martes, 23 de mayo de 2023

Cecilia

Año 1150 AD. Cecilia caminaba presta por el sendero para encontrarse con su amado y solo se conformó con su deseo o  ir hacia el viejo embarcadero. Allí el mar la esperaba para pensar en el tiempo que no se habían visto. Eran las promesas que se hicieron en el pasado y que se asentarían en el posible regreso.

Pero el horizonte era tan incierto y la niebla era tal, que cubría toda luz y firmamento. El viento hacía lo suyo, amenazante y jugaba con ella sin control. Las dudas que venían de pronto, ya no hacían mella en su apasionado corazón. Era su desdicha manifiesta, era llorar porque no hallaba respuestas y gemir por sus sentimientos confusos todavía. Ella había cambiado y él venía de la II Cruzada de Oriente, aquella que no sabías si el amanecer era el adelanto de tu gloria o era la esperada bienvenida de los vivos.

De pronto, una silueta se divisaba entre las nubes bajas del cielo. ¿Eran ellos? No podría ser pero... ¡¡Eran las velas desplegadas de un barco!! ¡¡Era el blasón de los combatientes!! Espadas, dragón y escudo de bermellón intenso, ésa era la bandera, -sería él sin duda- decía impresionada. Tanto tiempo, tantas alegrías y desengaños, no cabría más dicha en una insignificante barcaza que mucho había esperado. Todos corrieron raudos al muelle a recibir a los que vinieron de la contienda. Valientes años fueron de separación injusta, ahora parecía que la barca iba a cobrar de una vez la afrenta.

El beso del triunfo aguardaba su turno, el deseo cautivo parecería entonces desatarse, una mirada tierna habría de acabar la espera y una larga historia habría salir de sus labios para para dormir entre los improperios del destino. Todo eso ya no lo podía esperar, mayor se hacía su semblante, inmenso era el reencuentro con el guerreo entrante. Pero trágico fue el destino, amarga era la decepción, las ilusiones perdidas fueron traspasadas por el filo silencioso de la mentira, de la despiadada verdad que una vez más confirmaba las malas noticias. Le dijeron que había muerto en las manos de una terrible emboscada y no quedó nadie vivo...

Pero unos soldados del rey, vinieron a caballo por el otro sendero del pueblo justamente cuando Cecilia apesadumbrada, dispuso retirarse. Aquellos hombres eran conducidos por un barbado Capitán. Este se adelantó al gentío que los contemplaba apeándose de su animal y se dio sin pensar, el encuentro de dos desconocidos. Se vieron de frente pero no sabían quién era cada quién. Luego, la tensión se convirtió al fin, en una emoción anunciada. El arrogante Capitán musitó su nombre. Ella sonrió desafiante y altanera pero fue locamente hacia él queriendo responder al insolente personaje. El barbado se mantuvo impasible mirándola fijamente a los ojos. Y sin más ni más, fue para estrecharse con ella en un amplio pero fuerte abrazo de emociones y esperanzas. Lágrimas rodaron por sus mejillas, ardoroso fue así, el beso de la bienvenida.

Pasado los años, el amor triunfó en diferentes momentos. Ya ancianos dejaron este mundo. El hijo mayor continuó la obra de su padre como Legislador y guerrero sofocando algunas rebeliones de su propia gente. Con la muerte de ellos, se fundaron las bases para una nueva nación que estaba centrada en la familia. Fue un nuevo vivir en aras de una esperanza, para las nuevas generaciones cimentada también en la lealtad y el amor a la Patria.  

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=F_I3SY_E4fU

Amanda




A quien extrañé mucho como eras, así de sencilla, valiente y socarrona, yo nunca te olvidaré porque aunque no te viera por ahora, siempre te recordaré en mus momentos...

Disfruté el atardecer nágico de tus notas, de tus pensamientos en el tintero y quizá regaños por mi sombrero. Pero si alguna vez yo viera que me faltara la evidencia, tu fotografía me haría recordar que tu semblante nunca se fue porque se quedó en la tierra de la Ermita, pero vivirá por siempre en mi corazón.

Por eso mismo mujer, porque entre nosotros hubo ese mágico encuentro en aquel café y por tanta charla que nos dimos, nunca lo pudimos olvidar. El aroma del ambiente citadino, el conversar del tiempo, asombrados por la humanidad sin rumbo, teminó entre las risas y miradas de Quién nos creó. ¿Verdad?

Te quise mucho por quién fuiste y un tanto más porque eras un volcán de fuego y yo solo supe ser un simple guajolote pero cómplice de tus locuras porque tu vida era lo más importante para mí.

Así como Dios te trajo al mundo, así de sensible, y brincona, te marchaste para no volver. Yo lo pude presentir porque ya no te miraba seguido y aunque muy lejos morabas, una corazonada nació así... 

Entonces, ya era tarde, rauda llegaste a los brazos del Eterno y yo sorprendido por la triste noticia, solo me quedé triste con gran estruendo...

Roque Puell López Lavalle

Clic: https://www.youtube.com/watch?v=4ANlMmL91NI        

lunes, 1 de mayo de 2023

El nauta

La doncella distraída no sabía de las renuentes andanzas de su dizque caballero. En otros afanes se encontraba ella, cuando la noticia vino a inquietarla. ¿Cómo se pudo concebir? A instancias de esta evidencia, una leve herida temprana, ya se había conjugado porque ya no era la extraña que se había entrometido, tampoco era el drama de la costumbre si es que el personaje en ciernes, en otras tabernas del puerto, se habría extraviado. No, nada que ver, todo ello quedaba excluido.

Esa era la costumbre de más de uno de los marineros en los muelles de los embarques, eso fue más que un simple cuento de conquistas y colores, era una colección vistosa de historias reales de aquel entonces. El tripulante mañoso de sus intenciones, entre las correrías que realizaba en sus momentos libres, se encandiló con las enaguas de otra morena, se le nubló el pensamiento con los encajes de otras conciencias y sin esperarlo siquiera, quizá por la tentación de los distintos contoneos que abordaba, apareció una inesperada descendencia que iluminó la oscuridad de su frágil conciencia.

Aunque era un hombre taimado e hipócrita, supo llevar el secreto de su aventura con algún reparo pero todo aquello que urdió o tal vez que construyó con sus malas artes, llegó a oídos de la pobre doncella. ¡¡Tremendo desconcierto!! Más el destierro implacable que se le dio por la sentencia resuelta de la mujer, resultó para él, un "descanso merecido" así él se fuera más lejos. Pero en su navío más de uno se enteró de la noticia y ante el Consejo de algunos jefes, todo parecía quedarse archivado. ¡¡Para tirarse de los cabellos!!

Sin embargo, pudo darse cuenta que ya no saldría como antes, que rigores van y rigores vienen, tuvo que despedirse pronto de sus cabos y velámenes. Una oscura prisión lo aguardaba y un tiempo establecido para él, no estaría mal para la reflexión que él necesitaba. Algo pudo cambiar el doble ánimo del navegante pero entonces, no tuvo forma de alguna solución. Un corto tiempo después, solo salió para embarcarse en otro vapor para las acciones bélicas de su Nación. En tierra quedó la doncella y sus ilusiones. La gracia eterna de sus emociones, nació entre alegrías y sollozos pero él nunca la conoció más que entre los rumores y comentarios. Pero el mar arreciaba sin descanso, "la vida continúa" -decía- pero los cañones vomitaban el infortunio sin encontrar a los culpables. La guerra sin control aparente, contradecía silenciosamente a los hombres.

Luego pasaron algunos años y los otros contendores en tierra, quisieron vengar a la nombrada, nunca se enfrentaron con el contrario porque estaba lejos y nada se sabía de él. Otros quisieron casarse con ella, pero nunca se decidieron tampoco porque la moza mentía y se sentía terriblemente desdichada, sin embargo, esas son espinas y flores de otro rosal que yo no las puedo contar. Pero igual era la contradicción porque, quién iba a pensar que aquél nauta fuera a sucumbir en uno de los combates. Su barco encalló frente a las costas de otro continente y fueron pocas la noticias del desgraciado acontecimiento.  

Todos convinieron que él tornó finalmente su historia, en funestas consecuencias. Fueron sus malas decisiones, sus pésimas determinaciones y su vida fue un contraste de pasiones. Acaso la ley de la reciprocidad se dio, aquella que lo que das recibes sea bueno o malo. No obstante, para algunos, todo ello se convirtió en el final de la justicia ansiada, de la plañidera inconsolable y de los llamados contendores... 

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=x-D33GlUfyw&list=RDGMEMJQXQAmqrnmK1SEjY_rKBGA&start_radio=1&rv=2cZ_EFAmj08

sábado, 22 de abril de 2023

Los recuerdos

Dos amigos de un añejo colegio fiscal, se habían encontrado después de algún tiempo de no verse y pactaron reunirse en uno de los bares de la bahía llamado "Barbadillo" a unas cuadras del pintoresco malecón, cerca a la Capitanía de  Guardacostas.

Era aquél antro en mención, centenario de las incontables vicisitudes de los viejos lobos de mar, de esos singulares amigos, donde muchas historias del azul de ultramar se entretejían nobles y disparatadas entre los parroquianos del lugar. Al frente de ellos se veía la costa gris, neblinosa, eternamente fría donde los pescadores no cejaban en buscar las bondades del anchuroso mar.  

Decía yo por ese entonces: 

- Ya no veo a la niña mora, aquella de mis amores locos. Muchas aguas son las que ya han pasado bajo el puente y ya han aparecido enormes desniveles que han inundado mi ser que ahora, ya se encuentra verdoso y lleno de vida. Sin embargo, sabes tú Samuel que otra vez viene su recuerdo sin que yo lo llame al recurrente. Será tal vez, el sentir de sus besos que todavía hoy me acuerdo o será por las noches bravías en el lecho que fue nuestro o tal vez... y a la verdad, ha volado ya el tiempo del desencuentro.

Así pensaba mi amigo Blasco pero yo le dije:

-- Las dudas que te vinieron en este tiempo, fueron por la razón de no saber soportarla o porque simplemente no supiste retener el amor que ella te diera aunque si creo que te fueron dadas las sazones del momento por una justa razón; pero tú amigo querido, traicionaste sin más, sus penas y su terco corazón...

- No lo entiendo -me decía- no hubo ni siquiera los rastros ni los pertrechos, tampoco se dejaron cartas de esperanza de nada, solo quedó una magra despedida,  un silencio místico y testarudo pero...luego más adelante ellos nacieron y se descubrieron totalmente injustos. Así pienso yo, enojado a veces de tanta serenata...

-- Pero así son los recuerdos, ¿Qué vas a hacer? Regresan e insisten en tu historia, una y otra vez, pero eso podría ser el aviso de tu conciencia, entonces pues, a ver si ahora te arrepintieras de lo que hiciste y de verdad aprendieras, porque tú sabes bien que todo lo que hagas en este mundo, tiene una retribución. Más hoy, si no estás dispuesto a reconocerlo, tu conciencia nuevamente sufriría una sanción...

- Es verdad lo que afirmas, -decía el contencioso- ha pasado mucho tiempo y la niña mora a veces viene a mi mente como un ayer tardío, tal vez viene a clamar venganza por mi horrible inconsciencia como ocurriera la última vez. Pero lo que si recuerdo es que nunca más le hablé. Pero así sea lo que haya sido, la loca palangana siempre fue la siempre ausente...

-- Fíjate que tus recuerdos, nadie los llamó y ahí se encuentran ellos sin que los busques. Así de enterados están porque saben incluso, por qué se dio el embuste y por qué no se hablaron. Si en ese tiempo no los pudiste controlar, ocurriendo así los hechos como me cuentas, tan tremendos y tan impuros, ¿Qué podrías cambiar tú si es que pudieras? Pues nada, ya no hay más problemas que resolver...

- Sin darnos cuenta, nos habíamos tomado media caja de cerveza en medio de una nube del humo de nicotina del bar. No nos pedían la cuenta porque yo era el conocido y no daba pie con bola. Pero así pasó la tarde, cavilando y juzgando lo que en la vida pasada fue real al menos para mi. Pero me di cuenta que el gran recuerdo no sé irá hasta que yo mismo lo permita... 

-- Que las algas ya se corrieron, que las otras vidas se consolidan o que las rencillas ya se han complicado, eso Blasco, realmente, ya no importa. Lo que quedó en el tintero, en el misterio que lo aborda, nos vendrá siempre a la memoria: ¿Por qué serán los recuerdos tan inoportunos? ¿No será que todavía digo, que la quieres todavía?

- Pero yo, solo lo quedé mirando boquiabierto sin decir palabra y exhalando una bocanada de humo en su cara, por incrédulo como él era, me quedé sin moverme y solté una carcajada.. Él, sereno como era, solamente atinó a beberse lo que le quedaba en su vaso y terminó riéndose de mí burlonamente con todo lo que le argumenté...

Roque Puell López Lavalle

viernes, 14 de abril de 2023

La morada azul


Casa de la amistad, el hogar de nadie, donde nacen los pasos del regreso apenas llegas pero que es el espejo del alma, de la vida misma, de lo que anhelas y de las historias sin nombre, sin final, para así soñar despiertos y nunca encontrarse.  En la imaginación del tiempo, se vislumbró una morada de amor, un refugio necesario que se inició por el cariño de una generación sin historias ciertas y sin ojos para deleitarse en las sombras negras de la inconciencia. ¿Había que esperar más?

Descubrieron un amparo por las inclemencias del tiempo, tal vez por los recuerdos de volver a la inocencia perdida pero que no se dieron cuenta que así se descubrieron sus propios deseos y temores para volcarlos en los sentimientos y en el cuerpo. Sería entonces, para expresarse un sincero amor y que aquello sirviera para escalar montañas encontrando quizá los tesoros escondidos del imperio de los sentidos. Sin embargo, algunos de ellos serían sin fundamento y otros terminarían como un simple cuento de fantasías.

Se dijo que era una quimera, un sueño inconcluso de seres sin conciencia ni recato y que solo eran recuerdos de las palabras que se dijeron alguna vez, como son esas promesas incumplidas de la indigna palabrería de la gente. Pero los augurios sintieron la majestad de lo que era sincero, real, y era cierto porque allí se llenaron de luz junto a las sorpresas de ese momento. Las gorgonias de la envidia y de la muerte reclamaron el espasmo pero las circunstancias del momento no se dejaron vencer. El sueño anhelado al fin se hizo una realidad, el espíritu de la unión, dio cabida a una sola verdad: El triunfo del amor. Así entonces, el calorcillo de estar juntos, asomó sus esperanzas porque de esa manera fueron creciendo dos almas en una burda complicidad. Ya no habría tiempo para reclamos, había que vivir una esperanza viva aunque sea intentando de una vez por todas,  la  verdad.

Casa de la amistad y de los pasos perdidos, el reflejo de los espejos del alma y de la hipocresía de los extraños, aquellos que siembran las mentiras verdaderas para según ellos, soñar más despiertos. Quién quisiera que fuera una casita de amor, donde nace el chocolate y donde se pierda para siempre, el albur. Más creo que los niños que llegaron en ese tiempo, fueron  felices de entrar a la magnífica estancia y así nació por entonces, según me contaron los vecinos del convite, la morada azul...

Roque Puell López Lavalle

Link: https://www.youtube.com/watch?v=XvQx23G_HDc

 

domingo, 9 de abril de 2023

La mantilla


En un mausoleo reposan los grandes personajes y algunas veces, algunos renombrados del gobierno de turno. Se recuerdan las grandes acciones, las memorables batallas, las medallas adquiridas y las sonadas medias verdades por no decir ahora, las no muy pocas majaderías que se dan en este tiempo. Se reúnen allí las familias de siempre, aquellas que quisieran recordar la vida y exaltar la insigne memoria de sus parientes. Sin embargo, las honras fúnebres se llenan de fiesta cuando todos al unísono le agradecen a Dios gimiendo: ¡¡Gracias Padre Santo por haberme dado a mi tío Julián!!

Pero no todos se acompañan por los apellidos y blasones. Están los que sin tanta maraña de recuerdos y galardones de la vida, honran a los que hicieron algo por la pobre María o por el Rigoberto calamitoso, para acabar con la misma letanía de ser siempre el foco de la piedad. Así las cosas, pocos recuerdan al Centauro por su infinita bondad y olvidan muchos a propósito, su terca arbitrariedad. Por eso surgen los anónimos, aquellos que no buscaron nada y ni sus descendientes supieron con quién vivían hasta el final. ¡¡Qué contradicción!! Se buscan entonces los intereses poco comunes entre el gran apego a la vida y el gran desprecio para seguir peleando. Salvo que existan algunas honrosas excepciones para el beneplácito de todos pero que a trompicones, el testamento, se tuvo que abrir a la familia.

Y todo parece repetirse. En el cementerio se acabaron las mentiras, ya la vida no tiene sentido porque el último suspiro se manifestó temprano para no volver. La reunión será siempre la misma, los comentarios ya están aprendidos de memoria para los abrazos y los encontrados sentimientos. Los más profanos, cuentan historias jocosas de la desgracia pero las palabras melancólicas de siempre, se relatan por el parco oficiante que siempre es el cura que espera su turno. No pueden comprender que la mejor vida está afuera porque el mejor descanso es no soportar las aburridas ceremonias así sean con buenas intenciones. Sin embargo, se acabaron los lloros, las acusaciones y las malas artes porque el epitafio resume siempre la misma historia del que siempre se portó excelentemente bien, aunque los años, nunca cambian la verdad. Y así es como se comporta siempre, la hipocresía social.

El camino de regreso se hizo oscuro y fueron los vientos que no me dejaron ver tu rostro pero observé que en vano llevaste las flores que compraste. La tormenta que se avecinaba; no apagó las llamas de los cirios encendidos alrededor de los deudos como si ellas quisieran que el misterio perdurara, más el aroma de los presentes, confirmó mis dudas. Busqué en mis pensamientos el por qué debía entenderte y sin querer, mi esperanza despertó porque tu rostro había cambiado. Tu emoción estaba cerca de manifestarse cuando presta te quitaste delicadamente la mantilla. Pero tú no te diste cuenta que todo fue una quimera, que luchaste contra seres que no existían más que en tu mente y que tal vez, todo pudo haber sido diferente si hubieras permanecido conmigo. Pero óyeme ahora mujer, tú sabías que los muertos ya no reclaman, porque hacía mucho, se quedaron dormidos…

Roque Puell López Lavalle

Link: https://www.youtube.com/watch?v=6JVq6gwIBOQ

miércoles, 29 de marzo de 2023

El camaroncito

El bosque se ha reunido para una gran celebración. Está en una gran fiesta y la algarabía es de todos sus habitantes. Los grillos cantan, las libélulas alumbran la escenografía, el saltamontes organizando a los invitados y los mamíferos están alistando todo para que todos se sientan confortables y felices. ¡Es que se casa la oruga!

El rey león, se acicala orgulloso la melena y procura con prontitud su mejor perfil. La reina atiende a las crías traviesas y también está regia para la ocasión. Ordena las flores, los bocaditos, culmina los detalles, las flores y todos se sienten honrados con la tremenda pompa que se vive en esos momentos. El novio, pálido pero sereno ni siquiera imagina el nuevo rumbo que su unión alcanzará en el futuro.

Y el cortejo ensaya con delicadeza la marcha nupcial tocando sus hermosas melodías. Parece ser que todo se ha sido cubierto en su totalidad en este ambiente tan especial y para tan magno acontecimiento. La cigarra resplandece en este momento, pero igual enfrenta el futuro con valor. Todos en realidad se sienten expectantes.

Sin embargo, sin que alguien se diera cuenta, por el riachuelo que cruzaba el lugar, no muy lejos de la ceremonia, se encontraba un pequeño camarón de río que lloraba muy desconsolado apoyado en un grupo de piedras cerca de la orilla.

Un hombre cano que por allí pasaba, se conmovió al verlo tan triste y acongojado, curioso entonces, le preguntó tranquilamente: - "Te he visto desde hace unos momentos y me animé finalmente a preguntarte ¿Por qué lloras camaroncito?" -

Y él, balbuceando con sus ojos hinchados por la mala noche y la tristeza que le embargaba, le respondió amargamente sin ocultarle nada: “Oh señor, si le contara, lloro porque mis padres se fueron anoche a un cóctel y hasta este momento no han regresado".

Su interlocutor, sentido, extrañado, se encogió de brazos y mudo por la noticia, no tuvo más remedio que perderse finalmente por el sendero. Lamentablemente el pobre camaroncito, solo y sintiéndose desalentado, solo atinó a resignarse de su tremenda desgracia.

Es interesante que muchas veces la paradoja de la vida estriba en que las grandes celebraciones van siempre acompañadas de las más grandes desgracias y es menester entonces, tener no solo la palabra apropiada sino buscar un alivio a la enfermedad del alma que así, de esta manera, es encontrada..

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=r875dXVtdyc

lunes, 27 de marzo de 2023

La retreta

Cuando era un niño, mis tareas del colegio se veían casi interrumpidas por una soleada tarde bulliciosa como era la de un intranquilo escolar. Para mi si habían trabajos sería una novedad y ni siquiera revisaba la lectura semanal. Estos eran los verdaderos problemas de un muchachito curioso que quería comparar los acontecimientos del pasado con su vida real. No había venido todavía mi madre porque estaba trabajando y el hambre aparecía a ratos para quitarme la intención de cumplir con mis deberes. Ya mi perro adoptado se había ido, mis juguetes estaban dispersos y todas las instrucciones que me habían dejado me las sabia de memoria pero cumplirlas...

Sin embargo ¡Oh milagro! Las llaves hacían ruido al encontrar la cerradura en la puerta de mi casa. ¡Era ella! Había llegado temprano, los jefes de la ofician al fin la pudieron soltar. ¿Qué has comido mijo? Fue su interrogante que yo no supe contestar. Mejor quería saber qué había traído de comer y así tranquilizarme para poder jugar. Hasta que un momento me pareció escuchar una música alegre que provenía del parque frente a mi casa. Ya era de noche y el que menos estaba comiendo los ricos anticuchos de la señora de la esquina de mi barrio. ¡Un sol, un sol! Era la oferta callejera, ¡Papa sancochada y choclo a cincuenta centavos! Y así para mi, terminaban mis serios problemas...

Los niños y los mayores, después de comer, iban al medio del parque a los pies de un busto histórico. Ya eran casi las ocho de la noche y todos iban a ver a esta extraña compañía según mi modo de ver. ¡Mamá vamos a verla! --le decía-- entre emocionado y eufórico. Iba a descubrir lo que todo el mundo conocía menos yo. Lo primero que vi aparte de la gente arremolinada era una suerte de uniformados que en vez de llevar fusiles llevaban un acordeón, una trompeta o al menos un trombón que era más grande que el mismo dueño. Los tambores estaban alineados pero luego escuché los interminables aplausos. Todos estaban sonrientes y complacidos pese que otros niños jugaban indiferentes al compás de sus inocentes travesuras.

Resulta que ellos tocaban para un público que conocía de sobra lo que allí pasaba. Las partituras me explicaba mi madre, son de nuestra música y están hechas para disfrutarlas. ¿Y cómo se llama lo que están interpretando? Era mi pregunta pero de vez en cuando se escuchaban las palmas y se veían también pañuelos blancos pero nadie se atrevía a bailar. ¡Ah, --me decía mi madre-- eso es una marinera! Yo en la luna pero después caí en que eran las melodías de mi tierra hechas por la Guardia Civil alrededor de mi casa.

Cuando se fueron, yo me quedé triste pensando en todo lo que había vivido y regresando por el camino, recordaba los ritmos escuchados y un gozo extraño me había embargado así que yo traté de... pero mi madre viéndome distraído me preguntó: ¿Te gustó la retreta? Y yo le respondí extrañado con los ojos abiertos... ¡Ah, la retreta! ¿Qué es eso?

Roque Puell López Lavalle

sábado, 25 de marzo de 2023

La oportunidad

 

Quejumbroso es tu hablar y es una realidad tu quebranto, ahora nos hablas a todos de tu vida en llanto. Seguro que buscarás entre las oportunidades que se presentan, un feliz consuelo cuando la verdad es que solamente en alguna promesa tuya, podrás alcanzar tu sueño. También sé que no te encomiendas al santo de la espada porque realmente no le crees absolutamente nada. Más bien yo pienso que es tu fogosa voluntad y tus pretensiones de convencer con tus inciensos a la Deidad.

Era infinita mi amistad pero la perdiste por ingenua y mal pensada como si fuera un maleficio. Se necesita para la vida un poquito de sabiduría, que afuera se vaya el pleito y se quede mejor el corazón contento. Pero resulta que tu orgullo confunde el telar fino de colores con el vulgar paño del desarraigo, como si fuera lo mismo un querer de la primavera con el vivir de una impensable pataleta. Solamente entiendes el idioma de tus caprichos y no escuchas la voz de tus amigos. Para ti es mejor la fidelidad del avezado que no te valora, que los amigos verdaderos que te quieren sin engaños.

En fin, buscarás inútilmente en el camino de los perdidos, en aquel de los que desconocen sus nombres y sus apellidos. Vagarás por siempre en busca de la verdad y no la hallarás. Mejor es un bocado seco y en paz, que muchos manjares en la casa azul del bacán. Y así pasarán los años y así concebirás entonces tus temores, quizás te visiten en las noches los fantasmas de tus desamores y no conciliarás el sueño con gantos horrores. Vendrán en la mañana a visitarte tus nietos y... ¡Qué casualidad! Ingenuos y curiosos, ellos preguntarán: "Abuelita, abuelita, ¿Por qué perdiste tu oportunidad?”.

Roque Puell López Lavalle

Click: https://www.youtube.com/watch?v=xrxCswYnano



Cántico a Amanda

Amanda… mujer fuerte, mujer amada. Tu nombre no tiene comienzo ni tiene fin. No está solo en el mundo real; se siente quizá en el viento inv...