lunes, 19 de enero de 2026

El hombre de la barba

 


  El hombre de la barba caminaba lentamente por la vereda de la calle hacia su casa. Sin decir palabra, decidió meditar. Nada para Rafito había cambiado excepto la manera de la gente que día a día se encontraba en el concierto de luchas, vivencias y vanidades. El saludo cordial, el mirar indiferente de algunos y el hablar de las necedades, convertían la rutina diaria de todos en la comidilla de siempre del edificio. Pero él sobrevía en un mundo de locos.

  Sus temores entonces, le dieron la bienvenida, las dudas empezaron a minar su entusiasmo y el amor esperado había sido trastocado en una noria lejana. Pero su alma que vivía así, entre esos dos mundos opuestos, parecía dominarlo. 

  "Más todo en la vida, --pensaba él-- tiene un peculiar significado".  

  Para su manera de pensar, era difícil hallar sosiego entre tanta hipocresía. Era complicado asirse de lo aprendido cuando no estaba la esperanza de lo venidero. Pero su instinto no se durmió. Algo le dijo que no todo quedaba en la cárcel dorada de las frustraciones. 

  "Esto tiene que ser diferente para los que tienen mucho que dar ---Pensaba--- la sola voluntad no es suficiente para un sueño que podría comenzar".

  Entonces, las antorchas apagadas se encendieron y empezaron a dar su luz. Los variados inciensos impregnan el ambiente de una nueva fragancia. Los duendes rechazaron furiosos los vientos de la renovación, las columnas de humo pronto crecieron mientras el fuego atizaba un sin fin de voluntades. El dios de este siglo  se levantó de su sueño por el manifiesto que desafiaba el orden de la melancolía impuesta. Pero sucumbió porque no tuvo el poder de la satisfacción. 

  Así quedó en su espíritu la semilla germinada de los valores, aquellos de los que no se rinden ni de los que iniciaron el atrevimiento de cambiarlo. Todos lo menospreciaron pero él siempre siguió adelante. Pocas fueron las campanas que tañeron su victoria y no todas las manifestaciones del hombre mediocre le rindieron tributo a su historia. 

  Sin embargo, en ese momento, creció y creció. También se diversificó triunfante como las muchas vidas que vuelven a elevarse en el infinito mundo de los grandes. Buenos comienzos y pobres finales son los que algunos no valoraron el inicio del nuevo acontecer de este personaje.

Roque Puell López - Lavalle

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