sábado, 10 de enero de 2026

En el paraje de los sueños





  Quisiera salir muy pronto de aquél aciago encierro, que envuelve mi existencia. Debo ser libre como el tiempo y sembrar mi semilla en tu alma simple para que crezca y florezca como debiera. Te contemplo en mi recuerdo pero todavía me quedan delicados besos para mimarte y fijar mis ojos en los tuyos sin que nada puedas hacer al respecto. Sin embargo, sé que por ahora, moras en los valles de mi mente, aun en el desierto de la noche, pero no puedo hablarte por más que lo desee y menos tampoco, el querer dejarte...

  Mucho camino se ha hecho al andar entre el mar y el largo de mis pasos, pero deseara saber dónde estás, si en el mejor atardecer que contemplas o en la más fantasiosa ocurrencia que ahora piensas. No lo sé, dímelo tú que solo tengo nimios pensamientos para tí pero luego comprenderé tu misterio, quizá adivine lo que imagines y a sabiendas, veré entonces que tú ya no te acordarás de mi...

  Me agradó tu voz melodiosa y tu sonrisa que dibujó tu rostro. Extraño a ratos tus temores infundados cuando estás conmigo, pero alegras mi vida cuando me cuentas tus historias sin finales ni comienzos, tan sencillas como las palomas y que las tomo todas entre mis manos. Tienes un encanto especial cuando brillan tus ojos y cuando escucho tus sentimientos, son tan fieles y verdaderos, que no alcanzo a comprender...

  El espíritu libre domina tu voluntad férrea, tus metas inalcanzables las vives como quieres, timidona y sin reparos, adquieres lo que realmente sueñas. Algo que a mí me agrada, algo que deseo con todo mi corazón, vivir, volar, contar, amar, tenerte en mi vida y en mi cinturón donde blando mi espada. Pareces una niña y sin embargo, no lo eres...

  La soledad ahora me embarga cuando tus ojos me confunden en una extraña ironía del destino. ¡Increíble confesión! ¿Podrías conocerme? Quizá no porque otros recuerdos atesoras, otros mundos te apasionan y no sería mi intención la que te sostenga en tu solitaria existencia. Pensé que sería tal vez la incertidumbre o la incredulidad que no sabrías interpretar lo que quiero. Los corazones que se entienden se unen para poder afianzarse, los corazones como el nuestro vuelan en la promesa de sembrar con una raíz, un amor verdadero. 

  No es un secreto a voces que me inspiras una profunda ilusión. No es una falsa confesión el que te dijera que podríamos lograr el cielo sin tiempos ni sobresaltos. Seríamos como las hadas del cuento, ellas convertían la ilusión en una realidad, transformaban una alegoría en una verdad y un amor entre dos sería suficiente para dejar pronto el trágico mundo de la inseguridad...

  No quisiera demorar tu silencio, no desearía que pienses que esto es un invento, es solo el soñar de mi pensamiento que vuela muy alto y brilla intenso como un cometa lejano dejando centellas. Pero queriendo conquistarte para vivir un deseo y al final te lleves mil recuerdos por no tenerte, esperaré mi redención en un cementerio sin oferentes.

  Así pues, están las cosas, así es, como vive el mundo poblado de ilusiones rotas y deseos incompletos. Aflora ahora el instante del poeta cierto y enamorado, el aliento de un hombre enfadado y solitario, que espera con ansias en el paraje de los sueños, que lo tomes en cuenta para ser finalmente, tu compañero...

Roque Puell López - Lavalle




martes, 23 de diciembre de 2025

El mar y la rosa



  Esa mañana, el mar estaba inquieto y juguetón, sus idas y venidas denotaban su vigor y alegría. No era para menos, tenía un día espléndido. Entonces, una rosa apareció frente a él sin darse cuenta. Ni la llovizna, la brisa o el sol se dieron por enterados. Tampoco los crustáceos y las gaviotas que ahora sí se encontraban sin respuesta. Había la sospecha que algunos rosales se habían enredado en los acantilados porque quizá habrían sido arrancados por los vientos del sur.

  Pero el mar no se inmutó, más bien, haciendo gala de su majestad y gentileza, más sorprendido por la belleza de la flor, le dio una bienvenida cálida como amigable. La rosa respondió agradecida pero ella reaccionó tímidamente por las atenciones recobidas quedándose muda porque no estaba acostumbrada a tanto. Todos vieron boquiabiertos estas deferencias de un rey hacia una frágil flor que no conocía así, la grandeza de su anfitrión ni la fortaleza de sus colores.

. Los testigos nunca pudieron comprender aquello y los comentarios no se hicieron esperar. No era posible que una rosa pudiera ser de tal influencia para el mar soberano y sus habitantes. Los rosales mencionados, no se atrevieron a intervenir y se hicieron de la vista gorda ocupándose solamente de su propia existencia.

  Con el tiempo, la rosa se hizo mar y el mar se hizo rosa, la fuerza con el amor se hicieron un solo corazón. Ellos se amaban y compartían momentos inolvidables, la fragilidad se convirtió en sentimientos y el mar se mostró complacido. Todo ello marcó el cántico de sus noches estrelladas, soñaban viviendo el mágico mundo de un tiempo sin retorno que se perdía en el oscuro cielo y en el silencio del horizonte. 

  Pero luego, las tormentas, los rayos, y relámpagos hicieron peligrar su amor. Vino entonces la lluvia y sin misericordia, le daba de latigazos a la rosa quien vivió muy acongojada, sin una luz que la guiara. El mar la protegía pero él también sufrió los fuertes embates del clima. Ahora estaba embravecido, deprimido, furioso y las circunstancias dieron paso a las tristezas, las iras y los temores. El inclemente tiempo azotó con furia la costa, todos estaban guarecidos y solo se escuchaba el golpe de las olas contra la orilla arrastrando la espuma todo a su paso sufriendo el asedio del trueno.

  Pasaron muchos días y la tormenta iba amainando, poco a poco dejó de llover y un tímido sol parecía asomarse por el horizonte para luego ser las nubes que se abrían paso para mostrarlo radiante. Más en los acantilados, nacieron  misteriosamente muchas rosas. Algunas estaban en botón todavía, pero otras con sus hojas enormes de rojo oscuro, estaban muy frescas por el aguacero anterior. Ahora, se encargaron de esparcir las fragancias que la ventisca llevaba por doquier por toda la playa. ¿Cómo pudo ser eso? Nadi lo sabía...

  El mar estaba calmado pero muy triste, continuaba sus esfuerzos por recobrar lo que penosamente según él, había perdido. Pensó que su rosa había muerto en la tormenta pues no sabía tampoco dónde estaba y tanto era su pensamiento en ella, que comenzó a extrañarla sin mesura. Sus sentimientos empezaron a aflorar y su corazón comenzó a recordar que muy poco tiempo atrás, él vivía feliz. Le dijeron todos que la flor estaba bajo unas piedras del boquerón a unos pocos km.

  Presuroso entonces, fue hacia donde supuestamente ella estaba. La llamó con mucha dulzura, con temor y con pocas esperanzas porque las horas transcurrían pareciendo infructuoso el rescate. En eso, en la creciente angustia del mar, salió de entre las piedras la rosa asomando sus pétalos maltratados. Lánguida y nerviosa, sonrió levemente y sorprendida al mar que no lo terminaba de creer. Una lágrima brotó del gigante, otras más de la flor y emocionados, se unieron en un cálido abrazo.

  No pasaron muchos días y recuperaron el tiempo perdido, comenzaron las alegrías, el romance y los juegos, el amor había renacido otra vez entre los dos. Se fueron los temores y habían cesado las dudas que el mal tiempo se encargó por un momento de nublar. Ambos habían aprendido el arte de la vida misma, el saber que después de un vendaval vendría siempre la calma. Sabían que para bien o para mal, lo emprendido valdría la pena vivir y la supervivencia no quedaría inerme ante los desafíos que se les podría presentar. Los cambios serían necesarios, habría momentos difíciles y las experiencias nuevas las sabrían afrontar ahora con una serenidad a toda prueba. Ahora, todos en la playa reían contentos de ver cómo el amor de ellos había triunfado. 

  No dejaron de estar los "sabihondos" que nunca llegaron a comprenderlos. Tampoco se fueron los comentarios del ayer, pero para el mar y la rosa, aquello, no les importó. Y así vivieron muchos años, él vibrando alegre y la rosa perfumando su vida. Mudo fue el inmenso amor que se profesaban y fueron testigos, el cielo y el sol, los únicos amigos de su gran felicidad. 

  No faltaron las tormentas y sin embargo, ellos permanecieron juntos. Tremenda lección para el alma noble o temorosa q puede efrenter lo mismo pero que el espíritu del Creador puede levantar al más impávudo.

Roque Puell López - Lavalle








martes, 16 de diciembre de 2025

¿Vamos al mar?

 


  La pasión que vives por la vida, no necesita crecer más si es que ya existe por dentro. ¿No dices que la amas? Hazlo como ella te enseña que es, no como tú quieres que sea ni como tú creas que deba de ser. Déjate llevar, permite que vuelen tus pensamientos y dile al mar que te enseñe el camino, con él puedes hablar pero con el viento, solamente cantarás...

  ¿Podrás entender la grandeza del universo y conocer a las estrellas que no tienen nombre? Inspirarte ahora en los nobles propósitos que Dios tiene para ti, sería bueno que ahora lo hagas porque sin ellos no prosperarás, pero si están contigo, tendrás una hermosa verdad que siempre te hará feliz...

  ¡Cuán grandiosa es una travesía cuando tú sabes que no termina! ¡Qué profundo es un regresar desde muy lejos cuando tus sentimientos comienzan nuevamente a amar! Pero es más hermoso cuando te guías por las brillantes estrellas del cielo y por lo misterioso del horizonte ya que seguramente, ellos, te habrán de conquistar…

  Escucha el ruido estrepitoso de las olas rompiendo contra la roca, el encrespar altivo de ellas y el sonido profundo cuando se estrellan en la orilla. Siente la brisa que nos invade así como el aire frío que nos sopla en el rostro, pero que no te dice finalmente a dónde va y verás sorprendida cuál es la diferencia…

  Nunca le falles a alguien que te pretenda en serio y quiere ser parte de tus días. Cuando pasen los años te darás cuenta que nunca encontrarás a la misma persona dos veces en la vida. Así es el mar, hoy día lo verás hermoso, fuerte, esplendoroso pero al día siguiente, ya no será el mismo porque entonces, habrá cambiado…

  ¿Vamos al mar? No te arrepentirás…

Roque Puell López - Lavalle

El valle risueño


  Me sorprendió tanta ingenuidad y pureza de quien sus ojos me encandilaban y su mirada me sonrojaba. Tal vez me dijiste tu nombre bajo aquel manzano frondoso cuando te conocí. Sin embargo, eras como un incienso cuya fragancia nos envolvía dando a nuestras palabras una inspiración. Testigos fueron nuestros sentimientos, dudas o miradas. Más yo creo que fue, sin pensar y si me lo permites, un volcán dormido al pie del cañón que guardaba los secretos de un peregrino, aquél chismoso que pasaba por ahí.

  Las verdades que me decías en los risueños valles de tu tierra, eran frases a mi tristeza porque tus sentidos te delataban y mis respuestas si te confrontaban. Era mejor que vivieras el cariño nuestro y no que tu corazón sufra haciéndose una vana costumbre de tu parte. Más no lo comprendias. ¿Podría sugerir que me sonrieras? No se acaba el mundo, mi vids no es una quimera, más allá del valle hay un manantial. Si bebieras de esa agua, no tendrías sed jamás. Pero te enseñaron la costumbre o a la tradición que no admite cambios y yo te invito a que despiertes, a que cruces el umbral.

  Y así, en el camino del regreso, una ilusión abrigó las esperanzas de lo que sentías para que hoy, no termine jamás. Pero yo abrí mis ojos, volví a mis fueros y sin mediar palabra, me enfrenté a la verdad con temor y firmeza. No quería entonces perderte de esa manera y besé tus labios apasionadamente. Me correspondiste en silencio y sin despertar de tu sueño, no lo creiste.

  Pero piensa, el sol brillante nos recordó siempre que el amor sincero entre nosotros, fue verdadero, fue lo que anhelábamos pero teníamos temor. Tus frases nerviosas me lo negaban, tu mirada esquiva me decía tu secreto a voces que no te era indiferente, menos yo que no lo negué. Después de ese día, alegre fue tu sonrisa, satisfecha fue mi razón, te abrazé fuerte al pie de un molino y él feliz, nos contempló a los dos...

Roque Puell López - Lavalle


martes, 9 de diciembre de 2025

El tunante








  Tan igual como un villano, vino a mi casa un don nadie, un sin techo triste que de oídas había sabido que yo era el dueño de un departamentito con quien debía conversar. Al terminar aquella tarde se presentó solícito y un tanto descarado, con un discurso formal:

 “Necesito un jardín de entrada, un sitio de esparcimiento que quizá el suyo sea un bonito lugar. Mis hijos y familia no tienen descanso, ni su cabeza donde descansar. Al contrato me someto, dígame Ud. dónde hay que estampar la rúbrica, el adelanto se lo entrego de inmediato pero hoy tenemos que arrendar”.

  La ingenuidad te acumula las dudas cuando no hay sabiduría, la inexperiencia te premia cuando menos piensas y lo mejor en ese momento es tu cultura convertida en nada y así aceptar a la necedad. Si hubiese sabido las mañas del hombre mentiroso, por nada hubiera aceptado pero me ganó su pinta de tranquilón y su teatral conversa. Firmamos a un contrato de buenos augurios para las partes, prometió las mil maravillas sin fallar, pero nada más falso se vio en los meses siguientes, cuando no tardó en infringir. 

  El engreído no quiso salir de mi casa cuando se le enfrentó a lo que debía. Siempre respondió con una queja, con un no y con algo menos que un juramento. “No tienes que cumplir lo que prometes si tampoco lo han hecho contigo” me explicó sin más trámite el Abogado. Armas al ristre, decidí entonces, poner al susodicho a derecho. Ya no tenía dudas. Entre los papeles y las firmas del incauto, se le venía pronto la noche, al pobre ignorante.

  Busqué ayuda entre los amigos, llamé a los de cerca y a los que creí que eran hermanos. Pero los encontré finalmente timoratos, faltos de palabra y siempre con la ingratitud por respuesta. Pero la perseverancia al fin te sonríe y hallé al fin a dos que tenían sentido común, una vida fugaz y un camino entre ellos tan dispar. Y así, uno por la ventana y el otro por el tejado, cumplieron su tarea. La salida feliz de sus cacharros puso término a la obra.

  Aunque su venganza se vio reflejada luego en un inoportuno encuentro, el acusado cayó en desgracia, en no recuperar jamás su dizque derecho, porque el condenado que no tiene la razón, tampoco tiene esperanza. Pero el hombre que es noble es libre aunque sea un esclavo, pero aquél que es malo, es un esclavo de sus pasiones aunque sea libre...

Roque Puell López - Lavalle

lunes, 8 de diciembre de 2025

Navidad

 


  Lo escrito por el Creador no manda que los creyentes celebren la Navidad - no hay ciertos "días santos" que la iglesia debe mirar -. De hecho, la Navidad no fue observada como una fiesta hasta mucho después de la era bíblica. No fue hasta mediados del siglo V que la Navidad fue reconocida oficialmente. 

  Yo creo que celebrar la Navidad no es una cuestión de bien o mal pues el libro de Romanos 14:5-6 nos provee la libertad de decidir si queremos celebrar estos días especiales o no. Uno puede elegir legítimamente cualquier día - incluyendo Navidad - como un día para el Señor. Si bien la fecha de su nacimiento se estima por algunos que fue en Setiembre y otros en Enero, gran parte del pueblo de Dios, escogió celebrarlo en Diciembre. Hablo de la llegada del Salvador del mundo a la tierra, de Jesucristo, el Hijo de Dios.

  Surge la pregunta entonces: ¿De qué habría salvar Jesús a los hombres? Él vino para salvarlo de sus pecados. Al hacerse hombre como nosotros y luego morir en la cruz, Jesús dio salvación y vida eterna a todo aquél que crea en Él. Solamente Cristo puede sanar a los quebrantados de corazón y liberar mediante su sacrificio a los que están bajo el dominio del enemigo de sus almas así como también es el único que puede libertar a los cautivos. 

  Que no se piense que el nacimiento del Salvador es solo espiritual, es más, su nacimiento es una salvación integral, incluido nuestro cuerpo y alma. Es la plenitud de ambos. Creo que la Navidad da al hombre una gran oportunidad de exaltar a Jesucristo y conmemorar su nacimiento así como también celebrar el maravilloso misterio de la Encarnación.

Roque Puell López - Lavalle

sábado, 6 de diciembre de 2025

La ilusión

 




  Cerca al portón viejo de mi antigua casa por las callejuelas aledañas de mi pueblo, escuché a los vecinos que había llegado a nuestra Estación del tren cerca a la Plaza Mayor, una dama y su madre. Dos mujeres que hacía mucho tiempo se habían marchado hacia la capital en busca de mejores oportunidades.

  Yo conocí a aquella señorita desde que era una niña porque era amigo de sus hermanos mayores y ella era casi de las más pequeñas. Apenas la pude ver, la encontré una mujer muy atractiva y educada. Nuestro encuentro fue casual en la reunión de la festividad distrital a los pocos días de su llegada y tendríamos seguramente mucho que conversar. Yo era entre todos los allí presentes, uno de los más influyentes en la feria ganadera de mi terruño porque había heredado la finca de mi padre. ¡Qué tremenda responsabilidad!

  Sin embargo, aquella vez que fui a su casa, nos pusimos a recordar los tiempos pasados y el desarrollo que alcanzó nuestro pequeño villorrio por las diferentes inversiones, más el trabajo de todos sus habitantes. Pero sin que me de cuenta, me quedé prendado de su personalidad tan especial al concordar nuestras ideas y proyectos en los años que vendrían. 

  Me di cuenta que de alguna manera yo también no le fui indiferente y nació en mí una bella ilusión. Quedé simplemente boquiabierto cuando lo descubrí pero ella no pareció encontrar las palabras adecuadas para expresar un verdadero interés. Al menos, eso creía.

  Pensé entonces sin reparos, que había encontrado a la mujer de mis sueños porque la veía sola y hermosa. Eran bellos los ojos que la adornaban y se encontraba tan frágil pero discreta, como si fuera la fragancia de unas rosas presas en una canastilla. Fuimos edta vez a otra reunión y luego de algunas piezas de baile, no me pude controlar, me acerqué a su rostro e intenté bessrla, ella se asustó y desapareció de mi vista rápidamente. Todo un escándolo recibiendo las críticas intolerantes de los presentes pero el más sorprendido era yo y tal actitud me dejó sin palabras ¿Qué hice? ¿Qué es lo que realmente me ocurrió? ¿Sería que estás enamorado? -me pregunté. Asentí con la cabeza con la sinceridad de un niño pero por dentro me sentía roto y compungido...

  Creí que ella no me vería más por mi atrevimiento pero pasaron las semanas y luego me mandó llamar a su residencia. No sé por qué me dio la oportunidad de hablarle nuevamente pero fui bastante preocupado. Avergonzado fui y el ama de llaves me hizo pasar al jardín recibiéndome ella con frialdad pero con una mirada tranquila y comprensiva. Estando en el sillón bajo la atenta mirada que disimulaba su madre, tomé la iniciativa y la llevé a que escuchara mis disculpas y con miedo esperé que comprendiera mi corazón. 

  Luego entonces traté vanamente de dibujar en ella una sonrisa pero nada... Quise arrancar de mí un te quiero pero no me fue dado este deseo por la emoción que me embargaba. Ella me interrumpió y no se inmutó de tamaña revelación limitándose a escucharme. Finalmente, me contestó que no y que solo éramos amigos. Dicho esto se marchó a sus quehaceres, dejándome solo y mudo. Y a pesar de la mirada inquisidora de la madre, no me quedó otra idea que retirarme...

  Estaba indeciso no sabiendo qué hacer y terco como era, busqué entre mis amigos a un consejero para que me dijera si ella al final de mi atrevimiento, me podría querer. No encontré ninguno pero sí supe de buena fuente que yo le había llamado la atención por mi vehemencia y mis buenos modales pero aunque hubo un cierto eco en mis palabras, lo nuestro no podía ser. Ella no me dijo que estaba de novia y solo vino al pueblo a arreglar la documentación concerniente a su próxima boda. A la sazón de su llegada, casualmente me encontró a mí. Y aunque me dio la oportunidad de hablar con ella, fue por el recuerdo de su niñez y la amistad que yo tenía con su fallecido padre más la lejanía de sus hermanos.

  ¡Qué gran tristeza! Me di cuenta que todo lo vivido para mi fue un soñar despierto queriendo pretender buscar las raíces más profundas de su alma en un amor apasionado para hacerla feliz. Pero fue imposible porque la luz de una vela encendida en mi interior, de pronto se convirtió solamente en un pábilo que humea ¡Qué locura la mía! La había sentido conmigo en el momento que hablé con ella, pero me resultó tan profunda como la sima de una montaña. No me di cuenta, que ella jamás podría mirarme...

Roque Puell López - Lavalle

viernes, 5 de diciembre de 2025

El bohemio




  Amigo de la noche, compañero de las tertulias, hoy deseas cantarle al mundo lo que piensas, lo que no quieres y quizá lo que tal vez sueñas. Ves que ya no te esperan las formas del lenguaje ni la retórica del mensaje, hoy has roto con todas las reglas queriendo exponer solamente lo que sabes...

  La gente que se pierde por la calle, muchas buscan el barullo de los bares, son aquellos que no los cierran y los que así no duermen, se quedan sin orgullo. Quieren ahogar sus penas hoy para buscar las respuestas a su efímera existencia y quizá verse con amigos de pocas esperanzas. Vives una vida tan libre y sin rencores para sentir en tu existencia el arte mismo que te arroba, sin mágicas enmiendas y sin grandes acompañamientos.

  Tus pinturas en la galería son como tú las quieres y como tú las dices. Pinceles, óleos, acuarelas, pasteles, sombras o esculturas, grabados y quizá desengaños, para ti, son lo mismo. No te importa tampoco el cántico triste del músico o el lamento de un corazón apocado porque tú eras como ellos. 

  Tocabas en tu viejo acordeón varias melodías  bonitas para tu amada pero ella nunca las escuchaba ¿Para qué entonces? Solamente sabías que ella existía en tu recuerdo. ¿No era lo que esperabas? Más hoy, si eres un docto de la vida. Te ríes del que se ufana en creer que toda la existencia se resume en un pañuelo pero para el más allá, no existe nada. Decías que su vida era mejor si estaba solitaria ¿Crees tú semejante patraña?

  Pero "la vida es un carnaval", como dijo mi amiga María y no quería su vida enderezar. Pocos sabían que había perdido todo en el juego del traga-monedas y pronto se escuchó que su corazón se le fue como un suspiro. Nosotros recién nos enteramos el mismo día de su funeral. Hoy pocos se acuerdan de ella pero lista como era, dejó sus pensamientos en una cuartilla. No muchos de nosotros; supimos la suerte de ellos, quizá los publicaron en un pasquín o se perdieron en algún vago razonamiento...

  Y ahora que vienen los comicios, ¿Por quién vas a votar? Ah, pero tu voto será nulo y es un secreto a voces que no tienes una cédula de identidad. Sé que conociste a muchos candidatos pero en este tiempo no se sabe el final. Recuerdo que tú lo fuiste alguna vez, ¿Quién te desanimó para renunciar a las armas del poder si tú fuiste un temerario reformador? No lo sé. Dicen las malas lenguas que perdiste tu oportunidad por un traidor a tu honorable causa ¿Por qué entonces te retraes ahora? ¿Por qué amigo, miras de soslayo al contendor?

  Si, ya sé, tú prefieres la vida sin capitán o que te dirijan al camino recto de la corrección. Otros alegan que a los amigos hay que quererlos como son, lo sé porque yo también fui un bohemio y un jugador, filósofo de la vida, crítico de arte sin los pinceles ni palestra, con mucha fuerza y casi sin amor. No obstante, siempre estuve con la mirada altiva y orgullosa, valorando a los amigos leales pero no como los ingratos, que no me vieron en betún.  ¿Será por el valor de la amistad?

Roque Puell López - Lavalle

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Quiero



  Quiero tener la libertad de conocerte y que pienses en mi como la pasión que te abrasa, como si fuera el fuego quien te delata // Quiero entregarme al amor y a la pasión; en los fuegos que consumen mi alma, en el derecho que me conceden mis andanzas // Quiero que tus sueños perezcan solo contigo, que tus deseos se queden sin abrigo y busquemos un momento pronto, para nuestros propios sentidos…
 
 Quiero que nos besemos y sepas hoy el sabor de la noche, el color de mis versos y escuches la pasión que te expreso // Quiero tocarte con mis ojos y hablarte con mis manos, así tal vez tú puedas despertar y así quizá te extravíes en un susurro de mis pensamientos // Quiero buscarte solamente cuando muera la tarde, cuando el sol se oculte frente al mar y deje mis huellas en la orilla para que así siempre sonrías y no te quieras sonrojar // Quiero fingir que me eres indiferente y no decirte lo que quieras escuchar // Quiero creer que tú no romperías mi alma fiera y luego mentirme ahora…

  Quiero ser impredecible como el mar para no soñarte en vano y no me veas jamás como aquél villano // Quiero verte desnuda y nuncs escucharte otra vez tus cálidas mentiras diciéndome que quizá ahora me amas todavía // Quiero esconderte en mi casa para cuidarte y darte mi verdadera respuesta sin tanto mirarte // Quiero ahora enterrar mis propios temores y dejar de esta manera, la búsqueda de tus volubles emociones…

  ¡Quiero al fin, que vengas conmigo buscando los dos, esos pensamientos ciertos, esa vida plena de magia y contentamiento, encontrando tú la razón más yo la paz de tu amor que ahora mismo anhelo! 

Roque Puell López - Lavalle

sábado, 29 de noviembre de 2025

Desgracias compartidas


  Entre aquellas leyes, juicios y lexpedientes que nunca faltan, encontré a mi amigo Festo en el Juzgado. Él me contó que los pleitos legales que manejaba, pocas eran las victorias que tenía como resultado.. Pero escasas también eran las Resoluciones de la Corte que fueron a su favor y que con afán buscaba porque hacía tiempo dormían por las falsas voluntades de los burócratas inconscientes.

  Entonces le dije fríamente:

  “Los trámites que te piden, tú debes con prontitud ser diligente para pagarlos”.

  Yo no lo culpaba de su estado porque él vivía entre las injusticias de su Hacienda y sus tierras que no las podía dar en herencia por las trampas legales de un pariente. No tenía así en ese momento, soluciones válidas para que en ese momento pudiera ganar.

  Pero como amigo, le reiteré:

  “Rinde tus cuentas, cesa ya la batalla, es mejor una retirada honrosa y con medallas que una batalla desastrosa y sin bandera. Vende tus ganados y reparte en partes iguales lo que te conviene, lo demás busca mejores empresarios que te financien y te den victoria sobre tus empedernidos estafadores. Así podrás dormir en paz”.

  Él me respondió en aquél momento:

  “Si, sí… no te preocupes, todo está controlado, yo pronto he de ganar, gracias”.

  Pero supe que él hizo oídos sordos y vanas fueron mis palabras. Pero pasó algo de tiempo y al fin hubo una respuesta. Se pensó que por el fallo del Juez habría pocas esperanzas para una respuesta satisfactoria, pero se esperó siempre algo mejor.

  Y mi amigo entusiasmado, daba gracias al cielo por los mil favores recibidos de sus amigos que en su momento lo pudimos ayudar. Más tuve yo un leve presentimiento y dudé por ser un caso complejo absurdo y lleno de contradicciones.

  Sin embargo, resultó que era cierto que ganó el juicio pero lo que él jamás esperó era tener que sacrificar media fortuna para ver a sus enemigos morder el polvo de la derrota. Aun así hayan apelado al máximo de los Tribunales, nuevamente comenzó la plañidera del eterno “por qué a mí” de Festo sumado a otros trámites con pocas esperanzas de recuperar su fortuna.

  Enojado en gran manera, se fue resignado y deprimido a “disfrutar” lo poco que le quedaba según él y así se puso a pensar según me lo comunicó:

  “Muchas fueron las noches de mi desvelo, mucho afán en cuanto al tiempo y dinero para que ahora no se pueda triunfar. ¿Acaso no dejé la suficiente remesa para que puedan cumplir? Hoy, formo parte de las desdichas del pobre y soy hermano con él, de sus desgracias compartidas”.

  Dichas sus últimas palabras, colgó el teléfono. Luego, según me pude enterar porque ya no lo veía por ninguna de las oficinas del Palacio de Justicia, que recogió su documentación muy contrariado. Me imaginé que no lo pasaba nada bien pero yo tuve que ir otra vez a dejar unos escritos en un Juzgado próximo al de él donde ventilaba todos sus trámites.

  Allí me contaron la mala noticia. Un fuerte sonido se escuchó en las afueras del Juzgado en cuestión de minutos. Todos salieron asustados y no pocos lanzaron un grito de estupor al encontrarlo. No salía de la sorpresa al enterarme pensando en su familia.

  Él yacía tendido en el pasillo concurrido y su cuerpo estaba doblado por el dolor. No se explican en que momento tomó la fatal determinación. Luego de las investigaciones del caso, la policía encontró el arma, una Glock 25 automática que todavía se encontraba humeante entre sus manos y que sirvió entonces, para que mi entrañable amigo Festo, con una bala en la sien, su vida la decidiera terminar…

Roque Puell López - Lavalle

En el paraje de los sueños

  Quisiera salir muy pronto de aquél aciago encierro, que envuelve mi existencia. Debo ser libre como el tiempo y sembrar mi semilla en tu a...