viernes, 5 de diciembre de 2025

El bohemio



 
Amigo de la noche, compañero de tertulias, hoy deseas cantarle al mundo lo que piensas, lo que no quieres y, quizás, lo que sueñas. Ves que ya no te atan las formas del lenguaje ni la retórica del mensaje; hoy has roto con enfado todas las reglas, queriendo exponer solamente lo que sabes.
 
La gente que se pierde busca el bullicio de los bares, porque no los cierran y ellos, los que no duermen, se quedan sin reposo y sin dignidad. Quieren ahogar sus penas, buscando respuestas a su efímera existencia junto a amigos desesperanzados. En cambio, tú vives una vida tan libre y sin rencores que sientes el arte que te arropa, pero sin las mágicas enmiendas que no admiten acompañamientos.
 
Tus pinturas en la galería son tal como las quieres y como las expresas, sin discusión. Pinceles, óleos, acuarelas, pasteles, grabados y, quizás, esos desengaños que para ti son lo mismo. No te importa tampoco el cántico triste del músico o el lamento de un corazón apocado, porque tú fuiste y sentiste como ellos.
 
Tocabas en tu viejo acordeón varias melodías bonitas para tu amada, pero ella nunca las escuchaba. ¿Para qué, entonces, lo hacías? Solo supiste que ella existía en un recuerdo lejano, mas no en la realidad. ¿No era eso lo que esperabas? Pero hoy te crees un docto de la vida, te ríes del que se ufana en pensar que todo se resume en un pañuelo y que el más allá no existe. Dijiste también que la vida solitaria era mejor. ¿Crees semejante patraña?
 
Pero "la vida es un carnaval", como dijo mi amiga María, aunque no quería enderezar su alma. Pocos sabían que había perdido todo su peculio en el juego del tragamonedas, y pronto se escuchó que su corazón se le fue como un suspiro. Nosotros recién nos enteramos el mismo día de su funeral. Hoy pocos se acuerdan de ella, pero, lista como era, dejó sus pensamientos en una cuartilla. No muchos de nosotros supimos la suerte de ellos, quizás los publicaron en un pasquín o se perdieron en algún vago razonamiento...
 
Y ahora que vienen los comicios, ¿por quién vas a votar? Ah, pero tu voto será nulo, y es un secreto a voces que no tienes una cédula de identidad. Sé que conociste a muchos candidatos, pero en este tiempo no se sabe el final. Recuerdo que tú lo fuiste alguna vez, ¿quién te desanimó para renunciar a las armas del poder si fuiste un temerario reformador? No lo sé. Dicen las malas lenguas que perdiste tu oportunidad por un traidor a tu honorable causa. ¿Por qué entonces te retraes ahora? ¿Por qué, amigo, miras de soslayo al contendor?
 
Sí, ya sé, tú prefieres la vida sin capitán o que te dirijan al camino recto de la corrección. Otros alegan que a los amigos hay que quererlos como son; lo sé porque yo también fui un bohemio y un jugador, filósofo de la vida, crítico de arte sin los pinceles ni palestra, sí, con mucha fuerza y casi sin amor. No obstante, siempre estuve con la mirada altiva y orgullosa, valorando a los amigos leales, pero no como los ingratos, que no me vieron en apuros. ¿Sería por el valor de la amistad?

Roque Puell López - Lavalle

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