Quisiera salir muy pronto de aquél aciago encierro, que envuelve mi existencia. Debo ser libre como el tiempo y sembrar mi semilla en tu alma simple para que crezca y florezca como debiera. Te contemplo en mi recuerdo pero todavía me quedan delicados besos para mimarte y fijar mis ojos en los tuyos sin que nada puedas hacer al respecto. Sin embargo, sé que por ahora, moras en los valles de mi mente, aun en el desierto de la noche, pero no puedo hablarte por más que lo desee y menos tampoco, el querer dejarte...
Mucho camino se ha hecho al andar entre el mar y el largo de mis pasos, pero desearía saber dónde estás, si en el mejor atardecer que hoy contemplas o en la más fantasiosa ocurrencia que siempre piensas. No lo sé, dímelo tú que solo tengo nimios pensamientos para tí pero luego comprenderé tu misterio, tal vez adivine lo que imaginas y así veré que ya no pensarás en mí...
Me agradó tu voz melodiosa y tu sonrisa. Extraño tus temores infundados cuando estabas conmigo y slegraste mi vida cuando me contabas tus historias sin final.Tienes un encanto especial cuando veo tus ojos y cuando escucho tus sentimientos. Ellos son tan verdaderos, que no los pude comprender...
El espíritu libre domina mi voluntad pero tus metas inalcanzables las vives como quieres, tímida y sin reparos, adquieres lo que sueñas. Algo que a mí me agrada, algo que deseo, es vivir, volar, amar, tenerte pronto en mi vida y en mi cinturón, donde vive mi espada. Pareces una niña y no lo eres...
La soledad ahora me embarga cuando tu recuerdo me confunden en una extraña ironía del destino. ¿Podrías creerlo? Qlluizá no porque otros recuerdos atesoras, otros mundos te apasionan y no sería mi intención la que te sostenga en tu existencia. Pensé que sería tu incertidumbre y que no sabrías luego interpretar pero ¿Sabes? los corazones que se entienden hoy, se unen para poder afianzarse, los corazones como el nuestro, vuelan en la promesa de sembrar con una sola raíz un amor verdadero.
No es un secreto a voces mujer, que me inspiras una profunda ilusión. No es una falsa confesión el que dijera que podríamos lograr el firmamento, sin tiempos y sobresaltos. Seríamos como las hadas del cuento, aquellas que convertían las ilusiones en una realidad, las que transformaban una alegoría en una verdad y un amor de dos, sería suficiente para dejar el trágico mundo de la incredulidad...
No quisiera demorar tu silencio, no desearía que pienses que esto es un invento, es solo el soñar de mi pensamiento que vuela muy alto y aue brilla intenso como un cometa lejano dejando centellas. Pero queriendo abrazarte para vivir un deseo, al final te llevarías muchos recuerdos en tu corazón ardiente, pero aguardaría triste mi redención en un cementerio sin oferentes.
Así pues, están las cosas, así es, como vive el mundo poblado de ilusiones rotas y deseos incompletos. Aflora ahora el instante del poeta cierto y enamorado, el aliento de un hombre enfadado, solitario, que espera con ansias en el paraje de los sueños, que lo tomes en cuenta para ser finalmente, tu compañero...
Roque Puell López - Lavalle
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