El querer de un soldado, sea estando en le guerra o en la paz, siempre será firme, siempre será bizarro hasta el final de su vida, más yo incauto, nunca pensé que tú me ibas a disparar...
En el transcurrir raudo de esos días, quizá en el reloj sagrado de nuestras citas o solo en las horas de mis intempestivos viajes, nuestro especial amor crecía tan fuerte pero no sabíamos a ciencia cierta, cuándo iba a terminar.
Creía que tu sonrisa de antier en la playa de nuestra costa, era sincera, real, porque yo intuía simplemente, que decías la verdad. Pero tú pensaste que mi muerte súbita, no era tampoco una realidad, quizá fue para tí una quimera o un arma en ristre pero sin disparar...
¿Sabes? A mí me dijeron una vez que nada es para siempre. Todo en esta vida, tiene un comienzo y todo tiene un final. Así como amanece tímido el sol por la mañana, luego que pasen las horas, nunca terminará en paz...
Aún así, tú descubriste que el amor existe todavía en muchas formas y en sencillas maneras. Unas son de cal y otras son de arena, decía mi madre, pero me dí cuenta tarde que tú mujer, nunca lo supiste valorar...
Roque Puell López - Lavalle

No hay comentarios:
Publicar un comentario