martes, 29 de julio de 2025

La amiga que nunca tuviste

 

Revisando las hojas de una vieja agenda, pude encontrar tu nombre escrito hace mucho tiempo y una breve carta de amor. ¿Recuerdas cuando te conocí? Tú si sabías esconderte y si acaso quisieras verme hoy, me preguntaba. ¿Podrías saber si soy yo? Para nadie fue un secreto que en ese tiempo te marchaste al otro país sin decir nada y para mí solamente fue una ausencia larga y llena de sorpresas. Era un viaje que se prestó a varios comentarios, algunos buenos y otros inoportunos de la gente que te juzgó de indiferente porque tal vez, no te conocía.

Yo pensaba, que el tiempo te habría cambiado, pero nada que ver, tu vida transcurrió de fracaso en fracaso por tu asimilación equívoca a una cultura diferente. Pero fue anecdótico cuando nos encontramos en aquella tarde cuando almorzamos en el histórico distrito de Barranco. Recordamos la vida y los milagros de todos nuestros amigos. Tú hablabas de conocer mucho a uno de mis entrañables compañeros más ¡Oh desilusión! Terrible fue lo que de él me contaste y no era justo tampoco que la comparación que hiciste conmigo, haya sido inesperada pero como muchos, me eché a reír.

Entre vinos y mariscos, hablamos de todo. Sin embargo, la verdad era que yo adiviné entre otras cosas, que luego de la celebración, nos íbamos a ver de nuevo para la gran despedida. Nos dijimos adiós y estuve preocupado porque olvidé el momento en que me advertiste que en ese mes, lo tenías muy corto de días pues tu boleto de avión, estaba reservado. Pero te marchaste otra vez sin decir nada. Ni tan solo tuve una llamada del adiós necesario.

Pasado algo de tiempo, la vida nos juntó otra vez en una charla virtual. Fue así que observé de que tus ideas eran trilladas y sin sustento. Te lo tuve que decir porque ya me conocías de sincero pero otra vez te enojaste como en nuestro pasado combativo porque me invitaste “diplomáticamente" a buscar otras bobadas. ¡Quién te conociera! Me entró el indio o se me subió el apellido como lo quieras llamar y tres cuartas más arriba de mis frías palabras, te escandalizaron tremendamente. Impensable fue la hora que tuve de ti tantos desengaños porque rompiste los lazos amicales de muchos años por algo que era sin importancia. Pero eso sucedió y hoy lo recuerdo. Esas semillas del pasado, ahora son los frutos del presente porque ellas no germinaron ni en buena tierra, ni en los plantones inmensos de la tía Elena.

Pienso finalmente, que esas diferencias y emociones, siempre tienen sus momentos de debate o impaciencia porque aquellas ideas terminan sin rencores para conservar una buena respuesta. Aunque las mentes simples no pueden entenderlo, eso es sabido porque las más educadas suelen tener mejores propuestas para no terminar después en un disparate. Mi conciencia en ese momento, solamente inquirió en hacerme muchas preguntas. ¿Por qué? Porque los pensamientos educados nunca te preguntarán dónde naciste, pero algunos que no lo son, me recordarán con palabras inflamadas y ordinarias, que te olvides de esa "amiga que nunca tuviste", como si fuera un infortunio. ¡Cómo has cambiado señora!

Roque Puell López - Lavalle

A la nada y a la mar

 



                  A la nada y a la mar, los silbatos chiflan, nos dicen que es ya la hora de embarcarse, el viento golpea suavemente la embarcación y la brisa nos muestra el horizonte. Pero muchos me hablaron de la interminable travesía que nos iba a acontecer. ¿Acaso eras tú la que me esperabas? Todavía no encuentro en mis pensar, lo qué podría decirle a el amor que siento en mi pecho y que siempre supe atesorar. Quizás sea el más caro de mis sueños o quién sabe ¿Qué será aquello de lo que tú tienes para mí?

               Yo no sabré de lo que me espera; pero eso a mí no me importa, serán simplemente los días de mi gran aventura porque tú eres mi eterna novia, la que nunca me abandonó y tampoco yo. Pero así pasaran todos los temporales que se forman en el mar y aunque este mundo nada importante me pudiera dar, hoy estoy contando poco a poco las horas porque sé que no debo tardar…

                   A la nada y a la mar porque yo te descubrí en mis anhelos y al ser tú la dueña de mis pensamientos, tendremos que estar juntos por esos caprichos que nos muestra el destino. ¿Será en el mundo de mis deseos? ¡Muéstrame tú las evidencias!

                   Sin embargo, cuando te vea, siete llaves habrán de guardarte porque tú eres mi eterna compañera en el interminable abrigo de mi regazo y de mi azarosa vida. Pot eso, creo que debes saber que si se oscurecieran los cielos y si se acrecentaran las terribles tormentas de verte desnuda, tú serías mi mujer...

Roque Puell López - Lavalle


El juglar


A mí no me cantes porque yo no soy un mal estudiante y cansado estoy ahora, de tantos amigos mentirosos. Tampoco soy el soñador de causas interminables, ni restaurador emérito de las vidas medievales. No, no faltaba más juglar, hoy querrás convencerme de tus viejas y tímidas composiciones musicales ¿Por qué no me inspiras mejor con algunas vidas realmente excepcionales?

Por favor amigo, no me cantes al amor y no te esfuerces en despertar ahora mariposas en mi alma. La vida es siempre bella y por una flor negra, no se acabarán las estrellas. Si, se fue la bella ingrata, la que tanto amaba huyendo vomo el agua entre los dedos pero hoy ya tengo suficiente con mi gata. Ella siempre busca alcanzar la gloria hurgando mi sentir jugando en mi regazo y de esta manera, yo no podría tener así mi alma curada...  

No me cantes el cómo debo de ganar dinero, conozco desde siempre al comprador y al pícaro vendedor de idos sueños. Hoy quieren prestos, engatusarme con historias del exitoso ganador. Ellos procuran convertir al señor letrado y al señor ignorante, en un próspero comerciante. No gracias, como estoy me siento mucho mejor...

Pero si deseo amigo, que me cantes mejor a la vida plena y dichosa, insisto, mejor cántame de Dios. Busca en las fibras de mi fe y de mi constancia, un ejemplo real del amor. No me digas hoy que tú ya lo sabes todo y no tienes por qué engañarme. No confundas así, el amor verdadero con las peliculinas que hoy están de moda en un cine de vidas leopoldinas...

Canta que el amor que se ofrece al hermano, no se da con un mísero papel dando gracias. Tampoco con un "no tengo, que mañana te daré". Menos aun, con un "Dios te bendiga" porque Él, es siempre fiel. No, entona mejor que estas cosas, sean hechas con manos extendidas inspirada en las buenas obras y con un sincero desprender. ¿Quieres que te lo repita otra vez?

Roque Puell López - Lavalle



 

Regresó el importante


Se viste de gala la naturaleza, soplan los vientos, está de fiesta el firmamento, hoy ha acontecido el evento más grande, tu sonrisa volvió como antes, la felicidad te ha visitado, ha regresado "el importante" para llevarte a su palacio. No sales de tu asombro, no pensabas que en el mundo del mañana todo resulta al revés, lo que no pensabas se realizó, lo que no deseabas ahora lo tienes y si das amor, se habrá pues, de multiplicar. ¿Por qué entonces, tienes así el rostro? 

Te había conocido a orillas del camino, en las hondonadas de los ríos y me gustaba cuando le hablabas a los duendes y a los pajarillos silvestres. Buscabas un motivo para enseñar tus recientes tesoros, algunos de plata, otros de jade y de turquesa, más yo te ofrecía el oro de mi nobleza. Pero tú no necesitabas los metales, ni los lienzos entre los grandes, solo querías un corazón sencillo, entre los mortales.

Era difícil de creer y qué complicado sería encontrarlo, hoy no se hallan especímenes de esa rara naturaleza porque sí hay más rencillas, más candelas, más orgullosos que un buen vino o quizá una rosa creída por el camino. Sin embargo, las muchas aguas no podrán apagar la esperanza que tenías de encontrarlo. Te habías esforzado tanto sin preguntar, que tu ánimo pronto, nunca cejó de perseverar. Entonces tu abuelo Federico, antes de morir, te dejó un invaluable tesoro. Lo hizo después de muchos viajes y de grandes esfuerzos. Y eras tú la indicada, la más inocente, la más ingenua, la de un corazón noble pero en el fondo, una indomable guerrera. Así entonces, se fue tranquilo dejando su mejor legado entre las más buscadas princesas, pero solo una se hacía merecedora de tal deferencia.
  
Extraño fue que cuando abriste el pequeño cofre. Se encontraba una llave de oro que adjuntaba una pequeña nota que decía: “Con esta llave tendrás tu esperada felicidad, pero cuando la encuentres, ella te colmará de bien pero finalmente, desaparecerá”. Extrañada pensaste: ¿Cómo sabré quién es mi felicidad o que señal tendré de su llegada? 

Pasado el tiempo, muchos en el pueblo decían que había alguien misterioso que vivía en las cumbres de las montañas, seguramente por los quintos apurados de aquellas laderas. Su casa era una cabaña de madera, de tejas rojas, sus animales eran la envidia de los moradores de aquél lugar y sin embargo, todo eso no importaba pues en algún momento, habrían de salir los motivos de su razón. Pero él no te conocía, solo había oído de ti en la llanura de la quebrada y que solo sabías sonreír a quien te lo pedía. 

Entonces, cuando el hombre llegó al pueblo, algo cansado y temeroso, preguntó: ¿Quién habría de mostrarme el camino de regreso sin ser más que un inocente arriero que ahora estaría perdido? Y tú al verlo, le respondiste con sencillez las maneras prontas de encontrar el sendero que él tanto buscaba. Te escuchó y le atrajo tu espíritu y tu corazón. Sus ojos le dijeron que posiblemente eras tú la que él había escuchado hablar y decidió quedarse algunos días antes de partir. 

Pero pasó que una mañana, algunos malos hombres quisieron borrar la alegría de tu corazón. Intentaron robar tu inocencia a plena luz del día y sin razón. Tú te defendiste y sin que nadie que escuchara tu clamor crecía y luchabas hasta el final. Aquél hombre se enteró y llegó para defenderte. Blandió así su espada reluciente terminando así con la afrenta. Cayeron los granujas y a los dos, los llevaron a chirona.
    
Solo quedaron miradas, no hubieron palabras y no bastó el agradecimiento, algo distinto nació en el brillar de los ojos... ¿Acaso no se habían dado cuenta que eran el uno para el otro? 

Y sucedió que te enamoraste tanto de tu salvador, como él de tu candor. La clave de oro entonces, abrió la cerradura de su corazón y aquél legado entonces, se cumplió. Pronto aquella joya, dada por el finado, por fin no se pudo encontrar. Ya no era necesaria porque el amor triunfó. Tu sonrisa regresó como antes y "el importante", te llevó a su palacio. ¡Qué tal encontrón!

Roque Puell López - Lavalle







 

Lupi



    Saber que pasaron los años y hoy, suman algo más de veinte. Tu guapa hermana y yo nos encontramos empezando a recordar nuestro vivir en aquél edificio inmenso, lleno de anécdoctas para gente realmente distinta. Era "para los que llegaron tarde", como dijera Gerardo Manuel, un desaparecido presentador de Telwvisión. Vieras como nos reímos de las ocurrencias de nuestros amigos, tan distintos ellos y dispares. Era hasta cierto punto gracioso porque en aquella en época tu hermana venía del colegio y todos la conocíamos, pero ella no miraba a ninguno. Solo salía von tu madre y no hablaba con nadie o menos saludar porque las sonrisas que ella tenía, nunca fue amical.

  Y entonces, la que no habló ayer se convirtió hoy en una audaz parlanchina, tanto que una vez me contó que tú le hablaste de mí, como si fuera tu hermano mayor No lo tuviste al vivir rodeado de mujeres. Sin embargo, éramos amigos y aunque no nos veíamos tan seguido siempre que podíamos nos íbamos a jugar a los nacientes juegos de pantalla con tan solo un sol. Así las cosas fuiste creciendo, eras un chiquillo y yo un joven algo mayor. Pero me di cuenta luego, que eras un embustero y un aprendiz de malvado pero mostrabas un corazón de galleta que a muy pocos de nosotros, nos pudiste convencer.

  Pero al paso del tiempo,, me dijeron que te habías casado cuando nosotros ni pensábamos pero muchos nos fuimos del gran edificio. Más lo tuyo fue bueno y tuviste una hija. Al final no la conocimos, tú habías cambiado y aparentabas ser el gran señorón con tu terno y tu maletín, todo un empresario. Nos enteramos después que aquél casamiento fue solo una quimera y de pronto, todo se acabó. Seguiste tu vida y yo en la mía hasta que nos encontramos en el parque, tú el agrandado bebiendo ron y yo alegre de verte de nuevo. Conversamos más de ti en tu alegre forma de vivir porque en ese momento, Baco había hecho de ti un loro imposible de callar.

  Pero un día recibí otra noticia. Habías partido de este mundo sin más legado que tus anécdotas y un ataque al corazón. La juerga había jugado sus cartas, tú no le pudiste ganar y así sin pena ni gloria te fuiste. Dizque las malas lenguas que fue a la hora del bañarte. Tan joven y tan muchacho pero no lo supiste superar, ya no importan los motivos ni el por qué no pudiste parar con aquello porque al final la pelona te hubo de llevar. Yo me entristecí por la noticia, pudiste ser mi hermano menor, el que nunca tuve por tu forma de amistad. 
  
  Me dijeron por ahí que fuiste mi engreído. A veces me puse a pensar que era cierto, porque cuántas locuras me contabas y yo en silencio me reía pero al fin te tenía que aconsejar. No te preocupes que a tu amigo le vienen esos años idos que cuando pasa por el barrio, siempre te recuerda por tu pasada forma de jugar.

  Hace algunos años vino tu hermana Helga de Alemania y fue todo un acontecimiento. Tantos años que no sabía de ella y sin embargo, tuvimos la oportunidad de vernos para volver a las añoranzas. Nos pusimos de acuerdo y fuimos al Camposanto a visitarte. Ahí estaba tu placa, sencilla y al ras del jardín, elegante, sobria, indiferente, primera vez que la veía. Nosotros te dejamos muchas flores, ya no te podías quejar. Hablamos de ti, recordamos lo que fuiste para nosotros y que alegría fue para mí encontrarte de una forma más discreta, silenciosa pero grande al recordar los tiempos de nuestra amistad...

Roque Puell López - Lavalle


                                                                                                                                                                 





Conceptos


// La vida no consiste en la edad que pretendes tener, pues no los llevas todavía y estás muy alegre por este acontecimiento // Pero el día de mañana, ¿Los querrás tener? // Aun así, aunque no lo quieras, volverás nuevamente a empezar… // Así es la eterna noria del inconsciente //

// No juzgues nunca en tus caminos, al hombre fuerte que frente a ti, sabe más que tú // Pero sabes muchacho, él tampoco te menosprecie y sé sabio // Contéstale como merece su necedad // para no ser como él cuando proteste // y menos aún, cuando le digas la verdad //

// A veces, el pobre de hoy, te muestra siempre que él no tiene bandera // y con sus palabras zalameras, quiere ganar tus sentimientos o tus rencillas para algún propósito. // Será tal vez // para que no veas tú su mentira // y creas siempre en su desgracia sentida…//

// Verás que el vivo consiente mucho en tus justos y airados reclamos // y recibirá de pronto, tus mejores regalos // pero tú ingenuo, extraviarás tu camino al momento. // Mejor sería que no vayas a tu casa y no cambies lo que otros piensen de ti // porque el dinero y las falsas promesas, no te buscarán a tí //

// Bueno es pelear fiero por tus convicciones // si no eres todavía, el paladín de la justicia // pero no seas conformista y sin corazón // haz lo justo con entendimiento // no un todo poderoso sin razón // porque hay muchos que dijeron de ti… // ¿Un tontorrón? //

//Ponte ahora los zapatos rotos de tu amigo // Verás lo que la verdad te muestra // Solamente sé tú generoso y consecuente // Acabarás siendo muy hábil e inteligente // Pero no escuches al mundo para que seas como ellos // Sé tú mismo // con una opinión consciente y verás qué bien se siente, calzar, un cuero diferente //

// Cásate luego con la mujer de tu juventud, con la de tus momentos bonitos // pues más valen dos que uno en este mundo incierto // Hallarás la vida buena con los hijos y tus nietos // Tendrás éxito si sabes usar tus neuronas // más si solo te vas a valer de tus pasiones y locuras, // después no le eches la culpa a tus hormonas...//

// Acuérdate hoy del Creador en los días de tu juventud y no seas sabio en tu propia opinión // porque vendrán los días malos // y no tendrás en ellos contentamiento // no verás así quién te escuche así vivas en tu castillo // y a los amigos que desees que te ayuden, cuando estés ensimismado en tus pensamientos y después digas: /// no tengo en ellos contentamiento…//

Roque Puell López - Lavalle





domingo, 20 de julio de 2025

Pena dura y pecado

 


  Solo el tiempo descubre intenciones, solo el bosque dice la verdad. La vida manifiesta lo que quiere pero el hombre decide a qué aferrarse. De la profundidad de las montañas, brotan las decisiones que muchos la toman como una realidad mientras otros quizás busquen un trozo de ingenuidad. ¿Para qué? Para que a todas luces, todos encubran la justicia. 

  Entonces, la respuesta puede llegar muy lejos más ella entrega solo las complicaciones en lo que se había anhelado en medio de una falsa bondad. Los más cándidos creen que su delito lo pueden borrar, pero las sombras que sembraron, no tardarán nunca en hacerse retornar. Dispuestas así por el viento, abrazan el alma, el espíritu y la voluntad, con el fin acsso, de que surja la honestidad.

  Y el hombre pobre, pobre, se da cuenta que hacía mucho tiempo que sus valores se habían ido. La decencia y la virtud se confabularon juntas para desaparecer entre las nieblas del olvido y la ingratitud. Así pues, el hombre convertido solo en un peregrino; sediento de poder y esperanza, busca extraviado el aliento divino. Quiere ser como el ave Fénix, quiere despertar al nuevo destino, porque sabe que si no lo encuentra, morirá finalmente... entre los brazos de la pena dura y pecado. 

Roque Puell López - Lavalle

lunes, 7 de julio de 2025

Entre tanto

 

  A otra tumba llevas las flores recién cortadas, hija de las circunstancias, a otros duendecillos compartirás el aroma de tus deseos no cumplidos. Ellos hacen ruido como el eco de tu indiferencia en las palabras que no pronunciaste o en los recuerdos idos que alguna vez tuvimos. Frías son las mañanas porque no sabes dar un beso porque es mejor callar lo que piensas porque no decir nada es tu vergüenza. Fría también es mi soledad que me alimenta y me sustenta para tener un motivo más para recordar otras viejas desavenencias.

  El hombre admirable de antes, ya no existe porque hoy es solo un muñeco de trapo, un payaso colorido que llora de tus incontables caprichos. Algo pasó de repente en nuestras vidas pero yo siempre fui optimista y tú eras la mujer fatal. Grandes pensamientos fueron los que anhelábamos pero te marchaste con tus ojos altivos, huiste lejos de un amor naciente, no construiste un bonito romance que pudo ser tan fuerte con tan solo un chasquido. ¡Te olvidaste tan pronto y sin vacilar, que quizá pudimos ser el futuro diferente!

  Decían algunos que fuimos los mejores amigos y los mejores actores porque nadie se daba cuenta que nuestra lucha era tan especial y tan cruenta. Pero las vicisitudes de siempre borraron el cariño que me tuviste. Igual se acabaron los temblores del encuentro y el corazón fiel que me regalaste porque hoy ya no se preocupa de lo que siento. Ahora escucho tus ironías que no me hacen mella y que no contentan a nadie. ¿Hasta cuándo pues, he de tener esta sinfonía? ¿Hasta qué momento he de tener que soportarla?

  Será hasta que te canses de mi osadía por quererte con esa falta de perdón en el susurro de tu ego o en tus palabras que algún día pensaste y que ahora no las puedo escuchar. Pero me preocupa a veces el no saber a ciencia cierta con qué rama de árbol puedo cobijarme o con que otra debo defenderme porque te encargaste tú de no creerme que todavía te amo. Será una nueva ley que se promulga. ¿Un nuevo mandamiento? O tal vez sea la letra áspera de una sentencia a un fallido amor, que hoy no se explica...

  Se ama con lo que no tienes y se quiere con lo que sientes, pero hoy ya no heredarás la fortuna de mi sentimiento porque acumulas un trabajo impuesto y es un cumplido si saludas a tu amor herido que no busca ayuda pero a mí sí me exiges cuando me ves de lejos y murmuras cuando ya me estás perdiendo. ¡Quién te entiende! Otra vez vendría la rutina del no me acuerdo, o que lo confirme el Eterno ¡Quién sabe! O aparecerían de repente, las miradas indiscretas en el caminar de la gente indecente... ¿Y? 

  Y mi lugar quedará vacío o esperarás hablar cuando exista la oportunidad.  Seguro que yo olvidaré mi pesar en un día cualquiera, anhelaré otros cuerpos para no ver el tuyo y le preguntaré a Valeria si me cree que la amo con tan solo verla. Me aturdiré al fin y al cabo para encontrar la felicidad negada. Entre tanto, mi alma se quedará solitaria porque ella se fue hace tiempo, pero la extrañaré otra vez... para no pensarte...

Roque Puell López - Lavalle


domingo, 6 de julio de 2025

Mi último poemario

 

  Habías vuelto después de un largo tiempo de las europas y fue tan corto el momento de vernos. Ni siquiera fuimos a visitar al mar como habíamos quedado, sólo lo miramos de lejos, desde el malecón de la media luna, viendo solo a las aves volar. 

  Qué belleza vieron mis ojos, cómo habías cambiado, siempre con tu carita de niña curiosa al encontrarte conmigo y tus ojos grandes, capulíes, de tanto soñar. En nada se convirtieron las horas que hablamos y aunque la conversación ya no era como la de antes, aquella que se dió cuando los dos nos buscábamos, fue excepcional. Pero qué carácter, esas historias, eran así nuestros gratos recuerdos, y que se convertían en paradójicos, cuando era difícil de crecer.

  Sin embargo, ya no éramos los adolescentes y ya no estábamos solos, pero conservamos la alegría, el cariño, la paz de ser unidos y el de querernos mucho como se hacían los tiempos. Es una verdad manifiesta, es una sinceridad espontánea, un quererte como eras y tú de quererme como quisieras. Pero ese día tú te tuviste que marchar luego de ir al Paseo de aguas, luego de saber abrazarte y tomarte de la mano como antaño, en aquella cálida noche veraniega de ese mes.

  Y volaste en medio del cielo oscuro de la tardía estación. No sé en cuántas lunas vendrás, ojalá que no sea en nueve años, ni en nueve meses. ¿Por cuánto tiempo me dirás? Cuéntame hasta entonces, de aquél día en que no te vi partir. Ni una despedida, ni un quejido de pena para mí. Es el destino que nos separa, es el inmenso océano que ya no significa nada, solo es un pálido reflejo, convertido en un recuerdo para ti.

  Pero qué lata la mía, no estuve ese día en el Aeropuerto. Ahora mis pensamientos se fueron contigo y mis preguntas también. No te olvides de la invitación para tu boda, espero ir, en mi lejano sueño, en mi viaje imaginario para no quedarme en aquél adiós que no se consumó. ¿Te podré escribir? No lo sé pero te llevaste mi recuerdo y ni siquiera mi último beso extraño, pero tampoco mujer, mi último poemario…

Roque Puell López - Lavalle

Almanzor

 


  Las callecitas eran delicadamente empedradas y las casas estaban sumidas en el silencio de sus pocos habitantes. La indiferencia de la gente del campo, era una característica de su costumbre pero el lugar en sí se pintaba lleno de verdor por las lindas flores de diferentes mstices además de una incipiente fauna silvestre

  Sin embargo, se escuchaba solamente el ulular del viento que parecía perdido entre las montañas y entre las quebradas asonantes que las rodeaban. Pero así las cosas, entre la soledad reinante y las puestas de sol, vivía Almanzor.

  Este personaje singular, melancólico y exiliado por propia voluntsd,  vivía años aquí.  Callado como era, encontró en la lectura y la pintura, las cruentas batallas de su conciencia, las preguntas de su yo ensimismado por los colores vivos y en algunas ocasiones por las letras de un viejo libro de aventuras medievales que siempre devoraba hasta altas hora de la noche.

  Pensó quizá que podría construir una vida distinta si quisiera, pero la acabaría de terminar en el ocaso de su voluntad, dándole así un respiro y así, poderla terminar. Entonces, surgiría la rebeldía dentro de su interior pues creía que él era el dueño de la vida porque en ella podría darle a imaginación o a los personajes de su lectura, un futuro prometedor sin menoscabo de un compromiso. 

  Así pues, el pueblo podría haber sido muy solitario pero él lo miraba con desdén porque la quietud de un cementerio era su mejor inspiración y sin embargo, poco o nada le importaba. 

  Fue en esas circunstancias que en su prolífica imaginación, una espada resplandeciente bajó del cielo en una forma amenazante y él no teniendo alguna defensa, cayó de bruces. ¿Era una alucinación? ¿Estaría soñando despierto? ¿Se habría vuelto loco? Eso pensó y levantándose, arremetió con ira y desconfianza pero gritando desaforado: “¿Acaso tienen ustedes una misión para mí para que tengan que mandarme solamente una espada para liderar? Hubo entonces un silencio, una quietud insoportable y no hubo por supuesto una respuesta. 

  Él no se inmutó, parecía que conocía el origen y el motivo de tremenda experiencia. Sin temor entonces, tomó la espada que estaba incrustada en la tierra y quiso alzarla hasta el cielo creyendo así tener una revelación inmediata ante su osadía, pero descubrió que una fuerza invisible llenaba su ser y oyó una voz profunda que le decía que debía de conquistar no el mundo de su alrededor, sino los propios abismos de su ser. Descubrió entonces que era su desesperante soledad que se encontraba centrada en el ego de su propia existencia. 

  Vio después que no eran los tesoros extraños que debía arrancar de otras tierras, no, ahora tenía que enarbolar sus propias banderas y pelear las batallas de su propios pensamientos que ahora lo angustiaban. Al saber esto, no pudo sostener más la espada entre sus manos y cayendo otra vez bruscamente hacia atrás, quedó  invadido de en un profundo sueño. Las horas parecían interminables, nada parecía cambiar pero anocheció rápidamente y así la luna llena, reinó... 

Al día siguiente, unos pastores lo encontraron casualmente y asustados fueron hacia él y lo vieron maltrecho. Lo reanimaron echándole agua fresca en su rostro y el escritor pudo sentir recién una tranquilidad que invadía su alma. Luego sonrió dirigiendo su mirada al cielo y los pastores se sorprendieron no creyendo lo que le acontecía. Almanzor había sufrido una terrible depresión y no estaba ecuánime porque al parecer, se había vuelto loco...  

En ese instante, fijó sus ojos al pueblo perdiendo su mirada en el inmenso bosque.  Sin decir una sola palabra, cerró sus ojos para siempre sintiéndose feliz de haber conquistado, a quien un día, lo abandonó…

Roque Puell López - Lavalle

Vuelan las palabras



    Las palabras dichas con desamor y con medias verdades, son las que causan decepción y tristeza por quien las dice y las recibe. Por eso cuando aquella deslealtad se guarda en el tiempo saliendo después a la luz, brota la desconfianza. ¿Quién es el más necio como el que quiere ser más justo? Porque es igual si defendiera a la verdad con tenacidad porque tarde o temprano merecería el amanecer de un nuevo día, pero no necesariamente por sus palabras vanas y escondidas. ¿Quién es el más injusto como el que habla de sufrimiento cuando afirma que él no puede amar? Que la carencia de aquella virtud no se mella por la deshonra sino por un egoísmo disfrazado de piedad. Así el ego en su contentamiento, se gobierna así mismo y de ese alimento engañoso, muchos dicen vivir felices.

         ¿Quién hablaría hoy de las vanas palabras recibidas con rencor? ¿Quién se quejaría del fruto del desamor? Nadie, porque cuando los agravios cesan, ahora no parecen terminar. Pero hoy vienen los dizque moralistas de quienes no les importan el respeto y los valores, creyendo así tener el derecho o la libertad de criticar al resti. Si las acusaciones en el juicio, se le imputaran al verdadero culpable, bien hubiese motivos suficientes para condenarlo. ¿Por qué habría de ser perdonado? Pero si se trataran de esas culpas absurdas, más las mentiras sin ninguna base de razonamiento, la justicia se tornaría ciega y desequilibrada.

        Pero así las cosas, los pensamientos rectos y los corazones justos, parecieran ser inútiles. No existe cura para los demás sermones, ni existen libros para tales acciones. Lo que vale es la conciencia desligada de las tendenciosas mentiras y la actitud necia de los contendores. Lo que cuenta es la esencia misma del amor al ser humano sin pretextos ni excepciones pero ero si se pierde o se niega la realidad, ¿Quién la podría encontrar? Más la fe no se quebranta y solo espera para el bien o para el mal. 

       Lo que se siembra al fin en las almas, una cosecha tendrá que brotar, un tallo habrá de nacer y alguna flor tendrá que prevalecer, sea en la vida de bondad o sea en sendero de la maldad. Tal vez ocurra en el más absoluto silencio o quizá lo veamos en en el bullicio, pero siempre habrá consecuencias, aquí mismo y en la eternidad...

Roque Puell López - Lavalle

Y solo se fue conmigo

En la noche de ese silencio, la luna reinaba y quiso ella llenar mi frágil deseo, pero al contemplar yo la fría oscuridad, fui extrañando tu...