Un día, queriendo saber quién era Jesús, fui a los acantilados de la costa y encontré a Juan, el anciano que tanto lo amaba. Solícito a mis preguntas e inquietudes, me respondió:
- Jesús no fue como Buda, el sabio Confucio, Sócrates el filósofo o el famoso Platón. Ellos fueron hombres que hasta hoy nos deslumbran con sus pensamientos. Pero si no lo sabías, jamás resucitaron de los muertos como el Maestro; te aseguro que seguirán allí, entre los espíritus perdidos, durmiendo eternamente en sus tumbas…
- Jesús no es una emoción intensa ni un arrobamiento que inunde el alma limitando el pensar para sentir solo una gran emoción. No… Él es el Señor de la vida, que vive en mi ser llenándome de Su paz inmutable, aún cuando lleguen las tormentas de este mundo. También me da la convicción de que no está muerto, que hoy aún vive…
- Jesús no es la reencarnación de seres que ya murieron, ni me permite vivir como ellos como si fueran espíritus en cuerpos de animales. Eso no es realidad; no existe tal cosa, porque yo sé que él me dará una morada en el cielo, donde le veré cara a cara y me esperará con los brazos abiertos…
- Jesús es quien ama y protege a mi familia, y no desea que nadie los desvíe por vano conocimiento o por atajos que nos alejen del único camino que conduce a Su Padre. Él es la verdad que muchos, por ignorancia, no conocen ni creen, pero también es la vida que experimentaremos junto a Él para siempre…
- Jesús no vende cuentos, fantasías ni pretendidas sanidades que engañan a muchos a cambio de donativos para tener salud. ¡Cuántos mercaderes y mentirosos de la fe hay, verdad?! Él sana tus heridas, hace milagros para salvarte, no cobra dinero por sanarte; pero también te llevará pronto a Su presencia si estás sufriendo…
- Jesús es aquél que me hace empresario y digno de un mejor salario cuando soy generoso y justo con mis obreros, sin malgastar el dinero ni usarla a mi antojo. Si trabajo con ahínco y no soy usurero, cumpliendo las leyes, Él me prosperará en todo lo que necesite, para que mi familia tenga seguridad y provisión, porque Él es fiel…
Luego de un buen rato de conversación, volví por mi camino y medité en lo conversado. Donde las dudas me alcanzaban y la ignorancia había instalado su tienda, esta sencilla forma de explicarme la verdad me hizo comprender mucho de mi ser y de mi pensamiento.
Así me di cuenta de que, aunque recorra el universo o busque saber mucho, al fin sabré quién es Jesús…
Roque Puell López - Lavalle

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