Amigo de la noche, compañero de las tertulias, hoy deseas cantarle al mundo lo que piensas, lo que no quieres y quizá lo que tal vez sueñas. Ves que ya no te esperan las formas del lenguaje ni la retórica del mensaje, hoy has roto con todas las reglas queriendo exponer solamente lo que sabes...
La gente que se pierde por la calle, muchas buscan el barullo de los bares, son aquellos que no los cierran y los que así no duermen, se quedan sin orgullo. Quieren ahogar sus penas hoy para buscar las respuestas a su efímera existencia y quizá verse con amigos de pocas esperanzas. Vives una vida tan libre y sin rencores para sentir en tu existencia el arte mismo que te arroba, sin mágicas enmiendas y sin grandes acompañamientos.
Tus pinturas en la galería son como tú las quieres y como tú las dices. Pinceles, óleos, acuarelas, pasteles, sombras o esculturas, grabados y quizá desengaños, para ti, son lo mismo. No te importa tampoco el cántico triste del músico o el lamento de un corazón apocado porque tú eras como ellos.
Tocabas en tu viejo acordeón varias melodías bonitas para tu amada pero ella nunca las escuchaba ¿Para qué entonces? Solamente sabías que ella existía en tu recuerdo. ¿No era lo que esperabas? Más hoy, si eres un docto de la vida. Te ríes del que se ufana en creer que toda la existencia se resume en un pañuelo pero para el más allá, no existe nada. Decías que su vida era mejor si estaba solitaria ¿Crees tú semejante patraña?
Pero "la vida es un carnaval", como dijo mi amiga María y no quería su vida enderezar. Pocos sabían que había perdido todo en el juego del traga-monedas y pronto se escuchó que su corazón se le fue como un suspiro. Nosotros recién nos enteramos el mismo día de su funeral. Hoy pocos se acuerdan de ella pero lista como era, dejó sus pensamientos en una cuartilla. No muchos de nosotros; supimos la suerte de ellos, quizá los publicaron en un pasquín o se perdieron en algún vago razonamiento...
Y ahora que vienen los comicios, ¿Por quién vas a votar? Ah, pero tu voto será nulo y es un secreto a voces que no tienes una cédula de identidad. Sé que conociste a muchos candidatos pero en este tiempo no se sabe el final. Recuerdo que tú lo fuiste alguna vez, ¿Quién te desanimó para renunciar a las armas del poder si tú fuiste un temerario reformador? No lo sé. Dicen las malas lenguas que perdiste tu oportunidad por un traidor a tu honorable causa ¿Por qué entonces te retraes ahora? ¿Por qué amigo, miras de soslayo al contendor?
Si, ya sé, tú prefieres la vida sin capitán o que te dirijan al camino recto de la corrección. Otros alegan que a los amigos hay que quererlos como son, lo sé porque yo también fui un bohemio y un jugador, filósofo de la vida, crítico de arte sin los pinceles ni palestra, con mucha fuerza y casi sin amor. No obstante, siempre estuve con la mirada altiva y orgullosa, valorando a los amigos leales pero no como los ingratos, que no me vieron en betún. ¿Será por el valor de la amistad?
Roque Puell López - Lavalle

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