El silencio y el tiempo viven en nosotros, el gemir de la creación y los delirios del poeta, también. El universo tiene memoria pero la noche guarda todos sus secretos más todo tiene una razón. El reloj de arena escribe mi historia y todos somos compañeros de las verdades o de las mentiras más absurdas. ¿No?
Duros son los momentos que la nostalgia invade a los inquietos. El anhelo de algunos para volver pero los otros celebraban la distancia como algo que nunca se debe tocar. Sin embargo, ambos le dan la bievenida a la madre duda. ¿Quién entonces, los podrá comprender?
Más la ausencia quiso como siempre comenzar el sueño de la dizque "armonía" con un mensaje claro de las buenas noticias y serían muy buenas por cierto. Pero rígido se sintió el avisado pues exclamó que era muy tarde, que ya era inútil iniciar.
Y en la media noche del deseo o en el atardecer de un día lluvioso, la inesperada tristeza asoma sus lánguidos ojos por la que estuvo ausente, por aquella que estuvo cerca, pero que huyó por los prados porque no conoció el amor.
A pesar de todo lo que se vivía, surge la sorpresa a insistencia de la ingenua esperanza pero luego sonríe meneando la cabeza y termina enojada. Así las cosas, irrumpe violentamente la dura realidad y grita: "No, solo los niños inocentes pretenden regresar, más ahora los castillos en el aire, quieren volver a triunfar".
Roque Puell López - Lavalle

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