viernes, 30 de junio de 2023

El anochecer de la vida


Iba ese día caminado por la orilla de un sendero complicado, en una selva llena de verdor y de árboles diversos. Admiraba la flora que envolvía la belleza de aquellos gigantes pero también pasé por una hacienda y vi un ganado de cebú que pastaba en la despejada tierra donde se podía observar un paisaje muy colorido. Los cebús me obsevaban algo extrañados porque hacía ruido al llevar un pequeño grabador musical pero marcaba el paso decidido  a no hacer tan obvia mí presencia. 

Hacía frío y la tarde estaba gris. La niebla cubría los caseríos que se encontraban cercanos y sabía que pronto anochecería. Pero, ululaba el viento que recorría el campo pero a la vez escuchaba atento el sonido de los riachuelos contiguos a las laderas del monte y el olor a la madera mojada, me atraían curiosamente.

Y en los recuerdos que aparecieron ese día, yo seguí marchando hasta encontrarme con un lecho primoroso de florecillas al lado de una pequeña cocha. Pero, ¡Oh, súbita sorpresa! Hallé entre esas flores pequeñas y silvestres una que me llamaba la atención y pese a llevar un nombre bufo porque era diferente, abrí extrañado mis ojos y … Ummmmm... ¡Qué aroma tan embriagante! Sin embargo, después de todo, yo no quise llevarla conmigo porque, nunca creció en mi corazón...

De pronto, vino a mi memoria sin querer evocarlo, el recuerdo de Alicia, una amiga que en ese momento llegaba a mi ser. ¿Por qué me pasaría esto? Vinieron así, esas fronteras. Aquellas que hacían flamear las banderas de la amistad pero convertida hoy, en solamente cenizas. Quizá fueron los afectos que nos prodigamos en ese entonces y aunque ella no era de mi país, pienso que también que esos graciosos enredos, solo los guardaba la diferencia de las  costumbres y las locuciones. 

Así las cosas, nuestra amistad creció mucho por las distendidas anécdotas y la sapiencia de nuestra conversacion. Dejé entonces de pensar en ella y se esfumó de mi pensamiento. Sonreí así porque no podía ser de otra manera.

Cuando ya anochecía en el monte y escuchaba el grillar intenso de estos animalillos, tuve un fuerte presentimiento. No sabía la razón pero mi ego voló hacia mi linda Amanda. Esto me llevó rápidamente a buscarla en mi computadora cuado regresé en avión a mi ciudad.Tenía así, un inesperado motivo: Ella falleció. Seguro que fue por la pandemia que a todos nos afectó pero yo solo lo intuí porque nunca lo supe la verdad. Mi gran amigo Daniel, lo confirmó después de las averiguaciones.

Fue una desagradable noticia. Daniel me contó que un tiempo antes había conversado con ella y le expresó el deseo de comunicarse conmigo otra vez, pero nunca sucedió. Así es la vida, unas son de cal, otras son de arena y no hay por qué preguntarnos por las circunstancias. No obstante, fieles son las heridas del que ama y la quiso a su manera. Fue la persona que me hizo ver la vida de una forma distinta. Amar es de valientes y no de cobardes, que no comprenden las vivencias de cada uno.

Roque Puell López - Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=4ANlMmL91NI

 

martes, 27 de junio de 2023

El anciano

Un muchacho buscó a un anciano en todas partes y finalmente lo descubrió cerca del río. Éste estaba tumbado y como en éxtasis mirando al cielo. "¿Qué haces?" -  Le preguntó preocupado el muchacho.   

"Observo la naturaleza" -  Repicó el viejo.  "Siento el sol, escucho el agua y veo las nubes".

"¿Y por qué haces esto?" -  Quiso saber el muchacho.        
"Porque es  la  mejor  manera  de  eliminar  el  polvo interior" -   Fue la respuesta.

"Me temo que no lo entiendo" -  Dijo el muchacho.   

El hombre se levantó, respiró profundamente y declaró:

"Cada ser humano lleva dentro de sí una gran sabiduría,  pero nadie encuentra este viejo tesoro ya que está cubierto  por montañas de sufrimiento. Pero cuando uno aprende a  eliminar los escombros de la aflicción y del dolor,  las nieblas se levantan y se puede ver cómo brilla el tesoro de la  luz del sol eterno. Las heladas lágrimas de la vida  desaparecen y la sabiduría y la bienaventuranza despertarán".

Después de callar por unos instantes instó al muchacho:

"¡Mira al cielo! ¿Puedes ver el sol?"

"No," -  Repuso el muchacho -  "no veo más que nubes".

"¿Y dónde está el sol?“   - Insistió el viejo.

"Está detrás de las nubes" -  Fue la respuesta.

Entonces el viejo explicó: "Incluso cuando las nubes ocultan el sol, no son capaces de retener su luz  y calor. Considera ahora a las nubes como los escombros y al sol como la sabiduría…“

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=XvQx23G_HDc

jueves, 22 de junio de 2023

Pláticas

Estaba yo, tomando un café en Paris, cuando no hacía muchos días que había venido  para dar una exposición de Arte Contemporáneo. Conversaba con mis amigos, cuando me presentaron a Malena. Ella era la mujer que conocí entre las dudas de su ser inquieto. Se movía de un lado a otro para decidir qué camino habría de emprender frente a la vida que le mostraba un gran reto. ¿Quiénes serían los protagonistas que decidirían su destino? ¿A quiénes por ventura podría conocer en ese instante para que la pueda guiar a un final seguro? Era seguro que lo ignoraba pero entre las mocedades de su existencia, habría de haber una explicación a su mágico desconcierto pero yo lo ignoraba.

Entendí que los caminos de su pensamiento volaban por los momentos del desasosiego sin principio y sin final por aquellas emociones que no tenían prisa por llegar. Serían las angustias, los lamentos y las dudas que la asaltaban que no la dejaban ni razonar. Sin embargo, el que ella quisiera que todo eso no le hubiera sucedido, estaba en una agenda de una vida libre de ataduras y compromisos, que era mucho mejor cumplir o no ser más, una casquivana…

Pero, ¿No le dijeron que siempre habrá pruebas que enfrentar? ¿Alguno quizá le aconsejó que en el concierto de las emociones, el mejor es quien no cambia para ver sus triunfos florecer? Decir lo contrario es una quimera porque quien piensa bien, dice que los cambios se pueden dar porque lo que se sobreponen a todo son quienes pueden triunfar. Nada más cierto, entonces, solo le quedaba luchar.

Dicen que el silencio es la primera piedra del respeto, pero quién puede estar callado si la base no tiene sustento y quizá después de tanto porfiar, termine su vida en ideales que nunca pudo cumplir. Porque el respeto se da al principio del encuentro pero después,  tiende a ser inútil si permanece en silencio cuando a lo mejor le quitan el premio de una conquista que ha logrado después de tanto y que ahora se lo merece…

La vida de cada persona sin que nada lo motive es un camino hacia sí mismo. Es el yermo de un campo que jamás quiso aventurarse a ser cultivado sin querer que la tierra nueva y fuerte emergiera de él. Muchos serán los miedos, harta la desconfianza que se sembró en el baldío de un alma solitaria que se negó a hacer germinar la semilla del nuevo amanecer. Se mirará al fin moribunda, sin propósito y sin final. Pocos son los que se aventuran a dar una oportunidad a su propia existencia para poder encumbrar y ser diferente…

Pero así aprendió Malena, entre la sequía de sus momentos y la lluvia generosa del vivir siempre libre. Comprendió al fin que si en algún momento la vida merece ser conquistada, es cuando contemplamos su belleza en ella misma.  Será admirarla cuando la veamos el nacimiento del sol más el atardecer en el inmenso mar y su bravura. De repente cuando presenciamos el nacimiento de un ser vivo o experimentamos el amor intenso y verdadero entre nosotros…

Entonces, así será el fin de la naturaleza y el hombre. Se confirmará sin duda, el sí de la creación viviente, que surge en cada momento y en cada lugar del corazón del hombre que entiende el propósito por el cual ha sido creado. Malena se quedó muda por poco tiempo pero luego temerosa como era, esbozó una sonrisa…

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=vDCP8m78FhQ

martes, 20 de junio de 2023

El carpintero

 

Un día me convertí en un carpintero. Apelé a los fundamentos que me enseñaron de pequeño para saber qué madera debería encontrar y dar paso a mi obra de arte titulada: “La mujer de mis tiempos”. ¡Qué nombrecito! ¿De qué talla tendría que estar hecha para ser una creación de tal magnitud? Alisté la maquinaria, las medidas estaban listas, busqué los mejores pulidores para el trabajo y estuve listo para pronto realizarlo.

Lo primero que hice fue elegir la mejor madera para mi obra. ¿Cedro? ¿Caoba? ¿Pino? Tuve que buscar una que me ofrezca la nobleza de su temple para que mucho después, sepa vivir para siempre. Quería encontrar aquellos colores que en su origen sean fieles y que fueran capaces de soportar las inclemencias de todo tipo y circunstancia. Entonces cepillé las asperezas, enderecé los ángulos, deseché las virutas, pero afirmé las uniones queriendo que esté todo en su punto si quería enfrentar nuevamente mis intenciones.

Estaba quedando bella aunque fue un menudo trabajo el corregir mis emociones, aun así, estaba casi lista. Más ahora faltaba que se escuchen las opiniones del pueblerino y quería sentirme orgulloso de mi oficio. Eran tantas las expectativas que tenía y sin embargo, todos estábamos atentos al triunfo porque era el momento, según mi parecer, del término de mis años difíciles en la esperada respuesta de una vez y para siempre...

Pero creo que ya no se podía alargar el motivo de mis actitudes ni las formas de su valor. Y en ese momento, todavía no podía formar en ella el rostro sereno y dulce que denoten el amor y el perdón. Era necesario entonces, que sean expuestas la calidad de sus fibras y me pareció haber visto una hermosa moena amarilla en el bosque. Creo que podría recibir el halago de mis manos y el sentir de mi alma. Pero mi fortaleza se negaba a perder. El arte que llevo dentro y la fuerza de mi espíritu me hacían renacer nuevamente una esperanza.

Pienso que tal vez prefería ser el artista desconocido para después encontrarla en mejor estado y condición. Quizás quería ser el artífice famoso, el de gran renombre sí, pero sin un sensible corazón, no valdría la pena. De cómo fueron hechas las emociones encontradas y los torbellinos de su inestable corazón, eso es un secreto. Lo único que sé que ahora está convertida, en una inigualable escultura de voluntad y razón, tal vez porque me enamoré de ella o porque se acabó mi pasión...

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=tKVzm0SBYtQ


martes, 23 de mayo de 2023

Cecilia

Año 1150 AD. Cecilia caminaba presta por el sendero para encontrarse con su amado y solo se conformó con su deseo o  ir hacia el viejo embarcadero. Allí el mar la esperaba para pensar en el tiempo que no se habían visto. Eran las promesas que se hicieron en el pasado y que se asentarían en el posible regreso.

Pero el horizonte era tan incierto y la niebla era tal, que cubría toda luz y firmamento. El viento hacía lo suyo, amenazante y jugaba con ella sin control. Las dudas que venían de pronto, ya no hacían mella en su apasionado corazón. Era su desdicha manifiesta, era llorar porque no hallaba respuestas y gemir por sus sentimientos confusos todavía. Ella había cambiado y él venía de la II Cruzada de Oriente, aquella que no sabías si el amanecer era el adelanto de tu gloria o era la esperada bienvenida de los vivos.

De pronto, una silueta se divisaba entre las nubes bajas del cielo. ¿Eran ellos? No podría ser pero... ¡¡Eran las velas desplegadas de un barco!! ¡¡Era el blasón de los combatientes!! Espadas, dragón y escudo de bermellón intenso, ésa era la bandera, -sería él sin duda- decía impresionada. Tanto tiempo, tantas alegrías y desengaños, no cabría más dicha en una insignificante barcaza que mucho había esperado. Todos corrieron raudos al muelle a recibir a los que vinieron de la contienda. Valientes años fueron de separación injusta, ahora parecía que la barca iba a cobrar de una vez la afrenta.

El beso del triunfo aguardaba su turno, el deseo cautivo parecería entonces desatarse, una mirada tierna habría de acabar la espera y una larga historia habría salir de sus labios para para dormir entre los improperios del destino. Todo eso ya no lo podía esperar, mayor se hacía su semblante, inmenso era el reencuentro con el guerreo entrante. Pero trágico fue el destino, amarga era la decepción, las ilusiones perdidas fueron traspasadas por el filo silencioso de la mentira, de la despiadada verdad que una vez más confirmaba las malas noticias. Le dijeron que había muerto en las manos de una terrible emboscada y no quedó nadie vivo...

Pero unos soldados del rey, vinieron a caballo por el otro sendero del pueblo justamente cuando Cecilia apesadumbrada, dispuso retirarse. Aquellos hombres eran conducidos por un barbado Capitán. Este se adelantó al gentío que los contemplaba apeándose de su animal y se dio sin pensar, el encuentro de dos desconocidos. Se vieron de frente pero no sabían quién era cada quién. Luego, la tensión se convirtió al fin, en una emoción anunciada. El arrogante Capitán musitó su nombre. Ella sonrió desafiante y altanera pero fue locamente hacia él queriendo responder al insolente personaje. El barbado se mantuvo impasible mirándola fijamente a los ojos. Y sin más ni más, fue para estrecharse con ella en un amplio pero fuerte abrazo de emociones y esperanzas. Lágrimas rodaron por sus mejillas, ardoroso fue así, el beso de la bienvenida.

Pasado los años, el amor triunfó en diferentes momentos. Ya ancianos dejaron este mundo. El hijo mayor continuó la obra de su padre como Legislador y guerrero sofocando algunas rebeliones de su propia gente. Con la muerte de ellos, se fundaron las bases para una nueva nación que estaba centrada en la familia. Fue un nuevo vivir en aras de una esperanza, para las nuevas generaciones cimentada también en la lealtad y el amor a la Patria.  

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=F_I3SY_E4fU

Amanda




A quien extrañé mucho como eras, así de sencilla, valiente y socarrona, yo nunca te olvidaré porque aunque no te viera por ahora, siempre te recordaré en mus momentos...

Disfruté el atardecer nágico de tus notas, de tus pensamientos en el tintero y quizá regaños por mi sombrero. Pero si alguna vez yo viera que me faltara la evidencia, tu fotografía me haría recordar que tu semblante nunca se fue porque se quedó en la tierra de la Ermita, pero vivirá por siempre en mi corazón.

Por eso mismo mujer, porque entre nosotros hubo ese mágico encuentro en aquel café y por tanta charla que nos dimos, nunca lo pudimos olvidar. El aroma del ambiente citadino, el conversar del tiempo, asombrados por la humanidad sin rumbo, teminó entre las risas y miradas de Quién nos creó. ¿Verdad?

Te quise mucho por quién fuiste y un tanto más porque eras un volcán de fuego y yo solo supe ser un simple guajolote pero cómplice de tus locuras porque tu vida era lo más importante para mí.

Así como Dios te trajo al mundo, así de sensible, y brincona, te marchaste para no volver. Yo lo pude presentir porque ya no te miraba seguido y aunque muy lejos morabas, una corazonada nació así... 

Entonces, ya era tarde, rauda llegaste a los brazos del Eterno y yo sorprendido por la triste noticia, solo me quedé triste con gran estruendo...

Roque Puell López Lavalle

Clic: https://www.youtube.com/watch?v=4ANlMmL91NI        

lunes, 1 de mayo de 2023

El nauta

La doncella distraída no sabía de las renuentes andanzas de su dizque caballero. En otros afanes se encontraba ella, cuando la noticia vino a inquietarla. ¿Cómo se pudo concebir? A instancias de esta evidencia, una leve herida temprana, ya se había conjugado porque ya no era la extraña que se había entrometido, tampoco era el drama de la costumbre si es que el personaje en ciernes, en otras tabernas del puerto, se habría extraviado. No, nada que ver, todo ello quedaba excluido.

Esa era la costumbre de más de uno de los marineros en los muelles de los embarques, eso fue más que un simple cuento de conquistas y colores, era una colección vistosa de historias reales de aquel entonces. El tripulante mañoso de sus intenciones, entre las correrías que realizaba en sus momentos libres, se encandiló con las enaguas de otra morena, se le nubló el pensamiento con los encajes de otras conciencias y sin esperarlo siquiera, quizá por la tentación de los distintos contoneos que abordaba, apareció una inesperada descendencia que iluminó la oscuridad de su frágil conciencia.

Aunque era un hombre taimado e hipócrita, supo llevar el secreto de su aventura con algún reparo pero todo aquello que urdió o tal vez que construyó con sus malas artes, llegó a oídos de la pobre doncella. ¡¡Tremendo desconcierto!! Más el destierro implacable que se le dio por la sentencia resuelta de la mujer, resultó para él, un "descanso merecido" así él se fuera más lejos. Pero en su navío más de uno se enteró de la noticia y ante el Consejo de algunos jefes, todo parecía quedarse archivado. ¡¡Para tirarse de los cabellos!!

Sin embargo, pudo darse cuenta que ya no saldría como antes, que rigores van y rigores vienen, tuvo que despedirse pronto de sus cabos y velámenes. Una oscura prisión lo aguardaba y un tiempo establecido para él, no estaría mal para la reflexión que él necesitaba. Algo pudo cambiar el doble ánimo del navegante pero entonces, no tuvo forma de alguna solución. Un corto tiempo después, solo salió para embarcarse en otro vapor para las acciones bélicas de su Nación. En tierra quedó la doncella y sus ilusiones. La gracia eterna de sus emociones, nació entre alegrías y sollozos pero él nunca la conoció más que entre los rumores y comentarios. Pero el mar arreciaba sin descanso, "la vida continúa" -decía- pero los cañones vomitaban el infortunio sin encontrar a los culpables. La guerra sin control aparente, contradecía silenciosamente a los hombres.

Luego pasaron algunos años y los otros contendores en tierra, quisieron vengar a la nombrada, nunca se enfrentaron con el contrario porque estaba lejos y nada se sabía de él. Otros quisieron casarse con ella, pero nunca se decidieron tampoco porque la moza mentía y se sentía terriblemente desdichada, sin embargo, esas son espinas y flores de otro rosal que yo no las puedo contar. Pero igual era la contradicción porque, quién iba a pensar que aquél nauta fuera a sucumbir en uno de los combates. Su barco encalló frente a las costas de otro continente y fueron pocas la noticias del desgraciado acontecimiento.  

Todos convinieron que él tornó finalmente su historia, en funestas consecuencias. Fueron sus malas decisiones, sus pésimas determinaciones y su vida fue un contraste de pasiones. Acaso la ley de la reciprocidad se dio, aquella que lo que das recibes sea bueno o malo. No obstante, para algunos, todo ello se convirtió en el final de la justicia ansiada, de la plañidera inconsolable y de los llamados contendores... 

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=x-D33GlUfyw&list=RDGMEMJQXQAmqrnmK1SEjY_rKBGA&start_radio=1&rv=2cZ_EFAmj08

sábado, 22 de abril de 2023

Los recuerdos

Dos amigos de un añejo colegio fiscal, se habían encontrado después de algún tiempo de no verse y pactaron reunirse en uno de los bares de la bahía llamado "Barbadillo" a unas cuadras del pintoresco malecón, cerca a la Capitanía de  Guardacostas.

Era aquél antro en mención, centenario de las incontables vicisitudes de los viejos lobos de mar, de esos singulares amigos, donde muchas historias del azul de ultramar se entretejían nobles y disparatadas entre los parroquianos del lugar. Al frente de ellos se veía la costa gris, neblinosa, eternamente fría donde los pescadores no cejaban en buscar las bondades del anchuroso mar.  

Decía yo por ese entonces: 

- Ya no veo a la niña mora, aquella de mis amores locos. Muchas aguas son las que ya han pasado bajo el puente y ya han aparecido enormes desniveles que han inundado mi ser que ahora, ya se encuentra verdoso y lleno de vida. Sin embargo, sabes tú Samuel que otra vez viene su recuerdo sin que yo lo llame al recurrente. Será tal vez, el sentir de sus besos que todavía hoy me acuerdo o será por las noches bravías en el lecho que fue nuestro o tal vez... y a la verdad, ha volado ya el tiempo del desencuentro.

Así pensaba mi amigo Blasco pero yo le dije:

-- Las dudas que te vinieron en este tiempo, fueron por la razón de no saber soportarla o porque simplemente no supiste retener el amor que ella te diera aunque si creo que te fueron dadas las sazones del momento por una justa razón; pero tú amigo querido, traicionaste sin más, sus penas y su terco corazón...

- No lo entiendo -me decía- no hubo ni siquiera los rastros ni los pertrechos, tampoco se dejaron cartas de esperanza de nada, solo quedó una magra despedida,  un silencio místico y testarudo pero...luego más adelante ellos nacieron y se descubrieron totalmente injustos. Así pienso yo, enojado a veces de tanta serenata...

-- Pero así son los recuerdos, ¿Qué vas a hacer? Regresan e insisten en tu historia, una y otra vez, pero eso podría ser el aviso de tu conciencia, entonces pues, a ver si ahora te arrepintieras de lo que hiciste y de verdad aprendieras, porque tú sabes bien que todo lo que hagas en este mundo, tiene una retribución. Más hoy, si no estás dispuesto a reconocerlo, tu conciencia nuevamente sufriría una sanción...

- Es verdad lo que afirmas, -decía el contencioso- ha pasado mucho tiempo y la niña mora a veces viene a mi mente como un ayer tardío, tal vez viene a clamar venganza por mi horrible inconsciencia como ocurriera la última vez. Pero lo que si recuerdo es que nunca más le hablé. Pero así sea lo que haya sido, la loca palangana siempre fue la siempre ausente...

-- Fíjate que tus recuerdos, nadie los llamó y ahí se encuentran ellos sin que los busques. Así de enterados están porque saben incluso, por qué se dio el embuste y por qué no se hablaron. Si en ese tiempo no los pudiste controlar, ocurriendo así los hechos como me cuentas, tan tremendos y tan impuros, ¿Qué podrías cambiar tú si es que pudieras? Pues nada, ya no hay más problemas que resolver...

- Sin darnos cuenta, nos habíamos tomado media caja de cerveza en medio de una nube del humo de nicotina del bar. No nos pedían la cuenta porque yo era el conocido y no daba pie con bola. Pero así pasó la tarde, cavilando y juzgando lo que en la vida pasada fue real al menos para mi. Pero me di cuenta que el gran recuerdo no sé irá hasta que yo mismo lo permita... 

-- Que las algas ya se corrieron, que las otras vidas se consolidan o que las rencillas ya se han complicado, eso Blasco, realmente, ya no importa. Lo que quedó en el tintero, en el misterio que lo aborda, nos vendrá siempre a la memoria: ¿Por qué serán los recuerdos tan inoportunos? ¿No será que todavía digo, que la quieres todavía?

- Pero yo, solo lo quedé mirando boquiabierto sin decir palabra y exhalando una bocanada de humo en su cara, por incrédulo como él era, me quedé sin moverme y solté una carcajada.. Él, sereno como era, solamente atinó a beberse lo que le quedaba en su vaso y terminó riéndose de mí burlonamente con todo lo que le argumenté...

Roque Puell López Lavalle

viernes, 14 de abril de 2023

La morada azul


Casa de la amistad, el hogar de nadie, donde nacen los pasos del regreso apenas llegas pero que es el espejo del alma, de la vida misma, de lo que anhelas y de las historias sin nombre, sin final, para así soñar despiertos y nunca encontrarse.  En la imaginación del tiempo, se vislumbró una morada de amor, un refugio necesario que se inició por el cariño de una generación sin historias ciertas y sin ojos para deleitarse en las sombras negras de la inconciencia. ¿Había que esperar más?

Descubrieron un amparo por las inclemencias del tiempo, tal vez por los recuerdos de volver a la inocencia perdida pero que no se dieron cuenta que así se descubrieron sus propios deseos y temores para volcarlos en los sentimientos y en el cuerpo. Sería entonces, para expresarse un sincero amor y que aquello sirviera para escalar montañas encontrando quizá los tesoros escondidos del imperio de los sentidos. Sin embargo, algunos de ellos serían sin fundamento y otros terminarían como un simple cuento de fantasías.

Se dijo que era una quimera, un sueño inconcluso de seres sin conciencia ni recato y que solo eran recuerdos de las palabras que se dijeron alguna vez, como son esas promesas incumplidas de la indigna palabrería de la gente. Pero los augurios sintieron la majestad de lo que era sincero, real, y era cierto porque allí se llenaron de luz junto a las sorpresas de ese momento. Las gorgonias de la envidia y de la muerte reclamaron el espasmo pero las circunstancias del momento no se dejaron vencer. El sueño anhelado al fin se hizo una realidad, el espíritu de la unión, dio cabida a una sola verdad: El triunfo del amor. Así entonces, el calorcillo de estar juntos, asomó sus esperanzas porque de esa manera fueron creciendo dos almas en una burda complicidad. Ya no habría tiempo para reclamos, había que vivir una esperanza viva aunque sea intentando de una vez por todas,  la  verdad.

Casa de la amistad y de los pasos perdidos, el reflejo de los espejos del alma y de la hipocresía de los extraños, aquellos que siembran las mentiras verdaderas para según ellos, soñar más despiertos. Quién quisiera que fuera una casita de amor, donde nace el chocolate y donde se pierda para siempre, el albur. Más creo que los niños que llegaron en ese tiempo, fueron  felices de entrar a la magnífica estancia y así nació por entonces, según me contaron los vecinos del convite, la morada azul...

Roque Puell López Lavalle

Link: https://www.youtube.com/watch?v=XvQx23G_HDc

 

domingo, 9 de abril de 2023

La mantilla


En un mausoleo reposan los grandes personajes y algunas veces, algunos renombrados del gobierno de turno. Se recuerdan las grandes acciones, las memorables batallas, las medallas adquiridas y las sonadas medias verdades por no decir ahora, las no muy pocas majaderías que se dan en este tiempo. Se reúnen allí las familias de siempre, aquellas que quisieran recordar la vida y exaltar la insigne memoria de sus parientes. Sin embargo, las honras fúnebres se llenan de fiesta cuando todos al unísono le agradecen a Dios gimiendo: ¡¡Gracias Padre Santo por haberme dado a mi tío Julián!!

Pero no todos se acompañan por los apellidos y blasones. Están los que sin tanta maraña de recuerdos y galardones de la vida, honran a los que hicieron algo por la pobre María o por el Rigoberto calamitoso, para acabar con la misma letanía de ser siempre el foco de la piedad. Así las cosas, pocos recuerdan al Centauro por su infinita bondad y olvidan muchos a propósito, su terca arbitrariedad. Por eso surgen los anónimos, aquellos que no buscaron nada y ni sus descendientes supieron con quién vivían hasta el final. ¡¡Qué contradicción!! Se buscan entonces los intereses poco comunes entre el gran apego a la vida y el gran desprecio para seguir peleando. Salvo que existan algunas honrosas excepciones para el beneplácito de todos pero que a trompicones, el testamento, se tuvo que abrir a la familia.

Y todo parece repetirse. En el cementerio se acabaron las mentiras, ya la vida no tiene sentido porque el último suspiro se manifestó temprano para no volver. La reunión será siempre la misma, los comentarios ya están aprendidos de memoria para los abrazos y los encontrados sentimientos. Los más profanos, cuentan historias jocosas de la desgracia pero las palabras melancólicas de siempre, se relatan por el parco oficiante que siempre es el cura que espera su turno. No pueden comprender que la mejor vida está afuera porque el mejor descanso es no soportar las aburridas ceremonias así sean con buenas intenciones. Sin embargo, se acabaron los lloros, las acusaciones y las malas artes porque el epitafio resume siempre la misma historia del que siempre se portó excelentemente bien, aunque los años, nunca cambian la verdad. Y así es como se comporta siempre, la hipocresía social.

El camino de regreso se hizo oscuro y fueron los vientos que no me dejaron ver tu rostro pero observé que en vano llevaste las flores que compraste. La tormenta que se avecinaba; no apagó las llamas de los cirios encendidos alrededor de los deudos como si ellas quisieran que el misterio perdurara, más el aroma de los presentes, confirmó mis dudas. Busqué en mis pensamientos el por qué debía entenderte y sin querer, mi esperanza despertó porque tu rostro había cambiado. Tu emoción estaba cerca de manifestarse cuando presta te quitaste delicadamente la mantilla. Pero tú no te diste cuenta que todo fue una quimera, que luchaste contra seres que no existían más que en tu mente y que tal vez, todo pudo haber sido diferente si hubieras permanecido conmigo. Pero óyeme ahora mujer, tú sabías que los muertos ya no reclaman, porque hacía mucho, se quedaron dormidos…

Roque Puell López Lavalle

Link: https://www.youtube.com/watch?v=6JVq6gwIBOQ

Cántico a Amanda

Amanda… mujer fuerte, mujer amada. Tu nombre no tiene comienzo ni tiene fin. No está solo en el mundo real; se siente quizá en el viento inv...