En la vida de nuestros pueblos y de nuestras ciudades, cuántas historias raras y anécdotas pueden suceder. Nuestro padre o nuestros abuelos siempre nos relataron aquellos misterios de aquellos años que le tocó vivir. Y muchos sonríen o se asombran de buena gana de nuestra curiosidad, ya lo creo que si.
Entonces, cierta vez, mi abuelo materno, nos contó una historia que me llamó mucho la atención y la curiosidad. Era a fin de cuentas, un cuento. Así lo creí. Él me habló de un personaje humilde que le decían en su pueblo, allá por donde el diablo perdió du poncho, “el diosito”, que por su nombre tan extraño, me causó sorpresa. De tal suerte pues, que todos enmudecimos en casa y pensábamos que en los habitantes habrían de buscarlo ardorosamente por toda la comarca por esos favores recibidos al rezarle fervorosamente
¿Qué sucedió? Ingenuamente ellos habían hecho largas peregrinaciones no faltando de esa manera, las promesas, los suspiros, los sacrificios así como las ofrendas por aquellos sueños vividos al revés. Pero ante la dizque fantasía ya pregonada en el lugar, no faltó alguien que se dio cuenta de algunas mentiras porque no se trató tampoco de tantas "presencias" o búsquedas de algún milagro acontecido. No, al señor Alcalde se lo contaron con pelos y señales, por ende, a todos sus regidores pero no podían hacer nada. No querían irse contra las creencias ni la fe del pueblo .
Todo esto se hizo una leyenda por las supuestas verdades u otras demostraciones espirituales no comprobadas por otros sabihondos. De esa manera, pasaron ellos también de la ignorancia atrevida a los chismes que se convirtieron en la comidills de todos. incluso de algunas autoridades más prominentes. Pensaban que el nombrecito de “el diosito” venía del Crucificado cuando era la patraña bien elaborada de un muchacho que no sabía de tanta alharaca.
A pesar de que no tenía el nombre de un santo, este cuando se enteró, huyó asustado a otra aldea lejana y a cuántas leguas pudiera correr. No obstante, luego de un tiempo, los habitantes de la villa supieron un poco tarde la verdad y la farsa que habían sufrido. Se enteraron de que se trataba de la vida de un chico pobre pero muy vivaz que pudo estafarlos tontamente por su apariencia.
Trabajaba en una carpintería a muchos km. de distancia. Era un caserío peligroso, accidentado y que solo se llegaba a lomo de bestia donde él se fajaba el día por tan solo unas monedas...
Roque Puell López - Lavalle



