Tal vez en los pensamientos del silencio, en la madrugada de tu recuerdo y en las mañanas en que se anuncian las verdades, sé que ahora te extraño porque te nombran mis palabras o porque te quedas en mis sueños para mirarte de lejos y para recordarte cerca.
Y así, en la imaginación de mi gran deseo, me veo tomar un café contigo al compás de la alegre melodía de un viejo piano. Tal vez buscando la música de tu sonrisa y quizás, en la belleza de tus ojos almendrados, lo intuyo sí, pero aun no estoy seguro.
Entonces, te musito al oído y te digo: Te amo... pero ¿Tú? Medio enojada y sin mediar palabra, te quedaste a mi lado sorprendida por tal osado atrevimiento. Así entonces, yo te preguntaba apurado, el por qué de tu súbita sorpresa...
Tú ya sabías de mis intenciones, incluso de mis sabias propuestas y hoy como si no supieras, me respondes a tientas:
“Si tú sabes que te amo, por qué me declaras tu curiosidad tan sencilla e invades mi paz si estoy segura a quién he conocido” - me contestate contrariada -
No sabía qué decir en ese momento. Avergonzado entonces, de mi gran ignorancia, besé apasionado tus labios delicados de improviso y te prometí que no te preguntaría más, el por qué estoy contigo...
Roque Puell López - Lavalle

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