jueves, 12 de octubre de 2023

La luna traviesa


Envuelta en lo que fungía ser una cobija, ella se fue a contemplar el firmamento, las estrellas y el anchuroso mar de la bahía. No importaba el silencio ni el frío del lugar, eran más importantes sus pensamientos, su imaginación y sus expectativas bajo la luna llena. Su semblante sereno y con la conciencia destemplada, se convirtió casi por momentos en un triste poema de amor, aquel que fuera hecho solamente de recuerdos al borde de sus controvertidas y cargadas emociones.

Descubriendo su viejo morral, se luce una guitarra hermosa, entonces entona emocionada las notas de su instrumento porque sabe que la música se lleva en el alma y la considera una compañía perfecta para su soledad y la exalta cuando canta una balada. Y la música la lleva a los años idos, los de las respuestas tristes o de las decisiones importantes cuando alguna vez el miedo gobernó su ira. Pero es el sonido de aquellas cuerdas que se confunde con el mar en movimiento, con las olas que ruidosas expiran en la orilla o quizá con el graznar de un ave perdida. Tal vez cuando no haya un vocativo para sus interpretaciones, podría recordar los momentos que vuelven a su corazón tocados con el arpegio melodioso de su ejecución musical.

No obstante, la luna se percató de su corazón nostálgico y quiso consolar sus melancólicas remembranzas con la esperanza de que ella deseara ser amada como se lo recordaría el extraño, pero que ahora mismo no lo quisiera recordar. Pese a todo, recibió la cálida luz que le extendió el astro sin ninguna contemplación. Así entendió que aun en la más densa oscuridad, siempre encontrará una ansiada respuesta. Pero sabe también que debe dejar el orgullo porque la pureza de la luz, no admite las sombras ni las blandas excusas.

Dicen algunos que la conocieron, que ella era de las que sueñan, de la que se identificaba como un fárrago de fantasías y que vagaba en un mundo irreal, más ostentaba la fortaleza de sus sentimientos. Yo la conocí como una mujer romántica porque se perdía entre las ilusiones y desvaríos pero con un corazón valiente. Sin embargo, la calidez de su ingenuidad, la convertía en un ser inseguro aunque poseía profundamente un sentimiento amante y afectuoso.

Y así entonces, el mar se encontró con la nostalgia, la tristeza con la esperanza y la luna apareció para convertirla en una luz radiante. Pero habría que dejar que la música de la guitarra exprese su juicio y que su corazón acepte al fin, lo que un día renunció. Se podría pensar que un sentimiento bello estaba escondido esperando ansioso el encuentro aunque no se sabe si ambos estuvieran de acuerdo para empezar un nueva vida venturosa libres de ataduras y misterios. Ese secreto, de repente a voces, se lo llevó la luna traviesa que nunca presenció semejante sentimiento…

Roque Puell López Lavalle

jueves, 28 de septiembre de 2023

El champa pecho


¡¡Urcututuuuuu…..urcurtutuuuuuuuuuuu….urcututuuuuuuuuuuu!!!!!!


Aquel momento y sin haberlo esperado, se rompe el profundo silencio del bosque por el canto de una lechuza del monte. Tenía solo el grillar de estos animalitos desperdigados y el misterio de la oscuridad escuchando con asombro, el cantar de esta ave que de seguro iría en busca de su presa. No era temprano, ahora la media noche se hacía presente con la negrura que la caracterizaba y según los cuentos de la selva, los momentos eran propicios para los duendes o a los animales nocturnos incluida también la carachupa o tortuga de tierra. En un espacio compartido, se podía gozar del shihuango negro, (ave) los zancudos y los citaracos sin contar a la temible cascabel luego de algunos jergones que por las lluvias podrían manifestar su presencia.

Y allí estaba yo con mi farola en mano, silbato y sin sueño, desvelado como me sentía. Sufría alergia al agua al igual que me veía enronchado por los molestos mosquitos pero hacía mi guardia como vigilante. Imperturbable en lo que podría ocurrir en las ocurrencias de una noche que amenazaba con llover por las nubes negras llevadas de un viento fuerte. Volaron mis pensamientos a las épocas en que viví estas experiencias de la naturaleza, entre ver el amanecer y el atardecer de un día con los cantos del huíshuincho, el olor de la floresta, a la madera húmeda y picante de los árboles, más algún pájaro carpintero. La diferencia eran las montañas porque no había llanuras. La misma vegetación, pero árboles más grandes, frondosos, pero igual de peligrosos como los interminables senderos.

Había tenido la experiencia de vivir allí tres años de mi vida y en ese arranque de aventura y misión, obtuve una chacrita de un campesino agobiado de deudas y con ganas de irse a su tierra. Fueron treinta hectáreas de bosque entre las vegetaciones crecidas (purmas) y selva virgen donde tomé posesión del lugar. Había una quebrada muy fría que la gente la llamaba Mananquiari o “nido de víboras” en idioma asháninca. Para llegar, tenía que caminar unos 10 km. entre las faldas de una montaña que se iba subiendo pero que se mostraba plana al comienzo pero con las irregularidades típicas de un terreno sinuoso.

Pero un buen día, cansado quizá de ir acompañado, lo confieso, pues no me gustaba la idea de estar así, decidí emprender el viaje solo. No almorcé, salí a las 11 de la mañana, mi morral estaba solo con mi botella de agua, mis botas y machete. Según yo me quedaría unas horas y luego regresaría cargado de papayas y limones. Mi instinto aventurero, me decía: ¡Tú eres el champa pecho y para ti nada hay imposible! Seguí los senderos, subí las cuestas y parecía interminable mi llegada. Pasaron los minutos y ya estaba emocionado, había llegado solo, no tenía que molestar más a nadie y fue verdad porque a pesar de la hierba ya muy crecida por la lluvia reciente, llegué sin problemas.

Cuando estuve allí me metí a la quebrada calato a descansar mi querido cuerpo y comer papayas y tomates pequeños que pude sacar de la chacrita. Hice algunos cambios además de arreglar la choza que estaba muy deteriorada. Al fin, hora de regresar. Pero no supe ni podría expresar el por qué ocurren las cosas. No pude salir de inmediato, así que recurrí al hecho de marcar árboles por los lugares que pasaba para no perderme. Pero así y todo pasaron más de cuatro horas y era evidente: Estaba extraviado y muy lejos de mi querida choza. Lo pude comprobar tristemente porque todo era igual, no había diferencias ni había espacio que pudiera reconocer. Iba a todos los lados posibles de salir pero no llegaba a ninguna parte…

El bosque se confabuló para cerrar mis ojos. Apenas lo supe, una fuerza grande de desesperación invadió mi ser y me hizo arrodillar al suelo y sólo así no pude perder mi ecuanimidad ni mi valor como persona. Pensé, oré y dije de nuevo, tendré que salir o me muero. ¡Tú me ayudas! Luego de los intentos fallidos pude hallar por fin, mi cobachita esperada. La divisé a unos 30 metros de la quebrada y corrí. Me faltaron piernas para llegar y luego me senté a la puerta agradeciendo por estar vivo sin pensar que me encontraría al levantar mi cabeza con una pantera de color gris claro que había pasado por mi lado a unos pocos metros pero no me había dado cuenta. Me levanté como un rayo a atacarla pues me habían enseñado que era la fiera o tú.

Si te huele a temor por el olor que despides eres hombre muerto. Así que gritando y blandiendo mi machete me dispuse a atacar pensando que era mi último día. No me hizo caso, gruñó y se fue como gato perseguido, es decir, con la cola levantada y paso apurado. No pude más y lloré sorprendido, rabiando, asustado también pues había acumulado mucha adrenalina sin darme cuenta. Intenté salir de nuevo pero no pude y decidí pasar la noche allí pensando que iba a dormir. No obstante, me equivoqué. Se colaron unos murciélagos (mashos) de todo tamaño por la abertura que había cerca del techo y me sentí atacado por ellos. Toda la noche con mi machete, los pude espantar porque es de esperar que te transmitan la rabia si te muerden. Pero se fueron en la madrugada.

Al fin salí de mi propia cárcel a eso de las seis de la mañana al primer intento y recordando todo lo vivido, recorrí el mismo camino enmarañado y después de algunas horas, llegué al pueblo sin ninguna novedad…

¡¡Urcututuuuuu…..urcurtutuuuuuuuuuuu….urcututuuuuuuuuuuu!!!!!!

¡Uyyyyyyyy que ocurrióóóóó! Se pasó el tiempo recordando esta anécdota. Me avisó el canto de la lechuza como si fuera un relojito. El sol empieza despuntar el día, me dice que nuestra vida comienza a escribirse de nuevo ¡Qué bonito amanecer anaranjado! ¡Qué calor se empieza a sentir! La gente empieza con sus afanes pese a que ya empieza a caminar desde las cuatro de la mañana. Volviendo a lo mío, volví al trabajo esperando mi relevo. Mis ojos se aclararon y la misma realidad me dijo que estaba allí con mis ronchas y pensamientos, que los cómplices para llegar a ésta historia fueron la soledad del monte, los olores, los animales nocturnos y el negro de la noche sin luna. Mientras, ¿Qué haremos hoy? Seguir respirando dándole gracias a Dios que todavía vives en esta tierra...

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=zGYsq7cbVZA

sábado, 23 de septiembre de 2023

Horas mustias


En el mundo de los tontos, el inteligente es el rey y en el mundo de los insensatos el que hace su mayor esfuerzo para no caer en la correntada, es el más capaz. Quién entiende a los otros en las sendas del camino, podrá ver la lógica de sus sentidos. Así entonces, tanto mal hace el hijo que ingrata a sus padres, como el hombre carente de entendimiento quien no valora las intenciones de un sediento.

Si puede más el que confunde valor y precio como el que rechaza los amores de un pobre por la mezquindad de un ladino. Conocí el caso de un amigo labrador, no el mítico de los sueños, sino el del hombre empoderado y admirador de una tierra de cultivo. Tanto le dio a la tierra el abono, tanto fue la semilla dada del buen vivir, que la respuesta fue el estéril comportamiento de una campiña orgullosa creyendo ser la más importante. Más no cejaba él de ser un entendido en los quebrantos y encendió las hogueras de la verdad. Pero la tierra yerta prefirió algo más fácil para su destino. No sabiendo el labriego qué hacer, se dedicó a amarse a sí mismo trabajando a pie juntillas por el brillo de su vida, no volviendo a buscarla en su quebrado corazón.

Quien más sabe más ignora y quien sabe hace lo bueno y no lo hace es mejor que se ponga una rueda de molino en el cuello y termine en el mar. El cielo sigue siendo cielo y por una rosa negra, no se acabarán las estrellas para uno que mira el transcurrir vano de los ingenuos. Me contaron que el amor filial de los hijos, transformados en briosos venadillos, no saben o no quieren entender que hay un solo progenitor. Tampoco saben el origen del tiempo, quizás el paso de las nuevas ideas, más no las costumbres antiguas de los abuelos. El reconocimiento nunca estuvo más lejos, el hogar tampoco, pero el desamor también hace lo suyo.

Las amistades se compran por dinero, el derecho se vende por la burla y por el miedo de no saber quién gana o a quién se hiere si cualquier pretexto es bueno y bien usado para que triunfe una verdad tendenciosa. ¡Así es el ser humano! No piensa, no expresa, no intenta, más vale silenciarlo que enfrentarlo, así es la comida de los ingratos que no reaccionan tampoco a lo más evidente.

Horas mustias, lozanía perdida por el desapego del amor al intelecto. Que cunde el interés por lo vano para comprar después a raudales el desgano. La falta de lo divino, la indiferencia a lo eterno, la sabiduría humana que se crea en el ego, bañada por las aguas del averno. Aquél que se lleva el alma dejando al profano con el inmenso amor a todo lo que es inútil. ¿Podrá atesorar el hombre las ascuas en su seno sin que se queme? Imposible, más demora el dolor del impenitente que la muerte de un pecador que no se arrepiente…

Roque Puell López Lavalle

Clic:  https://www.youtube.com/watch?v=Qt2mbGP6vFI


 

 

 

 

viernes, 22 de septiembre de 2023

Antes de Mañana

 

I

Antes de mañana, mujer fuerte, mujer amada, tu nombre no tiene comienzo, no tiene fin, 
no está en el mundo, se siente quizás en el invisible viento, en el comienzo del cielo 
o en el beso consciente del cariño sincero ¡En el paraje de los inocentes, 
que nacen del amor verdadero!

II

Te encontré en una flor bella, vestida de delicado aroma y de gran ilusión, sonreías como los ángeles, cantabas como el arco iris pintado de color, tus palabras eran poesía y tus ojos como el candor de la noche, así era tu vida, ya vivías henchida de un gran amor…

III

Pero se vino la noche, el círculo de los fantasmas vivientes arrebató tu verdor, lejos de amilanarte tú, amazona valiente y decidida, lanzaste tus flechas al cielo esperando respuestas por la afrenta de estar en juego tu conciencia...

¡¡Y por Dios!! ¡¡Queriendo una justa satisfacción!!

IV

Las potestades arreciaron contra ti para buscar tu vida y hoy mismo te fueras… ¡Hoy estoy contigo! ¡Yo te sustentaré con la diestra de mi justicia! Escuchaste. Tuviste más valor, males te buscarían y te hiciste de armas y de una gran defensa. 

¡No temas! ¡Yo te ayudo! La Voz que una vez más sonó...

V

Y entonces, con mayor coraje blandiste tu espada cortando raíces sin descanso. Terminabas con ese pasado vergonzante que te hicieron creer pero el enemigo herido de muerte, quiso otra vez dar fin a tus sentimientos pero no obstante, tu esperanza y tu valor abatieron el sufrimiento…

VI

Luego que llegó la nube densa que cubría el horizonte, en todo el campo se sentía el frío, se miraban los estragos, los finales crueles terminaron una batalla dura y sin nombre. Las luchas continuas habían perdido el camino de las horas y de los días... 

¡De esta manera, yo no contaba con tus penas y tus alegrías!

VII

Raudo buscaba así en el bosque tupido y rodeado de estrellas, al Ser de mi propia vida, quería también el anhelo de  tu sonrisa, desear el sentir de extrañarte y tal vez verte sola entre las sombras misteriosas del follaje...

¿Dónde está el nombre que me inspira? ¿Dónde estarás corazón valiente?

VIII

¡Aquí estoy caballero de la armadura oxidada! ¡He vencido al que me humilla! ¡Ya no tengo el aturdir de mi pasado! ¡Ahora si tengo un nuevo nombre! ¡Ya tengo una nueva identidad! ¿Quieres escuchar ahora mi verdad? De oídas lo había oído pero ahora mis ojos lo ven. ¡De veras! Luego levantará mi cabeza sobre todos mis enemigos, estos, los que me rodean Cuando pase por las aguas estará conmigo y si por los ríos, no me anegarán. El fuego no me quemará ni la llama arderá en mí, vieras tú... 

¡Es fantástico! ¡Ahora soy más que un vencedor! ¡Sé que Él me ama!

IX

Habías cambiado, ahora tu sonrisa es la mejor y tus ojos me lo dijeron, no tenía dudas... Antes de mañana es tu nombre porque venciste y vencerás en el justo tiempo. No encontrarás más dicha que el amor de quién siempre te protegerá... 

Serás amada y amarás por siempre, a quien encuentre tu lealtad...

X

Antes de mañana tú serás ahora la mujer fuerte porque nunca nadie podrán contenerte, pues tienes el sentido de la vida, el final de la muerte que en vano se declara. Antes de mañana, escúchame, tú tienes la eternidad fiel y consecuente. En fin mujer, dime... 

¿No tendrás reparo el que yo quiera hoy, enamorarte?

Roque Puell López Lavalle

Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=4ANlMmL91NI

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 13 de septiembre de 2023

El escorpión

 


        Eran los años de la Europa medieval, el tiempo de los caballeros y los Blasones inflamados. Las luchas intestinas del poder y las herencias de los grandes territorios a la realeza o a sus descendientes. La eterna disputa por el poder no hacía reparos en la sociedad de ese entonces toda vez que se pudiera comprobar sin aspavientos, el legado a las subsiguientes generaciones. Más el pueblo permanecería igual de miserable, siempre tributarios de los grandes señores de la oportunidad. Más entre los borrones y las mentiras de los documentos, se desarrollarían los rutinarios jolgorios y las eternas decepciones.

         La historia de un tal Rommel, amigo ingrato que quiso vender un trasto suyo a mayor precio pero que venía de un costo oculto a una ganancia total. Buscando culpables el día que se fue, dejó las miserias amicales por un juego de naipes. Pero toda mentira tiene patas cortas y la insigne estafa fue descubierta. Surge entonces el pordiosero que vende prebendas y objetos de dudosa procedencia, acaso de robos o mentiras a conciencia. Cuenta así con detalles al sastre de la comarca, el Sr. Krauss, la conducta indeseable de su amigo el carbonero Rommel. Pero el controvertido sastre, conoce y adivina las intenciones del minero para no poder creerlo. El humilde pordiosero, cumple así su ingenua labor de informante sin saber que el indigno remitente había socavado la ingenuidad del protestante.

       Ni corto ni perezoso, el sastre enrumbó en su alazán para la búsqueda del infiel denunciado. Algunos días después el sastre pensaba que se lo había tragado la tierra porque no había paradero conocido ni en los pueblecillos más cercanos. Hasta que al fin, lo encontró entre los abrevaderos y los manantiales de la frontera próxima. Lo encontró distante y cabizbajo con sus pertrechos. Pero al sastre, no le importó la condición de su contrincante. Le increpó entonces, su sonada conducta desleal. El otro avergonzado, no supo que contestar. Pero al descuido del sastre, esgrimió un espadín oculto que tenía entre sus harapos y le asestó una estocada que le hirió en una parte del hombro.

           El sastre, más astuto en ese momento, le asestó un duro impacto con su báculo que usó para poder caminar. El minero calló pesadamente a la orilla del rio y no se movió más. El sastre comprendió entonces, que le había segado la vida en un arranque de ira pero se consoló diciéndose así mismo que lo hizo por defensa propia. Rápidamente entonces, se curó como pudo la herida proporcionado por el finado momentos antes. Apeó rápidamente su caballo y se alejó lo más pronto que pudo, pero sin mirar atrás.

         Pasado el tiempo, se descubrieron los pertrechos del carbonero pero oh sorpresa, nunca apareció el cuerpo pese a encontrarse señales de un supuesto personaje. El sastre al enterarse, quedó preocupado y se hizo miles de conjeturas pero nunca pudo averiguar qué es lo que había pasado por el temor que lo involucrara la autoridad si es que preguntaba más de la cuenta. Así las cosas, su conciencia no lo dejó en paz por muchos meses.

          Pero un día sin saberlo, un misterioso personaje le dejó una misiva escrita en una alforja muy pequeña. Nerviosamente, la abrió indeciso aunque curioso por el mensaje no se dio cuenta que en ese momento, un escorpión oculto en el fondo del morral, cumplió su cometido en su normal instinto. Los vecinos encontraron su cuerpo sin vida, al día siguiente…

Roque Puell López - Lavalle


miércoles, 23 de agosto de 2023

Bells

 
La amistad entre un niño y un perro suele ser muy peculiar. Grandes encuentros, muchas anécdotas y sinnúmero de emociones. Recuerdo a Bells mi perro adoptado, un Setter irlandés negro, peludo, cuyos dueños, unos españoles de la Panadería al frente de mi casa, era mi amigo a todo dar. Todos los días cuando venía del colegio a eso de las 5 pm allí estaba esperándome fiel a la hora, sentado como si fuera un oficinista sin nada que hacer.

Yo gritaba entonces, ¡Bells! ¡Bells! ¡Bells! Él, apenas me veía, corría a la velocidad del rayo meneando fuertemente su cola y ladrando como podía, luego me tumbaba con sus patas delanteras y jadeando me prodigaba sus lamidos hasta que yo lo abrazaba dándole mi inmenso cariño. Lo llevaba después a mi casa y le daba de comer. Mi mamá no llegaba del trabajo hasta más tarde así que le daba mi almuerzo, era la ración del momento para luego jugar incansables con una pelota vieja. Cuando se marchaba, y lo hacía puntualmente, recién me ponía a hacer mis tareas del colegio. ¡Qué terrible! Pero sucedió que una vez supe que le dio la enfermedad temible de todos los perros, el famoso "Distemper". Recuerdo que cuatro grandes limones colgaban de su cuello ¡Uffffff! Yo pensé que se iba a morir pero él infaltable, nunca dejaba de estar conmigo todos los días con su curiosísimo "collar" amarillo.

Sin embargo, un día tuve que mudarme de casa, las despedidas de barco no parecían terminar pero tenía que partir a un barrio nuevo. Con pesar y todo abracé a mi perro que yo juraba, era mío. Era fin de año, el colegio terminaba y la mudanza de mi casa tenía prisa. Me fui con el recuerdo de nuestras aventuras, como el niño triste que era porque era mi único amigo, leal y callejero. Lo extrañé mucho pero ni modo, otras experiencias y quién sabe qué cosas, me esperaban...

Por algunas razones que no recuerdo, mi mamá regresó pues tenía que hablar con mi tío muy cerca del parque y de la panadería donde vivíamos. Solamente habían pasado tres meses así que insistí para ir allá y saber de mi adorado animal. Yo entonces emocionado y tomando la "Ñusta", famosa gaseosa de aquél entonces, la hija de la dueña nos explicó que Bells había muerto. Un carro lo atropelló muriendo instantáneamente.

Se me cayó el mundo, la garganta se me hizo un nudo e hice denodados esfuerzos para no llorar aunque mis ojos vidriosos me delataban. Tenía apenas catorce años y mi mamá se apenó un tanto también con el relato y no pensó que en tan corto tiempo podía haberle sucedido esta desgracia a Bells, un accidente que acabó con su vida.

Pasaron muchos años desde aquél entonces y cuando hace algunos meses pasé por allí, me di cuenta que ya no existía la panadería. El parque se encontraba muy lindo; lleno de flores, todo muy cambiado y me acordé de mi perro. Pero miré también la esquina donde bajaba del bus del colegio, vi a mi perro imaginario corriendo y recibiéndome todo atolondrado. De alguna manera mis emociones encontradas entre alegrías y tristezas, volvieron nuevamente a mí mirándome de esos catorce años. No lo podía creer y me dieron ganas de llorar...

En fin, dicen que el perro es el mejor amigo del hombre y de un niño que ya creció, pero que no dejó de recordarlo en un tiempo en que los dos se querían mucho y que el juego diario de los dos inocentes, si los unió para siempre...

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=LSH8UE_K4_0

martes, 22 de agosto de 2023

Tu amor anhelado

 

Enamorada del amor, me doy cuenta que eres una mujer intensa;

pero tan frágil y pequeña, como una mariposita de almendra.

 Y sabes reír cuando no quieres y callar cuando no debes,

te conviertes en una guerrera blandiendo tu espada.

¿Así no quieres ser mi mujer amada?

II

Pero yo busco en tus labios vívidos y de delicados colores,

aquellos que conocen la miel o la tristeza demostrada.

También quiero el color de tus ojos claros y profundos 

pero que denoten dulzura manifiesta en tu mirada

y así me daré cuenta que estás enamorada...

III

Deseas encontrar respuestas en el mar abierto de tu nostalgia

tal vez en el vasto horizonte, la sombra de tus fantasmas.

Más ignoras que la tormenta ingrata, avisa desde antes

atropella y rompe los esquemas de la esperanza

para que no puedas encontrar una flor sin falta

¿Cómo podría entonces rescatarte?

IV

Yo en cambio, gusto del atardecer rojizo y de batallas con sentido

de las selvas injustas y la luna en la neblina del mar bravío.

Es verdad que por aquél frío, me atraiga la brisa de los inviernos

porque me hace admirar así, tu voz tan melodiosa

y ver entonces finalmente, tu figura jactanciosa.

V

Por eso, mejor sería irme pronto a las frías montañas de la Ermita

pienso que ya no tengo que vivir entre estos extraños capitanes

cansado estoy de sus aventuras infructuosas de conciencias

que no me proporcionan el fuego intenso a mi ego solitario.

En cambio, sí recibo de ti, tu amor anhelado…

...

Roque Félix Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=m54SmVsQqgc


 

 

jueves, 17 de agosto de 2023

Mi secreto


Ven, acércate más y escucha por favor mi voz. Si, es cierto, es la misma, la que siempre has evitado comprender. Sin embargo, hoy te darías cuenta que tus ojos se asombrarían de este momento o tal vez, usando tus labios, tú no querrías contestar. Pero aun así desearía expresarte muchas cosas que ni en tu mundo, te podrías imaginar. Será que nunca lo pensaste o te habrías olvidado, pero sabes, en este mundo ingrato, todo vuelve a empezar.  

Ven, no tengas temor. Recuéstate confiada en mi pecho, para ver tu rostro entristecido y pueda adivinar tus pensamientos llenos de sinsabores. Verás cómo te consolaría a mares y mis caricias te quitarían el miedo. No, no digas nada, prefiero contemplarte en silencio, con mi sentimiento intenso y mi corazón sincero. Así sabrás que a pesar del tiempo, no se han roto las cadenas de mi esclava ni las coyundas de mis sentimientos.

Ven, quiero compartir mi alma contigo, quizás pensaste que la habría perdido y que se fue muy lejos con tu recuerdo. Pero te equivocas, ella solo dormía mientras tú te negabas a encontrarme. ¿Por qué entonces no quieres verme? Nadie podrá regalarte un pañuelo de seda finísimo con los hilos de oro retocados de tu mirada ni tampoco todos tienen el toque sutil de un soldado con tu nombre más una reseña de mi amor para que tus manos blancas y delicadas, abracen mi espíritu...

Ven, hoy tengo algo importante que contarte, no te vayas. Hace mucho tiempo, hubo un niño que en un día soleado, se le murió la novia y él no había cumplido aun los diecisiete años. Quedó muy triste porque no entendió el por qué ni el motivo de las circunstancias de su deceso. Tiempo después, volvió a soñar con ella pero se dio cuenta que ella, era diferente. Vio una mujer misteriosa e interesante envuelta en una túnica rosa. Se la miraba bella y primorosa con una pequeña diadema en su cabeza y siempre sonreía. ¡Parecía una reina! El niño entonces emocionado, juró nunca volver a perderla y se prometió así mismo, a amarla tanto, como ahora te amo yo. Este, es mi secreto…

Roque Puell López Lavalle

 Click: https://www.youtube.com/watch?v=eGg_BMYBy7k

lunes, 7 de agosto de 2023

El marinero azul


Me haré a la mar, me voy a su inmensidad para encontrar el misterio de mi existencia. Buscaré la aventura y la providencia de Quien me lleva a la distancia para darme cuenta de que solo soy tan solo una pequeña gota que brindo a la vida. Seré tal vez testigo de mis conquistas y consciente de mi bravura, me sorprenderé de la calma de su grandeza así como del sosiego en una noche estrellada. Gozaré de la paz que me regala un atardecer, renacerán mis esperanzas de crecer porque las tormentas pasaron y solo dependerá de mí que siga el camino del nuevo amanecer. Las espumas mojarán mis pies, las olas que se rompen en la orilla me darán la bienvenida y quizás vea el mundo sin sentido, sin tanta vanidad sentida. 

Pero también observaré la bondad de aquellos que se sirven del gigante para tener vida y sustento. ¿Creeré acaso en las sirenas? No, ya no escucho esos cuentos, será el canto del mar golpeando los acantilados y sí veré su enojo cuando empiecen a levantarse. No le tengo temor al contemplarlo tan de cerca, más bien admiro su bondad cuando las aves vienen por su alimento, cuando los delfines juegan porque viven en libertad y me emociono cuando veo a los habitantes que le cantan agradecidos en pos de quererse regocijar.

Estoy en deuda por la oportunidad de soñar, pocos son los lugares que él ofrece para que le hable sin que nadie me escuche y guarde mis secretos, de repente los más humanos o los más terribles. Pero en el fondo de mi corazón se lo digo para saber que tengo un amigo que me puede entender. Recuerdo que cuando joven, fui al muelle y le dejé un barquito de papel con un deseo, él se lo llevó y aunque nunca lo vi de regreso, él me dio la oportunidad de conocerlo de la manera como él quiso y me dio en ese momento, la alegría que minutos antes mi corazón la había perdido.

Soy el marinero azul tal como es el mar o como el color oscuro de su rostro, tal vez más diverso dependiendo dónde estaré cuando me vaya a embarcar. No dudo en seguir conociéndolo en todas sus formas, momentos o dificultades, querrás atesorarlo como lo hago en este momento o no. Pero si estoy seguro, que si lo haces, tu vida cambiará.

Roque Puell López Lavalle

 

 

 

 

 

jueves, 20 de julio de 2023

No lo creo


Nació entre los cantos de los grillos en una noche fría y de neblina blanca, con un cielo azul marino más una luna escondida en el oscuro silencio de los adormilados señores del barrio bohemio.

Seguramente era entre los parques perfumados de jazmín y muy cerca al altar de los santos olvidados. De repente, entre las sombras de aquellas casas bajo un lamparín y el humo de los cigarrillos, se muestra una mesa de juego con los aburridos del antiguo vicio de los naipes, tal vez por una diversión o una pérdida salvada por el aval presente.

Pero esas son las nimiedades de la gente, es el pasar del momento, son los rosarios de la rutina para que al día siguiente, otra vez a lo mismo. No obstante, el drama se vivía en un Hospital cercano. Vino al mundo, con retraso entre las emergencias y los apuros del momento. Sería el parto normal o complicado, pero al fin, sus ojos miraron la realidad entre su llanto incontrolable y la dicha de la madre, todos a una para recibir al heredero.

Buenos fueron los padres que lograron en él un buen camino, grandes fueron los consejos adquiridos y la educación que él recibió. Y aunque no fueron tan fáciles sus comienzos, a fuerza de un gran esfuerzo y de consabida bravura, pudieron lograr para él una respetable fortuna. Sin embargo, creció y ahora se encuentra preso entre las celdas de su interior. No están resueltos quizá los pensamientos de su niñez o tal vez las emociones de muchacho no cuajaron bien en su complicada personalidad. Quizá porque en ella se hallaba el verdadero hombre y se quedó así, indeciso, como el último de los urbanos.

Pero él se olvidó en la madurez, que cuando se ha conquistado las cimas, el descenso muchas veces podría ser fatal si no se cuida tremenda responsabilidad. Tal fue entonces su enamoramiento por sus hazañas, que se quedó ensimismado por tanta belleza y misterio. Más creo que hoy, ni si quiera se inmuta y tampoco sueña. Prefiere el frío circundante y el mágico hechizo de la ocasión. Se defiende fiero como los molinos de viento, de cualquier amenaza que pretendiera quitarle su universo.

Así que temeroso, echó mano a ia espada y al pavés no midiendo sus desvaríos como agravios. Miró a algunos por encima del hombro creyéndose el gran dueño de todo destino. Creyó ser el mejor pero olvidó la inocencia del comienzo, el hambre de lo nuevo y los años tardíos que perdió. Tuvo victorias pequeñas que a nadie emocionó y solamente se quedó entre sus pensamientos y entre sus amigos que pasaron por convertirlo en un escudero de sus propios prejuicios. Pero triunfó en la soledad del tiempo, y en los recuerdos de sus amores idos. Amó con pasión, esperanza y realidad, pero muy indiferente a los demás.

Se parecía a un escritor que recibió laureles de sus obras. Aquél escribiente, estando muy enojado, renegó de su país. Demolió su casa hasta los cimientos para no dejar un ladrillo más entre los escombros. Aun así, recibió luego, un premio muy importante en manos de un Rey. Este se enteró de sus disfuerzos y sabio entonces, le dio un mensaje al tiempo de entregarle el presente: “No te olvides de dónde has venido, no te olvides, de tus raíces”. El susodicho solo lo quedó mirando. ¿Entendió entonces, el significado de estas palabras? No lo creo...

Roque Puell López Lavalle

Link: https://www.youtube.com/watch?v=jGSrWlp1T30

 




Cántico a Amanda

Amanda… mujer fuerte, mujer amada. Tu nombre no tiene comienzo ni tiene fin. No está solo en el mundo real; se siente quizá en el viento inv...