sábado, 4 de enero de 2025

Tú jamás podrás olvidarme

 


Meditaba en mis pensamientos a la luz de unas candelas en mi mesa y luego de algunos instantes llegué a preguntarme seriamente: ¿Podrían todos olvidarme? Después de una larga pausa exclamé: Pienso que los hermanos, las hermanas del Nombre, la esposa, los hijos, la pareja lejana y los amigos, sí, todos lo podrían hacer en algún momento. El amigo se pierde en el transcurso de alguna conversación, quizá en el recuerdo de lo que él hizo o en las circunstancias que se dijeron con algún sentimiento. Así es el tiempo ¿Verdad? Cuando todo lo que construimos se acaba, también se va la amistad, solo queda dar un paso al cielo y quizás esto, tampoco ocurra en el momento.

A la pareja también se le puede ir el amor, pueden ser los años, los cambios del carácter, la soledad o el resentimiento y… no lo sé, tantas cosas nos pueden acontecer a la mayoría de nosotros. Pero ya no es lo mismo, la ilusión no existe, la belleza y el deseo se extraviaron en la añoranza de que el tiempo pasado fue mejor, en fin, para qué seguir. ¿Dónde estaba el perdón entonces? ¡Ah! Este antídoto de seguro ya no fue considerado, se alejó así de la solución al problema y dejó de ser un buen remedio para arreglar las desavenencias.

Luego vinieron los hijos que se olvidaron del padre cuando crecieron y nadie se dio cuenta. Se acabó el “te quiero pá” y ahora son los briosos corceles, jóvenes desagradecidos algunos y otros son los que vibrando como cascabeles se preparan para un futuro que es diferente al tuyo. La vida de ellos son ahora sus ideales, cambiar el mundo es su consigna, tú les enseñaste cómo hacerlo y ya solitos sin el consejo sabio, se las buscaron. Pero lo que es nuevo hoy, revierte para su mañana en una esperanza. Y aunque ahora no haya nietos o tal vez te sientas rodeado de ellos, ya quieres que sean como tú, con tus mismas aventuras y aciertos, con la misma madurez que te corona. ¡Qué iluso eres! Sería el cielo conquistado por tu esfuerzo y aun así te olvidarían de ti cuando se enteren que el abuelo al final descansó para siempre de sus afanes.

¿Y la mujer que te dijo en el lecho que su amor era infinito y que nunca te iba a cambiar por otro? Pues se perdió en el bosque de su propia inmadurez. Solo fueron sus anhelos y sus sueños de adolescencia frustrada. Ella fue tan sentimental, tan mística como el cuento del "príncipe feliz" y solo su pretendido amor eran vanas palabras, vacíos existenciales, enamorada del amor pero no del caballero que respetó su pureza y su tristeza.

Ni pensar en la que huyó de ti sin valorar tus sentimientos y que cobardemente se alejó sin alguna explicación por la gran ofensa de sentirte por su vida responsable. Pero sabes, eres un ser humano, finalmente te perderás en el laberinto de lo bueno o quizás de lo imposible pero no sabrás lo que dijeron de ti y ni se acordarán de tus buenas intenciones así te hayas enamorado sinceramente de ella. ¡Qué desilusión!

Luego hace su entrada la muerte, aquella que siempre llega a la hora y el tiempo exacto. Ella convierte al ser humano en un inmoral porque se lleva lo mejor de él. ¿Y lo que se construyó con las manos, para quién será? Vendrán los falsos amigos a llorar por la amistad perdida y en silencio solo fueron los grandes ausentes en las tamañas heridas de la vida. Luego se buscarán a los hijos por las posesiones pero quedaron inconformes porque el finado, se burló de ellos y no les dejó testamento.

Y aunque yo crea que al término de mi vida yo visualizara miles de motivos para no avanzar, seguiré siempre adelante sin mirar atrás. Sin embargo, otra vez me hago la misma pregunta en la soledad que me visita hoy y en la herida que hay en mi corazón envuelto en un manojo de clavos: ¿Pueden todos olvidarme? Sí, todos pueden olvidarme, pero Tú jamás mi Dios, Tú jamás, podrás olvidarme...

Roque Puell López - Lavalle

 

 

 

 

miércoles, 1 de enero de 2025

Sin saludar


    El amor que profesan los soldados, siempre es firme hasta el final. Fíjate que el arte de la guerra requiere valentía, consecuencia y lealtad. ¿Lo sabías? No lo creo porque en aquella circunstancia; yo nunca pensé que cobardemente, tú me ibas a disparar. Puedo saber después de esos años ¿Por qué? Yo entendí que tu sonrisa era sincera, sin ningún atisbo de falsedad. Nuestras palabras y pensamientos no eran fantasías, eran conceptos mágicos que se unían y se solazaban en un bonito encuentro de amistad. ¡Quién sabe para algo más! ¿Me decías la verdad? Me doy cuenta ahora, que no fue así...

    Tú razonaste de tan mala manera diciendo que mi muerte, no fue una realidad, que era una falacia, la molestia para tu alma virginal. Cortaste los hilos de una amistad, imaginaste cosas que solo una niña piensa y que tiene miedo de encarar. No escuchaste razones, buscaste pretextos, te enojaste por las dádivas recibidas y solo creíste las palabras de quien te dije que no deberías confiar.

    Tú sabías que el amor existe en muchas formas y en vanas maneras porque en la vida, "unas son de cal y otras son de arena" como dice el refrán, pero fue tu necedad la que no supiste manejar. Me quedaron malos recuerdos de una niña malcriada, sin sentimientos y sin ninguna honestidad, más ahora, ya encontré mi buscada paz...

Roque Puell López - Lavalle 

Santiago



    El sol quiere quedarse pero el año estaba viejo. A través entonces del clima insufrible, inseguro y caprichoso, el peregrino sube por las montañas de su imaginación que más parecía eterna que ingeniosa. ¡Nada queda delante de él sino las dudas y preguntas! ¡La cumbre o el abismo! Aún detrás de todo ello surgieron los valles, los riachuelos pródigos de aguas cristalinas, quizás vio una mejor noche tachonada de estrellas, si tal vez creyó en un año feliz o una primavera de esperanzas para alcanzar sus sueños. “No sabemos lo que será mañana”, dijo Santiago.

    Pero con frecuencia sabía él, que siempre estuvo en el comienzo de un deber, en el inicio de lo que muchos definen como oportunidades y Santiago no era ajeno a eso. Tenía un barco en el mar pero al izar las velas no había viento y él lo necesitaba listo para conquistar sus más caros deseos.

    Así mismo no cesó de bregar, insistió en en su ímpetu inquebrantable pero la innoble muerte vino sin avisar a su encuentro quien disfrazada de alguna ninfa, entremezclaba el recuerdo y la ironía, para destruirlo pero tampoco cejó de acosarlo. Sin embargo, no contó que la rebeldía de Santiago traducida en el enojo y el coraje, supo arremeter ante la lisura hecha para ahogarlo. Nunca pensó el peregrino en semejante batalla, en el antiquísimo encuentro de dos mundos y donde solo los violentos arrebatan el reino de los cielos.

    Despejadas las dudas y quebrantados los puentes de la ignominia, luce en el horizonte la contienda deshecha pero finalmente vencida. Brumas oscuras del desorden, luces brillantes de la victoria adornaban el cielo o lo que quedaba de él. Pero el peregrino con la sonrisa cierta y el corazón agradecido, no tiene palabras para loar a Quien le dio la victoria a su enemigo. Al final del camino y con el cuerpo cansado en un aliento próximo a la muerte, Santiago mira al firmamento nuevamente. Pero esta vez languidece o tal vez duerme, quizás para no despertar jamás, sin darse cuenta que habían crecido nuevos senderos en el desierto y el nacimiento de ríos en la soledad…

Roque Puell López - Lavalle

https://www.youtube.com/watch?v=aHp_L7gjxXU



domingo, 15 de diciembre de 2024

El almacén


    Ayer te vi caminando cercana a la puerta gris de aquél viejo y cercano almacén. Fue una casualidad en horarios de la tarde o del día, no lo recuerdo. Pero es verdad que yo pensé en ti, al inicio de la mañana. Entre todas las correrías de mi colorido barrio, tú te mostrabas como la más indiferente. Sé que te mirabas como muy lejana y ausente, posiblemente se perdían tus pensamientos en la nada, quizá era por el aroma próximo de la noche o por el tenue color de la oscuridad. Pero tú, sí te extraviabas impávida, sola, sea por los bocinazos de los autos que bullían tan cerca tuyo o quizás no te dabas cuenta. A veces me preguntaba osco de tanto en tanto, ¿Por qué no perfumaste mi vida? Mi existencia estaba tan vacía que mi corazón solo con mirarte, quiso más calor que destino. Pero tu  semblante aquél día, superaba mis cavilaciones al conocer que vivías sinsabores y esperanzas yertas. ¡Me inspirabas a quererte así aun por mis propias tormentas!

    ¿Por qué anhelaría yo que no te fueras de mi vida? ¿Por qué te asombrarías? Pensé que era porque los dos éramos almas silvestres en el amor y en lo mágico del mar. Tal vez por creer yo en la libertad y no en los nimios cuentos. ¡Sí! Quizás hubiésemos sido felices pero tú... ¡Eres tan huraña! Pues aunque no me sonrías y huyeras de mi presencia, ¡Tus secretos serían míos así me faltara la conciencia!

Roque Puell López - Lavalle

martes, 26 de noviembre de 2024

Mariánn...


Aquél fin de semana, en la campiña alegre de la mañana y bajo la sombra del manzano silvestre, me dijiste reservada, tu nombre, entre las angustias de mi ser enamorado. Así extrañado, yo te conocí donde fueron testigos las quebradas rumorosas y el silencio de tu volcán dormido pero que en algunas ocasiones nos regalaba un poquito de temor cuando despertaba y se estremecía sin ningún reparo.

Y entre tanto al contar el momento, con el ruido del rio que adornaba el cuadro, también me regalaste tu mirada serena, sencilla y tu sonrisita sin par. Quedé entonces azorado por tu sinceridad que afloraron mis sentimientos inseguros y escuché a mi corazón decirle al tuyo, cuán grande sería mi respuesta si fuera así mi amor correspondido. ¿Será tal vez que en ese instante, no me pude dar cuenta?

Pero triste estaba yo y tú tan contenta de conocerme, de saber algo más de tu amigo que dormía pensando en ti. Pero en esas eternas madrugadas, yo descubrí ensimismado que todavía vivo la ilusión de tenerte pronto antes del amanecer. Quizás entre las oscuras noches del frío serrano y la luna tachonada de estrellas, ellas alumbrarían seguramente las intenciones de mis palabras para después darte un beso apasionado e infantil…

¡Ahhh! Pero la distancia encuentra su cómplice en las entrañables esperanzas y aun así ellas no conocerían todavía qué habría de acontecer si solo por ese día, mis emociones otra vez querrían vivir. No, no soñemos ahora en castillos medievales porque hace mucho que esa atracción tuvo su nacimiento entre dos almas solitarias, ansiosas de un amor y fúlgidas de querer ser felices. Pero luego nuestro ser despertó y no tardó otra vez en encontrarse.  

Así las cosas, en el día menos pensado, miraré al sol brillante en toda su plenitud, recordaré que mi amor sincero te dio mi calor sin reparos y preguntas. Por eso, mañana sería tarde si no te lo dijera hoy. Que eres la mujer que tanto esperé, la que sueño cada noche con la calidez y sencillez de tu sonrisa...

Roque Puell López Lavalle



lunes, 25 de noviembre de 2024

La verdad


¿La verdad se encontrará entre los acaudalados? No se necesita nacer en cuna dorada para tomarlo como una virtud. No se necesita ser pobre para expresar los criterios de la humildad. Es más bien un valor que se enseña desde la niñez y entre los que son sensibles y que no acaba necesariamente en la ancianidad.

Además, tenemos pruebas en la historia. Mario Vargas Llosa, dijo la verdad al pueblo y perdió las elecciones por ingenuo. ¡Trágica sinceridad! Los persas le dijeron la verdad a Leónidas: "Que el cielo sería cubierto por sus flechas para derrotarlos en sangrienta batalla" y así fue, todos murieron peleando bajo una terrible realidad. Aquellos que la dijeron, fueron vistos como seres extraños, sacados quizás de la oscura noche pero lapidados por semejante temeridad. Su legado fue grande porque hicieron de su vida una convicción, más su existencia fue plagada de injusticias donde no existió la razón.

No así, los necios que confunden el derecho con el reclamo y al enemigo con el resentido. Al trabajo lo denigran y a los amigos los traicionan porque su aparente sabiduría no puede perdonar. No entienden que la vida les pedirá cuentas, pero al final no se llevarán nada. Morirán solos en el olvido de su gente, entre las tristezas impuestas por las costumbres y no porque lo anhelaran sinceramente. Descubrir el injerto de la mentira con la verdad y de la villanía en la nobleza, es costumbre de los hombres que no han entendido que este mundo no ha encontrado todavía su pedestal.

Así estamos a sabiendas de las mentiras, inundados por fuerza de la costumbre donde nacen los derechos, pero no son dados por el raciocinio que promulgue una Ley. ¿Quién podrá entonces salir de aquél lodazal? La razón y la virtud se encontraron, el amor y la conciencia se abrazaron, pero el sentimiento y el conocimiento no siempre se comprendieron, sería más fácil callar y faltar a la honestidad, así entonces no se podrán comprometer para quedar en paz. Pero el hombre que al hablar de sí mismo no se engaña, es un hombre sabio y por ser sabio, también es humilde. Más si no nos decimos lo que debemos corregir ¿Cuánto de imposible sería pedirle a nuestro prójimo que a la falsedad no debería de sucumbir?

Sin embargo, encontramos todavía algún remanente de fidelidad, alguna actitud de escondida bondad. Ingeniosos algunos que saben decir lo que piensan sin faltar a lo que ya está escrito. No por eso cambian si alegan tener esperanza de encontrar acierto a su intención. Fieles son las heridas del que ama pero si está el amigo para aprender que no todo en la vida es oro, podríamos decir entonces que el hombre ha encontrado lo que le falta. Algunos le dijeron a él lo equivocado qué estaba con su vida, pero era necesario para el aludido, descubrir la ignorancia en que se encontraba. Quizá hallaría más oscuridad pero él jamás podrá olvidar que alguien, si le dijo la verdad.

Roque Puell López - Lavalle


lunes, 30 de septiembre de 2024

En las montañas de mi cantar


Puedo contemplar en las alturas, las montañas azules en las que mis ojos se puedan deleitar. Entre los abismos y entre el viento que me golpea el rostro, escucho una voz que retumba entre las brumas de mi existencia. Es una melodía que encuentra paz en mi ser cansado por la espada certera, es una respuesta a una ilusión, a una esperanza del cielo misterioso que ahora me encuentra. Y fue el amanecer que me hizo recordar tu figura y tu tiempo. Será tal vez un hermoso sueño o una alegría que tu conciencia no supo guardarla en su momento...

Las palabras que me dijiste llegaron a mi alma desnuda donde ellas encontraron una sonrisa a mi rincón solitario e inexpugnable, siempre lleno de tesoros escondidos y gratamente escogidos solamente para ti. Ahora seré más fuerte en mi refugio que levanta la fortaleza de mi ser y verás ahora que solo algunos lo podrán entender. ¿Será que las gotas de tu manantial horadan poco a poco la roca dura y tosca de mi armadura? Tal vez. Tanto así que me niego cuándo fue que me empezaste a hacer pensar. ¿No será que han regresado a mi vida los momentos locos de soñar?

Pero los misterios de la vida y las sombras de sus caminos, a todos nos hacen reflexionar. Algunos para prosperar dejan todo por el ánimo de crecer, otros en cambio, venden su alma al mejor postor para nunca perecer. Mejor es el bienaventurado mortal quien tiene en el Creador sus fuerzas que el que no tiene ninguna. La vida es bella y no por los desazones de nuestro ser, El Eterno nos quitará su amor.

Pero así son ahora los cánticos elegidos de mi mañana, así es el pensamiento de quien amo ahora y deseo que no se vaya, que esté junto conmigo en las buenas y en las malas, en el amor que yo le podré dar. Sea este en el infinito cielo o en las montañas de mi cantar...

Roque Puell López - Lavalle



El hombre es un celestino


Tristes fueron los saludos luego de algunos años para el recordado consiervo. Los mismos rostros y los mismos caminos fueron los que él vio aquella vez. Era la misma costumbre y el mismo desenfado, otras cosas siguieron siendo tontas como antaño. ¿Por qué no habrían de cambiar? Ellos eran los llamados amigos de antes, fueron compañeros, empezaron siendo rocanroleros sin un centavo en el bolsillo porque era más el entusiasmo en ese momento que un quejido... ¿Pero ahora?

"El hombre es un celestino, aún para un amigo...”

Pero el poder corrompe la vida siempre. El alma no se da cuenta del engaño y así se confunden los valores que han sido entregados. Lo mismo es una mano mentirosa que una amistad antigua y dadivosa. No se sabe el nombre, ni cómo diantres ha venido, es más cómodo dar una dádiva al que no conoces que asumir los problemas de un viejo amigo.

"El hombre pobre es un celestino y en la vida es para todos, un desconocido"

El reconocimiento, el nombre y la fama, a todos endulzan y a todos enloquece. Y en la vida, el tropiezo atrapa a cualquiera y la humildad que se les vio nacer, a esa ya no se le toma en cuenta, ya no existe. Sin embargo, la equivocación alcanza al más digno y aquello se confunde con la conducta del que no lo merece. Pero... ¿Por qué? Porque eso te lo demuestra tu dizque, mejor amigo...

"El hombre invitado es un celestino, pero es igual que yo, dijo un entendido…"

Y ahora los ojos de los demás, ni lo miran al consiervo. Ni la sonrisa se le reconoce ahora. Aún esperan todavía que sea el mismo pero él ya no puede, ha experimentado el pan de dolores como que ha caminado por el áspero camino de los sinsabores. Sin embargo, el ministro religioso le extendió la mano saludándolo y el celestino respondió igual, pero el religioso lo reconoció y se le mudó el semblante, hizo una mueca de desagrado que parecía un santón enojado que se le había perdido el turbante. ¡¡Qué gran hipócrita!!

"El hombre pobre es un celestino y aún es odioso a su amigo…"

Roque Puell López - Lavalle

domingo, 22 de septiembre de 2024

Giuliano





  Era el flaco, mi gran amigo, mi confidente, el tal y controvertido joyero a quien yo quería mucho desde nuestra recordada adolescencia. 

  Fue entre todos los de su familia, el hermano mayor que rezongaba en su casa y como todos nosotros, era un travieso compulsivo. Era casi como yo y lo veía así porque parecía ser mi hermanito menor cuando vivía en mi solitaria existencia de Miraflores. Quizás sería el pensar de muchos del barrio por aquél mágico ausente que ellos creían conocer…

  Creció como músico de oído en la melodía de una guitarra vieja porque a más de uno nos deleitó sin tanta preparación. Tocaba las baladas otoñales y eran más las canciones que los versos, porque nunca pudo con la pluma fuente pero al final de todo, terminábamos contentos. Amigo también de la bohemia y de la buena vida. Era quien trabajaba en ls artesanía como el chico agrandado de entonces que luego se volvió un gran empresario con su taller. 

  Hasta que una vez, la vida le dejó un indeseable aviso y su familia así extrañada, se preguntaba ¿Qué habría de suceder? Entonces, entre las citas médicas y los desvelos, él se enteró de una noticia. Estaba escrito que era poco el tiempo que le quedaba en esta vida y aunque muchos lo alertaron, a él nunca le importó. Llegó entonces el momento y no tardó entonces, en ingresar al Hospital. Así entre medicinas y entendidos, rodeado y el cuidado de uno de nuestros amigos que es médico, su semblante estuvo realmente mal. 

  Aunque pude también conversar con él por celular, hicimos bromas que al final fue un recuento de lo que en la juventud hacíamos al recordar nuestros planes. Quedé con él en vernos pronto y ver la manera de saludarnos otra vez, pero fue en aquellos afanes que el hombre fuerte de antes, se halló grave sin otra alternativa que orar a Dios por él. Pero a decir verdad, el amor de todos nosotros, si lo recibió sin dudar pues le dimos el ánimo y la esperanza de vernos otra vez. 

  Por fin, descansó su cabeza un día antes de nuestra visita en un domingo frío por la mañana. Pero se  nos adelantó y cerrando así sus cansados ojos, en medio de la nada, nos dejó. Pronuncié unas palabras en su funeral pero a decir verdad, ni las oraciones ni los recuerdos de los que estuvimos allí, pudo cambiar el legado que nos dejó porque nunca lo olvidaremos...

Roque Puell López - Lavalle

sábado, 21 de septiembre de 2024

Coloquios



¡Cómo te bailas zambita! No ruge la añoranza del palabreo largo y tendido sin tiempo pa el combate. No me urge ahora el floro bonito porque entre patas de antaño vale más el bobo y el cariño que escritos de mayor tamaño. ¿Cómo han sido los cambios? Hasta canas nos han adornado, a mí no se me notan las mal pensadas y menos a tumbes, que ya tan pintadas.

Estás igual de chibola solo que tú, ya eres una doña con tus chicocos que están grandotes y tu dorima que es un señorote. Tu caramelo sigue pícaro como siempre. Usado con chispa ocurrente y salerosa, lo tienes pa luquear las cosas de esta vida y darle sabor a la fastidiosa. Sin embargo, hoy le das caballos al misionero que estaba con la agripina llorona. ¡No has cambiado mi chicoca crola!

Ahora todavía viven nuestros causas del barrunto, esos pues, los de la chiquititud del Marsano buildin. El pancito, el papi o el Miquelón payaso, están todavía en los distintos malabares, algunos son reflectores, vagones y otros pastorales. ¡Qué contradicción! Más aunque suene así maliada mi boquilla, manyas pues que hoy es mucho mejor el tiempo que el famoso tu ru rú.

Pero hoy te deseo de cucharón que el Bravo te bendiga más en este próximo calendario. Que te conceda lo que más anhelas y a tu familia que amas, tengan una gran bendición de Amor. Y sobre todas las cosas mi zambita bella, seas siempre tú mi mejor causa, pero entre todas, todas, te conviertas tumbes, en ¡La de más grande estrella!

Roque Puell López - Lavalle

Cántico a Amanda

Amanda… mujer fuerte, mujer amada. Tu nombre no tiene comienzo ni tiene fin. No está solo en el mundo real; se siente quizá en el viento inv...