sábado, 10 de enero de 2026

En el paraje de los sueños





  Quisiera salir muy pronto de aquél aciago encierro, que envuelve mi existencia. Debo ser libre como el tiempo y sembrar mi semilla en tu alma simple para que crezca y florezca como debiera. Te contemplo en mi recuerdo pero todavía me quedan delicados besos para mimarte y fijar mis ojos en los tuyos sin que nada puedas hacer al respecto. Sin embargo, sé que por ahora, moras en los valles de mi mente, aun en el desierto de la noche, pero no puedo hablarte por más que lo desee y menos tampoco, el querer dejarte...

  Mucho camino se ha hecho al andar entre el mar y el largo de mis pasos, pero deseara saber dónde estás, si en el mejor atardecer que contemplas o en la más fantasiosa ocurrencia que ahora piensas. No lo sé, dímelo tú que solo tengo nimios pensamientos para tí pero luego comprenderé tu misterio, quizá adivine lo que imagines y a sabiendas, veré entonces que tú ya no te acordarás de mi...

  Me agradó tu voz melodiosa y tu sonrisa que dibujó tu rostro. Extraño a ratos tus temores infundados cuando estás conmigo, pero alegras mi vida cuando me cuentas tus historias sin finales ni comienzos, tan sencillas como las palomas y que las tomo todas entre mis manos. Tienes un encanto especial cuando brillan tus ojos y cuando escucho tus sentimientos, son tan fieles y verdaderos, que no alcanzo a comprender...

  El espíritu libre domina tu voluntad férrea, tus metas inalcanzables las vives como quieres, timidona y sin reparos, adquieres lo que realmente sueñas. Algo que a mí me agrada, algo que deseo con todo mi corazón, vivir, volar, contar, amar, tenerte en mi vida y en mi cinturón donde blando mi espada. Pareces una niña y sin embargo, no lo eres...

  La soledad ahora me embarga cuando tus ojos me confunden en una extraña ironía del destino. ¡Increíble confesión! ¿Podrías conocerme? Quizá no porque otros recuerdos atesoras, otros mundos te apasionan y no sería mi intención la que te sostenga en tu solitaria existencia. Pensé que sería tal vez la incertidumbre o la incredulidad que no sabrías interpretar lo que quiero. Los corazones que se entienden se unen para poder afianzarse, los corazones como el nuestro vuelan en la promesa de sembrar con una raíz, un amor verdadero. 

  No es un secreto a voces que me inspiras una profunda ilusión. No es una falsa confesión el que te dijera que podríamos lograr el cielo sin tiempos ni sobresaltos. Seríamos como las hadas del cuento, ellas convertían la ilusión en una realidad, transformaban una alegoría en una verdad y un amor entre dos sería suficiente para dejar pronto el trágico mundo de la inseguridad...

  No quisiera demorar tu silencio, no desearía que pienses que esto es un invento, es solo el soñar de mi pensamiento que vuela muy alto y brilla intenso como un cometa lejano dejando centellas. Pero queriendo conquistarte para vivir un deseo y al final te lleves mil recuerdos por no tenerte, esperaré mi redención en un cementerio sin oferentes.

  Así pues, están las cosas, así es, como vive el mundo poblado de ilusiones rotas y deseos incompletos. Aflora ahora el instante del poeta cierto y enamorado, el aliento de un hombre enfadado y solitario, que espera con ansias en el paraje de los sueños, que lo tomes en cuenta para ser finalmente, tu compañero...

Roque Puell López - Lavalle




En el paraje de los sueños

  Quisiera salir muy pronto de aquél aciago encierro, que envuelve mi existencia. Debo ser libre como el tiempo y sembrar mi semilla en tu a...