleta”.

                Ella le respondió:

                “Yo creí que esta flor no era solo para hacerme sentir tu reina en la fiesta sino en la vida misma como adultos. Busca mejor, te aconsejo, a una compañera como tú que te acompañe a bailar o solamente a sentir tristezas, y que te acompañe pues, en la misma cantaleta. Buenas tardes”.

                Y Franz, confundido y avergonzado, la vio irse del modesto atracadero, entre el atardecer que ya anunciaba a la noche y a la niebla que no tardaron en hacer acto de presencia. La siguió con la mirada hasta perderla entre las sombras de las casas que ya empezaban a alumbrarse de la oscuridad que ya empezaba a visitarlas.

                Entonces, él se perdió también entre los botes y los muelles, haciéndose mil preguntas sin respuesta. Pensó que tal vez no la entendió o no supo ganar el corazón de una señorita que dejó de ser niña al pasar el tiempo y fue tonto al no haberle dicho desde niños el interés que tenía él por sus sentimientos.

                    Y muy triste, se sentó en el muelle y solo se puso a pensar…

Roque Puell López - Lavalle

Los chanchos no saben saludar

                







                Pareciera que los autores de los libros no escribieron mucho acerca de las miserias del ser humano que es inconsciente en los diarios y en las revistas. Tal vez lo omitieron por un descuido o quizá no lo hicieron porque nunca fueron importantes los desengaños que muchos vivieron en una suerte de complicaciones de la vorágine laboral.  Cierto es que si ahora nos diésemos cuenta por las experiencias pasajeras, o las que se relatan como anécdotas, lo cierto es que todo ello sería una contrariedad. Que somos distintos, es una gran verdad y estaríamos obligados a demostrarlo, solamente que tal conducta se hará sin ambages pero con el ánimo pronto. No se crea nomás, que mi amigo Alcides, sea un distraído y menos aún, un tonto.

                    En una de esas oficinas donde trabajé entre los tantos rascacielos de mi ciudad, existen muchos equipos de trabajo que se hacían el día a día con las labores del jornal. Todos tenían que hacer algo que variaba de lo más inusual hasta las más grandes operaciones bancarias que a todos nos dejaba sin explicaciones. Pues bien, en varias ocasiones siempre fueron los complicados papeles que Alcides tenía que tramitar. Entre otras cosas, la empleada de los ojos claros demostró que era una engreída quien creyó que por ser la más bonita, era la más aguerrida para ganar. Pensaba que por derecho adquirido, todos le deberían darle el honor por la dicha de creerse ella la más competente. Entonces, el Alcides ingenuo, pensó que así serían todas las mujeres. Y patatús, ¡¡Tremendo error!! Complicadas sí, pero al final eran nuestras compañeras aunque después…

                Sin embargo, también creyó que para estar en paz, mejor sería el darle muchas atenciones a cada momento porque no tienen la culpa de depender siempre de sus emociones ¿Pero qué sucedió además con los compañeros del equipo? Eran sus propios genes que tenían una razón de ser donde los había puesto el destino. Pues se supone que aquí él se encontraría con el ideal de tener un verdadero amigo. Así lo sintió él en el fondo de su corazón. ¿Qué pasó Alcides? Es que ellos gruñen siempre si los llamas, no saben contestar y tú no les puedes cambiar los hábitos porque también se encuentra el engreído que quiere ser el Jefe ¿Verdad?

                ¿Pero dices que algunos hombres se podrían comparar con algún animalito? Pues... sí, buena deducción pero… eso pasa a veces. Además los chanchos actúan así cuando les hablas y hasta te ven la cara cuando mencionas su nombre eh? Si amigo sí, pero Alcides… no, no... ¡¡Escúchame por favor!! Los chanchos no saben saludar pero tampoco te miran con disimulo…

Roque Puell López-Lavalle 

domingo, 3 de agosto de 2025

Sin darse cuenta


           Vi que su memoria sería una luz que se extingue en mi universo. Sus palabras que se pregonaron justas en ese momento, yacerán rotas en el fondo del mar porque la marea que juega con los pensamientos, no tendría sustento para continuar creciendo. 

              ¡Ahh, la naturaleza! Por eso entonces, el oleaje que era incierto en las playas, fue el que presagiará a todas luces, una tormenta. Quizás será las que atraen un torbellino de ventiscas y de aguas frías o tal vez, se descubrirán otra vez los guijarros brillantes de sus palabras cariñosas y vacilantes.   

Más el recuerdo de la hazaña, la tuvo el oscurecido cielo y el vano resplandor de su corazón. Surgieron las inquisidoras preguntas, un fulgor de razonamientos sin sentido inundaron el desván de sus secretos. Pero, una lágrima henchida corre por los surcos del tiempo y la vida prohibida de la insegura relación se esfumó. La música cantada por un niño, cala en todos los huesos tranquilizando así su hambre y sus dudas de lo que creyó verdadero.

Así las cosas, no hubo cabida para el descanso del alma toda vez que se encontraba en continua agitación. Para ese entonces, existió un rotundo no para la tímida paz que quiso reinar deliberadamente. Pareciera que fuera un estorbo en el silencio del gigante embravecido que quiso el desterrar las mentiras de una mala decisión. Tal vez no existieron las causas del amigo sino la traición del indebido que siguió los pasos de la ninfa injusta y sin medida que a todos engañó.

Por eso creo que los ojos que miraron solo las fantasías de un arco iris en un atardecer gris, ahora experimentan el banquete del gran teatro de la felicidad esperada para hacia un mejor mañana. Eso no lo sé. De repente a lo lejos se escuchó el trinar de un ruiseñor o podrían ser los graznidos de un usurpador. Pero creo que fue la melodía de los que murieron, pero sin darse cuenta que estaban fuera de este mundo.

Roque Puell López-Lavalle

En el paraje de los sueños

  Quisiera salir muy pronto de aquél aciago encierro, que envuelve mi existencia. Debo ser libre como el tiempo y sembrar mi semilla en tu a...